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Publicado el martes 24 de marzo de 2009
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ANÁLISIS

Solbes admite graves dificultades en el sistema financiero e insiste en un plan de salvamento

El vicepresidente contradice a la AEB y asegura que las entidades con dificultades de solvencia serán intervenidas o absorbidas

Pedro Solbes José Hervás.– La crisis que atravesamos tiene otras dimensiones. Los analistas hablan de que su gravedad nos ha transportado a otro mundo. Y el Ejecutivo ya parece empezar a admitir que esto es así. Los escasos síntomas de recuperación no pasan de pequeños indicios irrelevantes. El director general del Servicio de Estudios del Banco de España, José Luis Malo de Molina, augura un estancamiento e incluso una caída del crédito en los próximos meses. Son razones por las que Solbes, continuando con la labor de acercamiento iniciada por el presidente del Gobierno con Mariano Rajoy, está tratando de convencer a los grupos más relevantes del Congreso, al menos numéricamente hablando, para alcanzar un acuerdo. Eso sí, en el Gobierno se descarta que, en España, haya que tomar medidas de las dimensiones del nuevo plan de saneamiento de las instituciones financieras, hecho público ayer por Obama y su secretario del Tesoro, Tim Geithner. Pero ya admiten que hay entidades del sistema financiero muy afectadas y con problemas de solvencia.

Quizás por ello Solbes ha dado los primeros pasos para tratar de conseguir un acuerdo, incluso con el portavoz del Partido Popular, Cristóbal Montoro, a quien tuvo que reprochar la semana pasada que se preocupara por su dignidad, pues, para eso, ya estaba él. Que ha empezado a negociar con la oposición, lo confesaba el propio vicepresidente, quien matizaba ayer, en las jornadas financieras organizadas por The Wall Street Journal, que debate una reestructuración -una especie de plan de salvamento- del sistema financiero con el Banco de España y con los grupos políticos. Añadía que lo hacía en cumplimiento de la moción aprobada hace una semana en el Congreso y que le reclama una "hoja de ruta" para concretar el proceso.

Admite también que hay entidades con dificultades a las que lanzó una clara advertencia. Las que sean incapaces de mantener su solvencia deberán ser absorbidas por las más solventes o, encaso contrario, ser intervenidas. Pero no quiso precisar más. A la espera de los datos de las propias pruebas que han enviado las entidades al Banco de España, en los próximos días podríamos conocer cuantas entidades carecen de la solvencia necesaria para seguir adelante.

Contradecía, en este punto, el siempre conciliador Pedro Solbes, al presidente de la patronal bancaria, Miguel Martín. En el mismo local había dicho horas antes que el Gobierno no tiene intención de intervenir ninguna entidad financiera. Eso sí, Martín sentenciaba que en el árbol de la banca española hay alguna rama que sanear, pero con disciplina y transparencia hasta esas ramas saldrán adelante.

Coincide en cambio el vicepresidente segundo del Gobierno con el presidente de la patronal en que España saldrá de la crisis después de que lo haga Estados Unidos y la Unión Europea. Fija Solbes como condición para que se produzca la recuperación el regreso a la normalidad, una vez que desaparezcan las dudas sobre la solvencia de las entidades que continúen vivas. E insiste en que el sector público debe apoyar sólo a las entidades viables. Lo contrario supondría prolongar una situación insostenible, aumentaría el coste para los contribuyentes y generaría distorsiones en el sector.

Haría bien Pedro Solbes en tratar de recuperar la iniciativa que ha perdido, junto con la práctica totalidad del ejecutivo, desde hace tiempo. Él y los agentes sociales necesitan recuperar la confianza necesaria para romper el círculo vicioso que atenaza la inversión y el crecimiento. Admitiendo ayer con mesura la difícil realidad que afrontamos dio un primer paso. En los próximos días, tras los trabajos que realiza el Banco de España a partir de los datos enviados por bancos y cajas, tendremos todos los datos de una realidad que hasta ahora se había negado a admitir el Ejecutivo. Nunca es tarde si la dicha el buena.