Cambio climático
EEUU no es tan verde como lo pintan
Dudas en Copenhague sobre su capacidad para ponerse al día
En plena Cumbre de Copenhague sobre el Cambio Climático, Estados Unidos tiene que demostrar un mayor compromiso con las energías alternativas. El principal contaminante y consumidor de energía del mundo está muy lejos del esfuerzo emprendido en el sector por países como Alemania, China o India. Los expertos señalan que pese a los esfuerzos emprendidos bajo la nueva Administración, Estados Unidos no está por el momento en condiciones de competir en condiciones de igualdad con los países punteros. "Seguiremos por detrás de China e India a menos que se aborden cambios fundamentales. Deberíamos poder alcanzarlos, pero las posibilidades de que eso suceda son bajas", según la consultora Greentech Media.
EEUU ha cerrado a lo largo de este año operaciones relacionadas con la energía verde valoradas en 836 millones de dólares, una cifra inédita para el país, y ha destinado 8.000 millones del presupuesto en préstamos para impulsar las renovables.
La principal crítica a Estados Unidos es que carece de una política energética transparente y de largo plazo que pueda proporcionar certidumbre a los inversores. Según un reciente informe de Deutsche Bank, EEUU y Canadá son los países que menos han invertido en renovables. "La Administración Bush dejó mucho sobre la mesa y Obama ha hecho algunas mejoras, pero no hay el liderazgo político que se ve en otros mercados".
En general, los analistas coinciden en que a Washington le falta un mayor compromiso con la energía verde y que debería replantearse la política de financiación de proyectos, como están haciendo los países más punteros, con subvenciones al desarrollo de nuevas tecnologías, y promover la I+D en universidades, pequeñas empresas y en institutos de investigación.
Ell presidente Obama ha manifestado su empeño en llevar a cabo una política de energías renovables y ha presentado en el Congreso un proyecto de ley para impulsarla. Aunque la iniciativa suena bien, los expertos ponen el ejemplo de Singapur, que este año ha recibido inversiones por valor de 8.000 millones de dólares de empresas de Noruega, Finlandia y Dinamarca, como resultado de su apuesta estratégica de convertirse en un centro global para el desarrollo, fabricación y exportación de productos de energías limpias.
"Necesitamos hacer lo que ha hecho Alemania, fijar objetivos a largo plazo. No se pueden tener únicamente instrumentos como exenciones fiscales y esperar a que los inversores pongan el dinero", afirma un experto de Northwest Energy Angels, una sociedad de capital riesgo que invierte en energías alternativas.
Las críticas no alcanzan solo a la política energética seguida hasta ahora por la Administración estadounidense, también a las empresas, muchas de ellas reacias a implicarse en las energías limpias. "El volumen mala información es increíble. Algunas lo están haciendo bien; General Electric y United Technologies son las únicas que están invirtiendo en turbinas eólicas y otras fuentes de renovables, pero en estos momentos son las menos", afirma un experto que aboga por un cambio de cultura propiciado desde la administración. "En Massachusetts, un proyecto de parque eólico lleva paralizado ocho años. Es la típica mentalidad de "me parece bien, pero no en mi patio trasero", y a pesar de que el parque está a varios kilómetros de la costa. En general, no nos interesa la tecnología moderna", añade.
Algunos especialistas son de la opinión de que el desinterés de Estados Unidos por las energías limpias responde a su incapacidad para tomarse en serio el calentamiento global, en contraste con otros países, especialmente los europeos. En Europa, señala otro experto, hay más preocupación por el futuro energético debido al previsible agotamiento del petróleo y a los altos costes de la energía, y esa percepción es la que está impulsando la alternativa de las energías renovables.
Ahora, con Obama, Estados Unidos quiere subirse al tren de las renovables dotando al Departamento de Energía de miles de millones dólares del presupuesto para financiar proyectos, como el que se va a llevar a cabo conjuntamente con China para construir un parque eólico que suministrará electricidad a 180.000 familias de Texas,
Algunos especialistas ven todos estos pasos alentadores, pero se preguntan si la apuesta estratégica de la nueva Administración será duradera y no acabará como la experiencia de los años 70, cuando los altos precios del petróleo provocaron una búsqueda desesperada de otras fuentes alternativas que quedaron abandonadas cuando el barril de petróleo volvió a bajar desincentivando el recién nacido movimiento verde.