Monitor de EE.UU.
La devolución de ayudas se acelera para impedir el control federal
El recorte de los 'bonus' resta 'glamour' a Wall Street
Fuga masiva de directivos a las empresas con remuneraciones libres
El mercado de altos ejecutivos del sector financiero anda agitado. Los escándalos por las elevadas remuneraciones de los directivos que llevaron a la quiebra a sus entidades y las restricciones que los Gobiernos han impuesto en los bancos intervenidos, están provocando un éxodo de ejecutivos hacia otras firmas más generosas o al autoempleo, creando nuevas sociedades de gestión o de asesoramiento. En los Estados Unidos, muchos de los directivos que cambiaron de empleo señalan que no podían trabajar bajo la incertidumbre de que sus empresas estaban bajo la vigilancia del Gobierno y preferían pedir trabajo en firmas que no estuvieran bajo la lupa de los funcionarios, como en algunos de los bancos intervenidos que ya han devuelto las ayudas. "No hay duda que la gente se va por la incertidumbre salarial. Estamos en un mercado muy competitivo", reconoce a un ejecutivo bajo anonimato.
Por ejemplo, en Bank of America sólo 14 de los 25 ejecutivos mejor remunerados permanecen en la entidad desde su intervención, el resto ha emigrado a otros sitios donde no congelen los salarios. El BoA ha puesto en casi 10 millones de dólares el máximo que puede cobrar un empleado, después de haber solicitado al Tesoro autorización para llegar a los 21 millones.
En la aseguradora American Internacional Group, que protagonizó la mayor quiebra del sector a nivel mundial, la proporción es similar: de los 25 altos directivos que había cuando se declaró en bancarrota solo quedan 13.
El comisario especial que nombró el Tesoro estadounidense para poner coto a los desmanes salariales en las entidades intervenidas, Kenneth Feinberg, tiene ante sí un papelón con los 200 millones de dólares en bonus que la empresa tiene contraídos con los empleados de la filial financiera que engendró los fatales derivados que llevaron a la quiebra a la primera aseguradora del mundo. De momento, Feinberg ha instado a la compañía a reducir los bonus para evitar otra serie de escándalos.
En su opinión, AIG, a la que considera en parte responsable de los "acontecimientos que necesitaron de la intervención de dinero público", solo debería pagar a sus empleados de AIG Financial Products el equivalente a su salario base en diciembre del año pasado mientras no se alcance un acuerdo sobre las gratificaciones adeudadas. Los empleados de AIG Financial Products se declaran desmoralizados y amargamente quejosos de que el inspector solo quiere retirarles los bonus.
La trascendencia que ha tenido en la opinión pública los increíbles sueldos y gratificaciones que percibían ejecutivos cuya gestión desembocó en cuantiosas inyecciones de dinero de los contribuyentes, ha llevado a la Fed a intervenir para poner un poco de orden. El banco central está pidiendo información sobre la remuneración de la alta dirección, especialmente de los responsables de riesgos, y ha fijado las orientaciones que deben seguir los 28 mayores bancos en dicha política, es decir, deben abandonar el modelo perverso vigente hasta la crisis de incentivar a los gestores a que tomen decisiones que luego se demuestran imprudentes.
En la larga sucesión de casos de quiebras por una gestión deficiente del riesgo, se han dado casos de gestores que estaban aumentando la cartera crediticia para conseguir el bonus por incremento del negocio, y pocos tiempo después, con la morosidad por las nubes, el responsable de riesgos se encontraba jubilado. La estrategia de crecimiento que emprendió la banca internacional tras la burbuja de las puntocom, financiando grandes operaciones apalancadas o titulizando deuda de insolventes, granjeó grandes beneficios a quienes entonces estaban al mando, pero las hieles las han heredados otros.
La política fiscalizadora que están poniendo en marcha las autoridades estadounidenses provocará más salidas de directivos de las grandes firmas necesitadas de asistencia pública, e impedirá la promoción al estrellato de figuras de las finanzas. La cuestión que surge ahora es si Wall Street va a poder renunciar a una cultura que ha funcionado hasta 2007 y que simbolizaba el éxito del dinero y por el dinero."No creo que Wall Street tenga cierto miedo de todo esto. Tendrá efectos en una pequeña parte del sector, pero no tendrá un impacto duradero", afirma un ex empleado de Goldman Sachs.