Monitor de la Construcción
El fantasma de la arritmia en el sector
La semana pasada analizábamos los resultados del sector constructor en 2008, en el que la producción sufrió una caída del 5,1% sobre la del año anterior perdiendo la cota de los 200.000 millones de euros de producción alcanzada por primera vez en 2007. Veíamos también que sólo el segmento de obra civil mantuvo crecimiento positivo mientras que el resto de subsectores registraba distintos porcentajes de caída de su producción respecto al año anterior. Estos resultados y las posibles previsiones para este año que más adelante comentaremos, parecen resucitar el fantasma de la arritmia del sector que, se decía, amplifica los ciclos de la economía general creciendo más en épocas de bonanza y cayendo más acusadamente en épocas de recesión económica. Así fue desde 1971 hasta 2003, pero desde ese año hasta 2007 esta arritmia se suavizó enormemente a causa sobre todo del efecto combinado de la bonanza económica y el inusitado crecimiento del subsector residencia.
A ello han contribuido las políticas activas de las sucesivas administraciones central, autonómica y local -esta última sobre todo en las grandes ciudades- en el desarrollo de ambiciosos planes de creación de nuevas infraestructuras públicas y la creciente apelación a la colaboración público-privada en su financiación, que hizo posible un singular aumento de las disponibilidades totales para ello.
En 2008 el retroceso fue muy intenso en la edificación residencial, superior al inicialmente previsto por prácticamente todos los analistas y que a posteriori se explica por la brusca caída de la demanda, las severas restricciones de crédito como consecuencia de la crisis financiera mundial y la creciente destrucción de empleo en la economía española, que ha embalsado la demanda existente o la ha convertido en insolvente.
El subsector de edificación no residencial ha protagonizado también un significativo retroceso, aunque menos severo que el de vivienda nueva, debido al importante descenso de los contratos de construcción dirigidos a la demanda empresarial, solo paliado por un relativo sostenimiento de la actividad pública en este segmento que sin embargo no ha sido suficiente para sacarlo de los números rojos. El subsector de rehabilitación y mantenimiento de edificios también ha visto caer su producción en 2008 a causa de las dificultades financieras de las familias con la consecuente retracción de su demanda; igual que en la edificación no residencial, donde un impulso mayor que el año anterior de los planes públicos de rehabilitación urbana y de edificios no ha sido suficiente para que el conjunto del segmento tuviera comportamiento positivo.
A pesar de la cuesta abajo que la segunda mitad del año significó para la economía nacional y para la construcción, la obra civil fue el único subsector que mantuvo el tipo, aunque con una notable desaceleración de los porcentajes de crecimiento observados en los años anteriores; es de señalar la importante aportación de las inversiones en este segmento adscritas al modelo concesional, tanto de carreteras como de otras infraestructuras sociales, que ayudó en gran medida a mantener el crecimiento del segmento.
Con estos mimbres el sector se enfrenta a un 2009 -y quizás años siguientes- con pocos visos de alegría. La vivienda nueva tenderá a caer aún más que en 2008 y la no residencial tendrá que sobrevivir gracias especialmente al impulso público. El subsector de rehabilitación en su vertiente pública dependerá en gran medida de los planes de ayuda del gobierno, sobre todo del Fondo de Inversión Local, que mostrará sus efectos en la producción durante el año aunque no antes de principios del verano; en su vertiente privada se mantendrá la caída, siendo mayor que la de 2008. Y la obra pública puede mantener aún comportamiento positivo, aunque en las peores hipótesis este crecimiento sería cercano a cero.
En la actual situación, no solo muy cambiante por la propia dinámica de la crisis y nuestra dependencia de la evolución de otras economías, sino por el difícilmente previsible efecto a corto plazo de los planes públicos ya puestos en marcha y de otras iniciativas que se tomen en los próximos meses, es muy aventurado prever con rigor los niveles de evolución de la actividad. Pero asumiendo un cierto riesgo a causa de situaciones sobrevenidas e imprevisibles, puede adelantarse que el conjunto de la actividad tendrá en 2009 su año más negativo desde la crisis del 93, pudiendo decrecer entre cinco y seis puntos porcentuales sobre los resultados de 2008, esperándose no obstante que durante el año maduren inversiones que permitan una suavización para 2010 y siguientes. La edificación residencial será de nuevo el subsector que más restringirá la actividad, pudiendo caer entre un -20% y un -25% si no hay una recuperación de la demanda durante el ejercicio, que no parece probable con los datos disponibles ahora. La edificación no residencial acelerará el descenso observado este año, pudiendo caer entre un -8% y un -11% y la rehabilitación y mantenimiento de edificios será -de los tres subsectores de edificación- en que menor caída tendrá; aún así puede descender la producción asociada a esta actividad entre el -7% y el -10%. Solo pueden esperarse crecimientos aunque bastante moderados en la obra civil por el impulso de la realización de la licitación pública del año anterior, el efecto ya mencionado de planes específicos de las entidades públicas y el posible aumento de la apelación a sistemas de financiación no presupuestarios o mixtos, como es el caso de las concesiones o del peaje en sombra. Con todo, este segmento puede estar a finales en crecimiento entre cero y +3%.
En este punto es necesario repetir que es urgente que se establezcan planes intensivos de creación de nuevas infraestructuras para mantener la actividad del sector con políticas públicas que no solo suavicen los efectos negativos que se ven venir en la actividad y ya están ocurriendo en el empleo, sino que sirvan para incrementar la productividad y el crecimiento potencial de la economía española cuando la actual crisis toque fondo y sea necesario un plus de competitividad para volver a crecer ordenadamente.