El portugués Banco Espírito Santo tantea a las cajas españolas para comprar sucursales
Ingresará 1.200 millones de euros mediante su última ampliación de capital
Mientras se termina de concretar la compra del Banco Guipuzcoano o, al menos, de las participaciones de control en manos de BBK y de Kutxa, y que dependen de que el nuevo Gobierno vasco de su nihil obstat a la operación, el portugués Banco Espírito Santo (BES) ha tanteado a varias cajas de ahorros españolas para adquirir sucursales abiertas en los últimos años. El discurso oficial del BES, el que transmite su presidente ejecutivo, Ricardo Espírito Santo, es que "nos gustaría hacer algo en España, quizás fuera posible un acuerdo con una caja, pero ahora no estamos estudiando nada".
Pero la realidad es que el BES ha intentado la compra del Banco Guipuzcoano y que ya ha lanzado discretos mensajes a Unicaja para dejar claro al equipo que preside Braulio Medel que está dispuesto a hacerse cargo de las sucursales que no interesen tras la absorción de CCM o que se tengan que poner a la venta para financiar la operación. A otras cajas, que han visto cómo sus planes de expansión chocaban con la terca realidad de la crisis, les ofrece la solución de comprar estas sucursales "fallidas" a un precio razonable, lo que les proporcionaría liquidez en un momento crítico para ellas.
De bancos, salvo el Guipuzcoano, no se habla, quizás porque el BES espera a ver pasar cadáveres por delante de su puerta antes de decidirse a dar un paso más. Pero también porque los bancos prefieren cerrar oficinas a "alimentar a un competidor", como señala un directivo de una entidad española.
El Banco de España, como es habitual, no sabe/no contesta. Pero admite que no hay problemas de reciprocidad (el Santander es el primer banco extranjero del país gracias a Totta), por lo que difícilmente pondría trabas a una estrategia como la del BES. Máxime cuando el discurso de su gobernador, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, es que la banca española tiene un problema de sobrecapacidad de su oferta. Especialmente, las cajas, que no terminan de rentabilizar las oficinas abiertas en plena fase de expansión, auspiciada por el boom inmobiliario que ahora tantos disgustos da al sector.
El BES apenas tiene en España 25 sucursales (más ocho oficinas especializadas en empresas), que dan servicio a unos 40.000 clientes y que generan un volumen de negocio de unos 8.600 millones de euros. Su beneficio en 2008 fue de 1,3 millones tras realizar provisiones extraordinarias y voluntarias. En Portugal cuenta con una cuota de mercado del 20,7% gracias a una cuádruple oferta, también presente a menor escala en España: banca minorista, de inversión, de empresas y gestión de activos. Además de España, sus objetivos son las antiguas colonias portuguesas: Brasil, Angola y Mozambique.
El banco portugués no va a sufrir por falta de recursos. Está en pleno proceso de una ampliación de capital (la sexta desde 1991) que a 1,8 euros el título (lo que supone el 48% de descuento sobre la cotización del pasado viernes) representa una inyección de 1.200 millones de euros. Tras esta operación, el BES se consolidaría "entre los bancos más capitalizados de la Península ibérica", señalan en la entidad.