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Publicado el viernes 27 de febrero de 2009
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Montoro propone intervenir las entidades en crisis, cesar a sus consejos y subastarlas

Zapatero pide el apoyo a Rajoy, pero el PP radicaliza su postura

El Gobierno espera que la oposición cambie de actitud tras las elecciones del próximo domingo

José Hervás.– El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, confesó ayer a la Cadena Ser que había telefoneado al líder de Part6ido Popular hace unos días para explicarle lo que está pasando en el mundo de las cajas por entender, según sus propias palabras, que estaban  fuera de lugar algunas declaraciones del PP sobre la fusión de la Caja Castilla La Mancha con Unicaja. El presidente en cambio no dio más explicaciones. Sabe, como había manifestado el gobernador del Banco de España el miércoles en el Congreso que al sector financiero español le será más complicado eludir una segunda ronda de efectos. Sobre todo por la persistencia de la falta de liquidez y las dificultades de financiación, así como por las reacciones exageradas de la banca a la recesión. Pero trata de evitar que la falta de confianza produzca una sobrereacción y quiere primero solucionar la crisis y luego explicar lo que se ha hecho.

La respuesta a la confidencia del presidente la dio horas más tarde, no Rajoy, sino su brazo armado para las cuestiones económicas, Cristóbal Montoro. No sólo quiere ser el único interlocutor con los poderes fácticos. Quiere ser también el que fije la posición del partido. Su propuesta ayer no fue muy tranquilizadora: se resumen en pedir que las entidades en crisis sean intervenidas, cesados sus directivos y subastadas

Zapatero explicó por la mañana que no había hablado con Rajoy sobre la  conocida como ‘operación Gürtel', sobre presuntos cobros de comisiones por parte de algunos miembros de PP por mediar en operaciones con representantes de ayuntamientos o comunidades gobernadas por el PP.  Pero precisó que si lo había hecho sobre cuestiones de índole financiero.

En concreto hablaron sobre la evolución y la información del proceso de  fusión en Caja Castilla-La Mancha y Unicaja. La razón por la que le telefoneó fue porque había oído algunas declaraciones del PP que le "parecía que estaban fuera de sitio".

Añadió además que en cuestiones financieras, Rajoy  siempre había mostrado  una buena colaboración, como al apoyar los  decretos leyes de apoyo al sistema financiero. No precisó más. Pero tenía la convicción de que también ahora le iba a apoyar para encontrar una solución razonable y sin crear la desconfianza en ninguna entidad ni en el propio sistema por las graves dificultades que afrontan algunas de las cajas.

La respuesta dada horas después por Montoro les ha sorprendido. Pensaban que Rajoy no estaba sometido en esta materia al grupo que lideran los catastrofistas del PP que estiman que España no va a salir inmune de la crisis y que la misma se va a llevar a alguna entidad relevante por delante.

Montoro concretó sus ideas en una iniciativa parlamentaria en la que defiende que las entidades bancarias que pierdan solvencia por la crisis sean intervenidas, se cese a los miembros de sus consejos de administración y se saquen a subasta para que sean absorbidas por otras que estén más fuertes.

El responsable de la línea económica del PP da por hecho que la situación cambiará el mapa bancario español y animó al Gobierno a reconocer esta circunstancia y a que afronte las modificaciones con transparencia. En definitiva que el Banco de España le explique cómo va a actuar.

Su fórmula es que cuando haya que utilizar dinero público se haga exigiendo responsabilidades, removiendo al consejo de administración, y sacando a subasta entre las entidades que estén fuertes para que quede en manos de alguna de ellas.

Sus declaraciones en el PSOE se consideran como muy desafortunadas porque volvió a levantar sospechas sobre entidades del sector privado sin aportar dato alguno. Recuerdan que el ejemplo que pone del cambio de administradores, que no de intervención de Banesto, no se dio a conocer hasta que no se tomó la decisión. Al día de hoy no es el caso. Pero temen que si insisten en predecir el caos, al final por el temor de los clientes y accionistas, alguna entidad no puede resistir. Tras las elecciones del domingo en el País Vasco y Galicia habrá más posibilidades de llegar a algún acuerdo. Incluso con Montoro.