Quintás califica la situación de 'estado de emergencia' en el Congreso
El Banco de España demanda al PP en privado su apoyo incondicional para afrontar la crisis bancaria
Fernández Ordóñez rehúsa facilitar datos precisos a Cristóbal Montoro sobre la difícil situación que atraviesan algunos bancos y cajas
Primero fue el presidente del Gobierno quien pidió al líder de la oposición, Mariano Rajoy, que le diera su apoyo para tratar de salvar el sistema financiero español. Pero el presidente del Partido Popular rehusó dar un cheque en blanco al líder socialista hasta conocer la 'hoja de ruta' que propone el Ejecutivo para salir de la crisis. Con posterioridad, según explicaba Cristóbal Montoro a CapitalMadrid, sería el Gobernador del Banco de España quien demandó que le dieran un apoyo a ciegas. Miguel Ángel Fernández Ordóñez invitó al portavoz económico del Partido Popular a mantener un encuentro en la sede del organismo supervisor tras su comparecencia en la Comisión de Economía del Congreso de los Diputados. En el encuentro, aunque explicó en líneas generales las dificultades que atraviesa la economía española, Fernández Ordóñez rehusó darles a los diputados populares datos precisos sobre la difícil situación que atraviesan algunos bancos y cajas de ahorros.
Cristóbal Montoro repitió en privado al Gobernador lo que le había dicho en público, en la Comisión de Economía del Congreso de los Diputados. Le pidió detalles concretos de las entidades que tienen dificultades y cómo va a organizar su sistema de recuperación. Y Fernández Ordóñez volvió a repetirle lo que le había dicho el pasado 25 de febrero en el Congreso: ningún Gobernador le va a desvelar lo que hace con las entidades en crisis, salvo que éstas hayan tenido que reconocer públicamente sus dificultades. La decepción de los representantes populares fue y es absoluta. Confiaban que el Banco de España confirmara abiertamente lo que sospechan de la situación de cajas como la de Castilla-La Mancha, pero el Gobernador se negó a darles un solo dato.
Montoro se sentía ayer más autorizado si cabe a conocer datos precisos tras oír el alarmante mensaje del presidente del lobby cajero, la CECA. A las previsiones de analistas y organismos tanto nacionales como extranjeros, se unieron ayer los peores presagios por parte del presidente de la patronal de las cajas, la Confederación Española de Cajas de Ahorro (CECA), quien aventuró situaciones dramáticas.
Sí. Juan Ramón Quintás pidió más medidas al Gobierno para ayudar tanto a los hipotecados como al propio sistema financiero, y recomendó a las entidades que aumenten su solvencia y colaboren para evitar una situación dramática. Aseguró que lo que se está haciendo no está a la altura de la envergadura de la mayor crisis en 80 años, que va a durar más de tres años y que en España será más larga que en el resto de países.
Advirtió de la necesidad de actuar con mayor contundencia, porque si no, las consecuencias serán dramáticas, por lo que reclamó que se exploren nuevas posibilidades. Para Quintas el ejemplo de Suecia y Finlandia es el adecuado. Para afrontar la situación, que calificó de emergencia nacional, recomendó que se lleven a cabo estímulos económicos y reformas estructurales.
Entre las iniciativas que planteó, la más importante es la de apoyar a quienes tengan una hipoteca, a semejanza del plan hipotecario aprobado por la administración del presidente de EEUU, Barack Obama, cuyo objetivo es evitar el embargo de 9 millones de familias que tienen dificultades para pagarlas.
Dio por hecho que los bancos y las cajas tendrían que plantearse ver hasta dónde podrían llegar para ayudar a las familias sin arriesgar la solvencia de las entidades.
Pidió abiertamente al Gobierno que avale las emisiones de participaciones preferentes de las entidades financieras para que éstas puedan incrementar su solvencia y, en consecuencia, el crédito que conceden.
Quintás no dejó pasar una sola oportunidad para advertir de que la situación de las cajas en general es mucho mejor que la de algunos bancos, pese a que en varias ocasiones repitió la necesidad de conseguir un consenso nacional para salir de la situación.
Así recordó que el coeficiente de solvencia de las cajas está en el 11,8 por ciento y el de los bancos en el 10,9 por ciento. En dos ocasiones al menos reiteró que tener estos coeficientes por debajo del 8 por ciento supondría la intervención.
Todas estas iniciativas deben llevarse a cabo bajo tres condiciones: el consenso, la lealtad recíproca, la transparencia plena y el "timing", el tiempo para llevarlas a cabo.
Desveló que el Estado se ha embolsado 673,8 millones de euros por las operaciones de apoyo al sector (332,5 millones por los avales y otros 341,3 millones por el FAAF).
En cuanto a la petición de autocrítica que le pidieron los diputados, la única que asumió el presidente de la CECA fue la de reconocer que las cajas, quizá se excedieron en conceder préstamos a personas con más dificultades para devolverlos, en referencia a los inmigrantes, aunque dejó claro que si eso es una culpa, es una honrosa culpa. Parecía la respuesta recomendada por los libros de ayuda para conseguir empleo. Cuando le piden a uno admitir algún defecto, se reconoce el fallo pero para ensalzarse mucho más. Si no fuera porque el presidente de la CECA advirtió de la crisis de caballo que vivimos, creeríamos al oír a Quintás que no hay nadie más alto, más fuerte y más sabio que las cajas. A las que les esperan días de sangre, esfuerzo, sudor y lágrimas.