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Publicado el viernes 13 de marzo de 2009
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Los títulos acumulan hasta el jueves una pérdida del 37,30% en 2009

FG preside la junta del BBVA con la acción que más ha perdido del Ibex

El presidente del segundo banco español demandó, sin embargo, la aprobación de un nuevo plan de "stock options" para la dirección

Francisco Gonzalez, presidente de BBVA Alberto Valverde.– (14-03) Iba a ser, fue, un paseo militar, como no podía ser de otra manera, aunque a ello contribuyera la circunstancia de que, otra vez, la red de oficinas y sus empleados casi se rompieran el espinazo solicitando a los clientes accionistas la representación para el banco de sus títulos. Pero, aunque todos los puntos del orden del día se aprobaron por mayoría abrumadora, la realidad es tozuda. Francisco González, presidente del BBVA, presidió el viernes, día 13 de marzo, en Bilbao, la junta de accionistas correspondiente al año 2008 con el peor "performance" de la acción en la historia del veterano banco, relegado al segundo puesto del ránking bancario  desde que prácticamente asumió la presidencia hace ocho años. El jueves, la acción BBVA acumulaba una pérdida del 37,30% en lo que va de 2009, la mayor de los 35 valores del IBEX salvo la de Gas Natural (39,24%), inmersa desde el martes en una ampliación de capital de una por una que aún no ha asumido su consecuente efecto dilutivo. Este particular drama para el accionista no impidió que el consejo de administración solicitara a la junta de accionistas -y lo consiguiera- una extensión durante dos años más del sistema retributivo especial de entrega de  "stock options": es decir, una prima extra salarial abonable en acciones para la alta dirección del banco en función de objetivos. En respuesta a preguntas de cuatro accionistas que le demandaron explicaciones, FG se limitó a decir que "se lo merecían".

Pero el presidente del banco que más confianza ha perdido entre los inversores en lo que va de año (la acción ha caído un 56% en los últimos doce meses), aportó pocos argumentos. Ni siquiera la excusa de que, como otros valores bancarios, el BBVA ha estado sometido a la labor depredadora de los "hedge funds", cuyas apuestas a la baja con ventas a corto están provocando auténticos, aunque injustos, desplomes en los títulos. Uno de ellos, el Popular, cuyo presidente Ángel Ron denunció en una carta a sus accionistas esta misma semana la presión especuladora de estos fondos de alto riesgo, ha perdido dos puntos menos (35.86%) que el BBVA, lo que claramente demuestra la pronunciada tendencia bajista del banco bilbaíno. Pero lo que es realmente humillante para FG es su odiosa y reiterativa comparación con el comportamiento de su principal competidor, el Santander de Emilio Botín, del que ha sugerido en algunos foros internacionales -sin prueba alguna- que está en una difícil situación patrimonial. Pues bien: el banco cántabro ha caído un 29,19%, siete puntos menos, y eso que realizó una amplición de capital que ha tenido su lógico efecto dilutivo. 

Los accionistas del BBVA están que arden, aunque no sean los únicos entre algunos bancos tan castigados por la crisis de liquidez y morosidad. Pero muchos de ellos, especialmente los históricos, siempre han considerado el valor del BBVA como de los más seguros, entre otras razones por su tradicional política de dividendos. Hoy, es cierto, el BBVA tiene una rentabilidad por dividendo en torno al 14%, muy similar a la de sus competidores, pero Francisco González ha modificado otra tradición del banco. En lugar de abonar el aún no anunciado dividendo para 2009 en efectivo, lo ha recortado a su manera al pagar una parte con acciones propias del banco. Quien no quiera sopa, que tome taza y media, por si las moscas. Y eso que la red, subida de tono al conocer los detalles del nuevo plan de retribuciones para la alta dirección (ver orden del día de la junta en la página del BBVA o de la CNMV), en lugar de hablar a sus clientes de la bondad de invertir en la acción propia, se ven forzados por órdenes superiores a advertir de los riesgos de invertir en la de los competidores. Una carta de una dirección general del BBVA a clientes comunes con el Santander, desvelada por este medio (ver archivo), denunciaba la decisión legal del Santander de suspender los abonos de los rescates de sus fondos Banif inmobiliarios, a la espera de la evaluación de sus activos.

La política de retribuciones es, además, de doble dirección. Una para la galería, con supuestos recortes en los salarios ordinarios para la alta dirección, y otra para el bolsillo de sus miembros. De hecho, y como publicó este medio, el BBVA ha incrementado -tal como consta en una comunicación expresa a la CNMV el pasado mes de febrero- las retribuciones variables en el 2008, un año especialmente grave por los primeros indicios de crisis. En realidad, no ha habido reducción salarial, ya que aunque haya habido recortes del salario normal se han elevado los extra como son las contribuciones a los fondos de pensiones y la retribución especial de las "stock options", cuyo último programa expiraba en el 2008. Este sistema siempre era favorable para los directivos y el presidente ya que, en lugar de estar referenciado a la evolución del título del BBVA -como sería lo lógico-, lo está al de una cesta d 30 competidores foráneos, algunos en quiebra o rescatados por sus Gobiernos. Así cualquiera. En consecuencia, el presidente del BBVA atesoró un salario por todos los conceptos en 2008 de casi 20 milones de euros, el ejecutivo mejor pagado de España. Francisco González tiene, además, una claúsula indemnizatoria de "jugador de futbol" de lujo, próxima a los 100 millones de euros, el caso de despido o jubilación.

Una de las novedades de la presidencia del BBVA es que ha dejado de acudir a las reuniones en las que se suele hablar de Responsabilidad Social Corporativa, a las que era asiduo. En ellas se suele disertar sobre Ética y Principios, sobre todo en tiempos de crisis. Precisamente fue uno de sus últimos discursos al respecto. Ya, sin embargo, no lo hace. El pasado miércoles, Francisco González envió al delegado del BBVA en el sur latinoamericano a presentar la Memoria de Responsabilidad Social del banco. Bien hecho, sin duda, habida cuenta lo difícil, arriesgado y también interesante que suele ser residir en algunos de aquellos países. Pero sin duda fue por otra razón: ese mismo día tuvo que recibir un premio especial de una revista de inversión ligada a un grupo editorial cuyo riesgo crediticio es muy elevado con el banco. Eso se llama vigilar al cliente preferencial, que dirían los anglosajones.