Letra más grande Letra más pequeña
Enviar este artículo a un amigo Imprimir este artículo
Publicado el sábado 5 de diciembre de 2009
Enviar este artículo a un amigo
Email de tu amigo/a
Para que sepa quién lo envía...

EDICIÓN FIN DE SEMANA

La crisis económica deja a un 16% de la población norteamericana en la indigencia

Una cuarta parte de los niños de EEUU pasa hambre

Barak Obama se ha comprometido a erradicar esta situación para el 2015

pobreza en EEUUAlfred Greens.– La crisis económica en Estados Unidos está pasando factura a una sociedad que carece de un sistema público de asistencia que evite, o al menos mitigue, experiencias como la que vive el país más rico: que uno de cada cuatro niños pase hambre o malnutrición. El aumento del paro empujó a unos 50 millones de personas a la pobreza en Estados Unidos en 2008, según los últimos datos del Departamento de Agricultura, que ofrecen un retrato dramático de cómo los efectos de la crisis han dado lugar a escenas que recuerdan las décadas de los años 20 y 30. El fantasma de  "Las uvas de la ira" y la desesperación de sus personajes  reaparecen 70 años después en una sociedad que ha pasado de la embriaguez del "efecto riqueza" de la burbuja inmobiliaria a convivir con 49 millones de personas en la indigencia real, el 16% de la población.

El informe, calificado por el presidente Barak Obama de "desasosegante", describe una situación de tal magnitud que ha escandalizado incluso a quienes se oponen a las políticas de ayudas públicas. La clase política y la familia media estadounidenses asisten cada día al espectáculo de ex titulares de hipotecas ejecutadas por impago haciendo cola en los comedores de beneficencia para calentarse el estómago con la federal sopa de pollo.

Los datos revelan que el acceso a una alimentación adecuada se ha deteriorado entre las familias con hijos. En 2008, alrededor de 17 millones de niños, el 22,5% del total -cuatro millones más que en 2007-, vivían en hogares en los que los alimentos escaseaban, y el número de ellos que a veces pasaban hambre aumentó a casi 1,1 millones desde los 700.000.

Más del 16% de los estadounidenses, unos 49 millones, han declarado que pasan  dificultades para lograr alimentarse adecuadamente, frente al 12% del año anterior. Es la primera vez desde que se inició en 1995 la elaboración de esta estadística, que se registra un deterioro tan elevado en el acceso de niños y adultos a una alimentación básica en Estados Unidos.

Las cifras han sorprendido a ONG's y otras entidades humanitarias que abogan por políticas públicas activas que amortigüen los efectos de la crisis económica sobre las familias con mayores dificultades. "Es inimaginable. Es como vivir en un país del Tercer Mundo", afirma la mayor organización de comedores benéficos del país.

"Con franqueza, es profundamente desalentador", ha declarado James D. Weill, presidente de Food and Action Center, sobre el informe, que constata el creciente número de personas a las que la crisis está llevando a una situación límite.

El presidente Obama prometió durante la campaña presidencial eliminar el hambre infantil para 2015, un objetivo que ha reiterado recientemente señalando que "mi Gobierno está comprometido en revertir la tendencia del aumento del hambre". La solución, dijo el presidente, empieza con la creación de empleo. Obama ha dispuesto que se aumente el número de beneficiarios de los comedores públicos y prepara una ley para extender al verano los subsidios a los desayunos y almuerzos escolares, inexistentes hasta ahora.

El Departamento de Agricultura cree que las cifras de este año que termina podrían registrar "incrementos adicionales", sin precisar cuándo podrían notarse las medidas de estímulo lanzadas por la Casa Blanca para reactivar la economía. Y asegura que los programas federales de ayuda alimentaria solo resuelven una parte del problema y que la situación sería mucho peor sin ellos. El año pasado unos cinco millones de familias acudieron a centros privados dispensadores de alimentos, frente a los casi 4 millones en 2007, mientras que 625.000 frecuentaron los comedores públicos en busca de la popular sopa de pollo.

Donde la crisis económica castiga más duro es en el colectivo de las madres solteras; una de cada tres declara tener problemas para comer, y una de cada siete dice tener algún miembro familiar que pasa hambre. Por grupos raciales, las comunidades negra e hispana son las más castigadas con una tasa que duplica a la de los blancos.

La "inseguridad alimentaria", el concepto utilizado por los expertos, ha pasado a ser un grave problema para la cuarta parte de los estadounidenses, acostumbrados a encabezar las listas mundiales de consumo de calorías per cápita y de consumo de comida basura, que ahora descubren cómo la crisis ha traído la peor de las inseguridades.