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Publicado el lunes 23 de marzo de 2009
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ANÁLISIS

Los organismos internacionales confirman la aceleración de la crisis, la más profunda de la historia

Las previsiones de la OCDE y el FMI reiteran también para España las peores expectativas económicas de la Unión Europea

Banco Central Europeo José Hervás.– Las cifras parecen incontestables. En cuanto a las previsiones, sugieren que lo peor está por llegar. En la UE todavía no ha sido necesario inyectar ayudas directas masivas a las instituciones financieras para salvarlas como han hecho en EEUU o el Reino Unido, pero cada vez más se da por hecho que la fecha de las primeras aportaciones se aproxima irremisiblemente. Incluso no se descarta que el Banco Central Europeo hable de ello en su próxima reunión del mes de abril. Aquí, Gobierno y PP pugnan por presentar el proyecto más adecuado a la realidad española, después de que las cajas hayan pedido al Banco de España que presente su "hoja de ruta" para intervenir si llegara el caso. Tras el puente de San José, no aparece como lo más importante por resolver el gafe de la ministra de Defensa de no consultar con sus socios de la OTAN la retirada de las tropas de Kosovo -pese a que debilita notablemente la confianza internacional de España- sino la confirmación oficial por la OCDE y el FMI de que vivimos la crisis más profunda de la historia y que España será el país de la Unión Europea que más sufrirá sus consecuencias. 

El Banco Mundial ha alertado de que podría generarse una oleada de disturbios sociales y crisis políticas en los países más pobres. Y ha rebajado las ya negras expectativas para la economía mundial del FMI y la OCDE. Para el BM, la contracción económica podría llegar hasta el 2% en 2009.

La previsión de caída de la economía para España no se conocía tan profunda desde la II Guerra Mundial. Las perspectivas son cada vez perores, dice el FMI. La recesión se va a prolongar más allá de lo previsto, según sus estimaciones. Habrá que prestar atención a lo que los más diversos representantes de las patronales de la banca y las cajas nos digan a lo largo de esta semana.

Hasta el ministro de Trabajo, que se negaba a admitir la contundente realidad de las cifras del paro, cada mes peores que el anterior, ya lo acepta. Primero ha asumido en Madrid que las medidas adoptadas por el Ejecutivo están tardando más de lo previsto en producir sus efectos. Después ha pedido en Bruselas que tras ayudar a los bancos los esfuerzos se centren ahora en el empleo.

Celestino Corbacho admitía que las medidas tomadas para combatir el desempleo son insuficientes, aunque cree que han servido al menos para evitar que vaya a más. La preocupación del ministro, que recibe datos día a día de la evolución del desempleo, anima al desaliento. El debate del próximo día 26, cuando se discuta el Real Decreto Ley aprobado por el Gobierno para el mantenimiento y fomento del empleo y la protección de las personas desempleadas, servirá para anticipar que el actual mes de marzo confirma las peores expectativas. A los datos oficiales de cierre de empresas se han de añadir esas otras que, pese a los esfuerzos que realizan para sobrevivir, tienen que pagar con retraso a sus empleados.

La angustia por la situación la ha trasladado el Ejecutivo la pasada semana a Bruselas. El propio Corbacho planteó la necesidad de que Europa haga un esfuerzo mayor por el empleo. Para el ministro, la UE ha tomado muchas medidas dirigidas al corazón del problema, el sistema financiero, y a flexibilizar el pacto de estabilidad para permitir que los Estados adopten políticas activas, aumentando su déficit público, pero esa crisis, que hace siete meses era financiera, hoy es una crisis económica y tiene una repercusión directa sobre el empleo. Así lo ha confirmado el propio director de la OIT quien ha asegurado que la crisis financiera se ha convertido en una crisis de empleo global". Corbacho hablaba de especial virulencia de la crisis en España.

Pero las esperanzas se han visto frustradas. El Gobierno confiaba en poder arrancar algunos millones de euros más de la Unión para paliar la situación española. No será posible. La cumbre prevista para el 7 de abril en Praga ha sido anulada por iniciativa de Francia y apoyada por Alemania. Merkel huye de cualquier propuesta que suponga un esfuerzo adicional para Berlín en beneficio de los socios más necesitados.

Veremos ahora que nos cuentan los expertos. No hay nadie en España que tenga algo que decir sobre la situación que no tenga previsto hablar esta semana. Pocas veces se habrá producido una coincidencia de actos tan numerosos como los previstos para la semana que comienza. Tendremos la oportunidad de oír al presidente de la AEB, como mínimo en dos ocasiones. De nuevo, el presidente de la CECA volverá a analizar la situación del sector y de la economía española, después de que la semana pasada aventurara lo peor si no se tomaban medidas más drásticas. El gabinete de pensamiento de la CEOE se manifestará sobre la vivienda y la innovación. El Círculo de empresarios lo hará sobre las necesarias reformas del mercado de trabajo. Hasta el silente director de la oficina económica del Presidente del Gobierno, Javier Vallés y el presidente de ASETA y de la Comisión de política económica de la CEOE, José Luis Feito, debatirán sobre "La economía en crisis: situación actual y perspectivas futuras" en un acto organizado por FUNCAS. También participará su director general, Victorio Valle y el director del gabinete de Coyuntura y Estadística de dicha Fundación, Ángel Laborda. ¿Alguien da más?