La constructora confía en recibir una respuesta a su petición de entrar en el consejo de Iberdrola
ACS lucha contra el reloj para evitar un colapso financiero en 2010
Florentino Pérez necesita consolidar en balance su inversión del 12,7% en Iberdrola
Recién ejecutada la venta de su participación en Unión Fenosa, la constructora ACS que preside Florentino Pérez lucha contra el reloj ante el preocupante calendario que pagos que se le abre en los próximos doce meses. De momento, su situación financiera para 2009 es bastante cómoda, pero el panorama cambia sustancialmente en el inicio de 2010. La constructora está abocada a reforzar accionarialmente su posición en Iberdrola, donde ostenta una participación directa e indirecta del 12,7%, o a sentarse en su consejo de administración para -gracias a la consolidación- cuadrar mejor sus ratios de endeudamiento de cara al ejercicio del año próximo. El encuentro, el pasado viernes, entre Florentino Pérez e Ignacio Sánchez Galán tuvo precisamente ese objetivo. ACS necesita consolidar en su balance su participación en la eléctrica y sólo puede hacerlo, aparte de superando o rozando el 20% del capital, entrando en su consejo a lo largo de este ejercicio. Pero Galán no ha estado dispuesto a ello hasta la fecha, pese a que las presiones sobre el presidente de Iberdrola se incrementan y no sólo de sus accionistas estables sino desde determinados bancos y cajas financiadores. Esta semana, Iberdrola celebra junta general de accionistas en Bilbao. Sin duda, ACS confía en una respuesta a la petición de Pérez de entrar en el consejo. Pero Florentino, de entrada, no lo tiene fácil.
La situación financiera de ACS es compleja. Su deuda vencida con los bancos es de las más bajas del sector y, además, acaba de cobrar un talón de 6.000 millones de euros por la venta a Gas Natural de su participación en Unión Fenosa. Para 2010, en cambio, la situación es diametralmente distinta. La deuda bancaria de ACS es la mayor del sector, incluida en la lista Sacyr Vallehermoso. Todo dependerá de cómo administre Florentino Pérez, presidente de ACS, el dinero recibido por Unión Fenosa.
Para 2010, según fuentes del sector, ACS tiene que hacer frente a vencimientos de deuda por valor de 2.400 millones de euros, frente a los poco menos de 400 millones que lo hacen en 2009. La cifra de deuda vencida de ACS en 2010 supera con creces los 1.300 millones de Cintra, los 1.100 de Sacyr o los 700 de FCC. La generación de caja de la constructora de Florentino Pérez es importante, pero no ilimitada. De hecho, según la documentación remitida a la CNMV, ACS generó en 2008 unos fondos de 3.577 millones de euros, de los que 1.060 millones proceden de las actividades ordinarias de la constructora. El resto proviene de las desinversiones, que generaron 2.517 millones de euros. De entre estas operaciones destacan los 1.675 millones que obtuvo por la venta del primer 10% de Unión Fenosa.
En 2009, ACS ya ha comprometido 1.400 millones de euros en afianzar su posición en Iberdrola mediante la ejecución de la opción de compra sobre derivados de la eléctrica. El plan de inversiones, algo más modesto que el de 2008, prevé un desembolso de flujo de caja de otros 2.300 millones de euros, lo que unido a la atención ordinaria de la deuda durante el ejercicio, dejará probablemente unos fondos disponibles de 2.000 millones para 2010. Con esa cantidad deberá pagar los préstamos que le vencen en el año y el flujo de caja ordinario tiene que dar para las inversiones si no quiere aumentar su deuda de nuevo.
Tras la venta del primer 10% de Unión Fenosa en 2008, la deuda contable de ACS cayó un 43%, hasta unos 9.500 millones de euros, desde cerca de 18.000 millones, pero el recorte de mayor tamaño fue la eliminación del balance de los 6.000 millones de préstamos que le sumaba Fenosa por la consolidación de sus cuentas. Era un apunte contable. Otro pellizco provenía de eliminar préstamos ligados a inversiones que fueron enajenadas, con lo que la deuda actual está ya ligada a la actividad ordinaria de la constructora.
Esto quiere decir que si ACS no quiere incrementar su deuda, tiene que medir mucho las inversiones financieras. Las ordinarias procedentes de su actividad principal no puede obviarlas, pero probablemente tendrá que ser prudente a la hora de plantearse nuevas entradas o incrementos en la participación de empresas, entre las que se cuenta Iberdrola. Si el excedente de caja de la venta de Unión Fenosa lo utiliza para aumentar su posición en Iberdrola, la etapa de reducción de deuda se habrá acabado y ACS tendrá que financiar los vencimientos de 2010 con nuevos créditos. Todo dependerá de cuál sea la estrategia de Florentino Pérez para el futuro inmediato en su particular batalla con la eléctrica vasca.
En principio, la junta general de accionistas de Iberdrola tiene previsto someter a votación varias modificaciones de los estatutos de la compañía que van a poner más difícil el papel de ACS dentro de la eléctrica, porque limitan la entrada de competidores "en cualquier gama o actividad en la que concurran las dos empresas", según explican fuentes del sector. Ignacio Sánchez Galán, presidente de Iberdrola, considera que la filial Dragados es competencia directa de Iberdrola Ingeniería y que los parques eólicos de la constructora también compiten con Iberdrola Renovables. Una auténtica guerra de filiales.
Lo único seguro es que Iberdrola va a pagar una prima de asistencia de 0,005 euros por acción en su junta general próxima, más un dividendo a cuenta, con lo que ACS, sólo por acudir, aunque sea bajo representación, se embolsará 30 millones de euros sin mover un dedo. Una cantidad significativa, no cabe duda, pero muy limitada para los costes financieros del apalancamiento en que ha incurrido para adquirir, a precios muy superiroes a los de la cotización actual su paquete de "iberdrolas". Obviamente no es el caso de Sacyr con Repsol, ya que la petrolera es mucho más generosa en el reparto de dividendos y en la aceprtación de sus accionistas en el consejo.