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Publicado el miércoles 11 de marzo de 2009
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Monitor del Seguro

AIG entra en el Guinness por perder más de 61.000 millones de dólares en un trimestre

Mapfre toma medidas contra las ventas a corto

 

Libro Guiness de los récordsIgnacio Aranguren.– Definitivamente se han confirmado las malas previsiones sobre American International Group (AIG) a pesar de los intentos de la compañía por acallarlas. Y es que cuando el río suena... Sus resultados oficiales del cuarto trimestre de 2008, que arrojan unas pérdidas de 61.660 millones de dólares, lo que equivale a algo así como 650 millones diarios, más de 7.500 dólares por segundo, colocan a la aseguradora directamente en el libro Guinness de los récords por ser la empresa que más ha perdido en un solo trimestre en todo el mundo. Con estas cifras, el balance anual arroja unos números rojos de 99.300 millones de dólares, lo que ha contribuido a hundir un poco más la cotización de esta empresa en la Bolsa de Nueva York, a la vez que han forzado al gobierno estadounidense a diseñar un nuevo plan de rescate, ya que no se puede permitir con AIG lo que hizo con el banco de inversión Lehman Brothers en septiembre pasado, que no fue otra cosa que dejarlo morir.

Y es que, la que no fuera hace mucho tiempo la mayor aseguradora del mundo, se encuentra en esta situación debido en gran parte a su actividad aseguradora de instrumentos financieros, especialmente los relacionados con créditos hipotecarios de alto riesgo -que fueron precisamente los que ayudaron a desencadenar la crisis internacional actual- y si cae la aseguradora podría provocar una catástrofe en el sistema financiero de proporciones incalculables, ya que esta entidad cuenta con unos 76 millones de clientes repartidos en 130 países.

Eso no se lo puede permitir ningún Gobierno y menos el de Barack Obama, que prácticamente acaba de iniciar su andadura. De la misma opinión son la Reserva Federal y Departamento del Tesoro, que han reconocido que "Dado el peligro sistémico que sigue suponiendo AIG y la fragilidad actual de los mercados, el coste potencial para la economía y para los contribuyentes de la falta de intervención del Gobierno sería extremadamente elevado". Por eso ambas instituciones han empezado un nuevo plan de rescate para la aseguradora que supone una nueva inyección de 30.000 millones de dólares, que se unirían a los 150.000 ya invertidos por el Gobierno estadounidense (60.000 millones en créditos, 40.000 en acciones preferentes y 50.000 en activos incobrables). Esos 150.000 millones de dólares fueron prestados por la Reserva Federal

El nuevo plan trata de involucrar a más organismos en la salvación de la aseguradora. Así implica una reducción del tipo de interés que la Reserva aplica a una línea de crédito de 25.000 millones de dólares concedida a AIG, lo que le supone un ahorro a la a compañía de mil millones anuales. También afecta a las principales agencias de calificación, que se han comprometido a mantener las valoraciones actuales sobre la aseguradora, lo que evita pérdidas. Además, AIG devolverá parte de la deuda contraída con acciones de sus dos compañías en el extranjero, American International Assurance Co. y American Life Insurance Co. (Alico), que operan en 50 países.

Pero aquí por desgracia no acabará esta historia y seguramente harán falta más apoyos para salvar a esta aseguradora, como lo reconocieron en su comunicado conjunto la Reserva Federal y el Tesoro "eso va a llevar tiempo y posiblemente requerirá más apoyo público si los mercados no se estabilizan y mejoran". Y por ahora no tiene pinta de ello.

Tampoco lo termina de ver nada claro el actual consejero delegado del grupo, Edward Liddy, quien todavía no está convencido de que la aseguradora ha solucionado sus problemas financieros y de si necesitarán más aportaciones por parte del Gobierno. Todo depende, según Liddy, "de lo que ocurra en los mercados de capitales a partir de ahora. En septiembre atravesamos una crisis de liquidez de proporciones increíblemente grandes y eso se ha estabilizado. Nuestra posición de liquidez está bien ahora, pero los mercados de capitales se encuentran en tal 'caída libre' que debemos enfrentar otro riesgo, como el de contar con patrimonio suficiente para soportar la deuda".

Toda esta historia, que parece la de "nunca acabar" tiene enormemente enfadado a al presidente de la Reserva Federal estadounidense, Ben Bernanke, quien ha criticado muy duramente a AIG por haber asumido riesgos innecesarios con lo que ha perjudicado gravemente el conjunto del sistema financiero del país. Bernanke acusó a AIG de haber asumido riegos "irresponsables" al asegurar títulos respaldados en hipotecas, cuyo valor se derrumbó con la crisis hipotecaria y de comportarse como un 'hedge fund' al aprovecharse de una brecha regulatoria.

Ante este panorama hasta los chinos han salido huyendo, que no quieren que les engañen como a idem, y han roto las conversaciones para adquirir el negocio de AIG en aquella zona del mundo. Así, China Life, la mayor aseguradora del país renunció a la compra de la filial asiática de AIG, según confirmó su presidente, Yang Chao.

La menguada calidad de los activos, las condiciones del negocio, y el importante giro que ha dado la percepción de la marca en todo el mundo,  han sido los motivos que han provocado que China Life desistiera de esta operación, cuyo importa se estimaba en 20.000 millones de dólares.

Aviva, otra aseguradora en pérdidas

Pero si AIG sigue en peligro de muerte, otras grandes aseguradoras también dan síntomas de una grave enfermedad. Como es el caso de la británica Aviva, que en el pasado ejercicio registró unas pérdidas de 885 millones de libras esterlinas (algo menos de 1.000 millones de euros), frente a unos beneficios netos en 2007 de 1.498 millones de libras (más de 1.685 millones de euros).   

Nada más presentar sus resultados las acciones de la mayor aseguradora británica se hundieron cerca de un 30% en la Bolsa de Londres, con lo que la caída en lo que va de año ronda ya el 50%.

A pesar de estos resultados, el beneficio operativo de Aviva creció un 4% en el pasado ejercicio, hasta situarse en 2.297 millones de libras (2.587 millones de euros). La compañía mantendrá su dividendo en línea con el abonado en 2007, según manifestó su consejero delegado, Andrew Moss.

El aumento de la morosidad castiga a Atradius

Tampoco fueron nada buenos los resultados de Atradius, filial de la española Catalana Occidente, que se vio muy afectada por la crisis. Esta aseguradora es uno de los líderes mundiales en el seguro de crédito y la crisis ha disparado la morosidad, lo que ha penalizado mucho los resultados de Atradius.

El Grupo Atradius registró en 2008 unas pérdidas de 193,4 millones de euros, mientras que la facturación aumentó un 40% hasta alcanzar los 1.841,8 millones. Este aumento refleja en gran medida la combinación de negocios entre el Grupo Atradius y Crédito y Caución, la mayor aseguradora de crédito de España. Excluyendo a Crédito y Caución, la facturación se redujo un 0,7.

El rápido deterioro del entorno económico, especialmente durante la segunda mitad de 2008, sobre todo en los mercados en los que Atradius tiene una posición de liderazgo disparó el ratio entre los siniestros netos y los ingresos de la actividad aseguradora, que pasó del 42,4% en 2007 al 97,4% en el pasado año. El ratio neto de siniestralidad para el grupo, excluyendo a Crédito y Caución, fue del 70,1%.

"Hemos tenido que incrementar precios y manejar prudentemente nuestra posición de riesgo. Aunque vemos posibilidades significativas de para el crecimiento de las primas, atemperamos ese crecimiento con una política de suscripción conservadora", aseguró el máximo ejecutivo de la entidad, el español Isidro Unda.

Catalana Occidente gana menos de la mitad que en 2007

Estos resultados de Atradius han condicionado los de su casa matriz, Catalana Occidente, una de las dos aseguradoras españolas que cotizan en Bolsa. La entidad presidida por José María Serra registró  en 2008 unos resultados consolidados de 104,4 millones de euros, un 55,5% menos que en el ejercicio anterior, debido a la fuerte desaceleración económica y a la plena incorporación al grupo Atradius.

Precisamente la incorporación de esta última aseguradora al grupo Catalana disparó los ingresos prácticamente en el mismo porcentaje en el que cayeron los beneficios (un 55,2%) hasta los 3.855 millones. De esta cifra, 3.231 millones corresponden a primas, 225,5 millones a ingresos por servicios y los 398,5 millones restantes  a rendimientos de inversiones.

La aseguradora española considera que esta situación es coyuntural, por lo que considera que, una vez que la economía vuelva a recuperar su senda de crecimiento, la rentabilidad del negocio del seguro de crédito compensará las pérdidas registradas en este ejercicio.

El director general de Catalana Occidente, Francisco José Arregui, señaló en la presentación de los resultados que este año "va a ser difícil, en especial en el sector del automóvil por la caída de las ventas y la competitividad del mercado, pero aseguró que la entidad se ha marcado como objetivo mantener el negocio reduciendo los gastos. Las primas de este ramo se redujeron en 2008 un 1,3%, menos que la media del sector. De los restantes ramos, destacó la buena evolución de los seguros de Vida, con un crecimiento global del 12,4%, y de los Multirriesgo, con un aumento del 4,1%.

Por todo ello Arregui mostró un cierto optimismo y pronosticó buenas perspectivas en todas sus áreas de negocio para 2009, porque cuenta con el fuerte soporte que le aporta el haber incrementado sus primas durante 2008, un ejercicio que también calificó de difícil. El grupo está gestionando sus activos con una política de prudencia, "con baja exposición a la renta variable, un importante posicionamiento en renta fija gubernamental y un análisis constante de la calidad crediticia de la renta fija corporativa".

Línea Directa sigue creciendo a pesar de la crisis

Mucho mejor le fueron las cosas a Línea Directa Aseguradora, participada al 50% entre Bankinter y Royal Bank of Scotland Insurance, que en 2008 consiguió eleva su beneficio más del 15%  hasta superar los 71 millones de euros, pese a la crisis y a la caída de las ventas de vehículos.

La facturación por primas aumentó un 0,7% y alcanzó los 648,5 millones, mientras que la siniestralidad se redujo en dos puntos, hasta el 70%, lo que provocó un  recorte de un punto en el ratio combinado (que es la relación entre las primas cobradas y los siniestros más los gastos), que se situó en el 88%. La entidad, especializada en la venta directa de seguros de automóviles y multirriesgos, es la única entre las seis primeras del ranking que consiguió aumentar su volumen de primas en el ramo del automóvil en 2008.

Línea Directa amplió un 8,8% su cartera de clientes, hasta 1.557.000 pólizas en 2008. Su cartera de clientes creció en todas las divisiones, un 5,5% en automóviles; un 13,2% en motos; un 4% en seguros a pymes (4%) y un 27,6% en el público joven, que alcanzó la cifra de 97.000 pólizas en 2008.

La consejera delegada de la aseguradora, Dolores Dancausa,  se mostró muy satisfecha con el resultado y señaló que 2008 fue un ejercicio muy positivo por haber crecido en facturación, beneficio y número de clientes,  y que destacó la posición de la firma en el sector, que se consolida "como la única compañía entre las seis primeras del ranking nacional de aseguradoras que aumenta su volumen de primas en el ramo del automóvil en 2008".

De lo que no se sabe o no quiso decir nada Dancausa es de los posibles movimientos en el accionariado de la aseguradora, que actualmente sigue como al principio, participada al 50% entre Bankinter y  la división de seguros del británico Royal Bank of Scotland (RBS). El banco británico, que en el pasado mes de febrero fue la primera entidad que se acogió al Plan de Protección de Activos del ejecutivo de Gordon Brown para tratar de restaurar la confianza en el sector bancario e impulsar la economía, puso en venta su división de seguros en abril del pasado año sin que hasta el momento haya conseguido un comprador. Comprador que muy bien pudiera ser el banco español y conversaciones ha habido al respecto, pero parece que todavía no está la operación madura y el proceso de venta se encuentra de momento cerrado hasta que se aclare el futuro del RBS.

Según Dancausa no hay nada que indique un cambio en el accionario de la compañía. "Este año hemos vivido una situación diferente, nuestra relación no es con el banco, sino con su división de seguros, que es totalmente solvente", argumentó la consejera delegada de la aseguradora.

Mapfre toma medidas contra las ventas a corto

Y a quien le siguen yendo fenomenalmente las cosas es a Mapfre, la primera aseguradora española, que durante el fin de semana celebró su junta general de accionistas. Y no es para menos después de haber conseguido un beneficio neto de 900 millones de euros con la que está cayendo. Además, su presidente, José Manuel Martínez, señaló que el objetivo para 2009 es que los ingresos del grupo superen los 18.500 millones, como el pasado año superaron los 17.500 millones y que los resultados "serán nuevamente muy buenos".

Martínez mostró su indignación por la "manipulación de nuestras acciones  mediante las ventas en corto con acciones prestadas, que sólo pueden tener el objetivo de bajar su cotización" y aunque señaló que sabe que es legal, se preguntó ¿dónde están los principios? ¿Cómo se permite que en la Bolsa, donde se encuentra parte del ahorro personal e institucional de los españoles, algunos ‘hedge fund' especulen y presuman de obtener beneficios favoreciendo la reducción del precio de las acciones? "Me parece inexplicable".

Mapfre ha pagado la novatada de no tener un cuidador de la acción como lo tiene muchas de las grandes empresas cotizadas y para defenderse de este tipo de operaciones (que en mi opinión deberían estar prohibidas, sobre todo en momentos de crisis como los actuales) la junta de Mapfre aprobó, por primera vez en su historia, la recompra de acciones propias hasta un límite del 5% de su capital. Martínez consideró que la recompra de títulos propios a través de Mapfre o de sus filiales "las permitirá tener un instrumento de defensa contra las ventas a corto llevadas a cabo por los fondos de alto riesgo", que han hecho caer el valor de la acción muy por encima de lo que lo ha hecho el índice, a pesar de los buenos resultados que han obtenido.