Letra más grande Letra más pequeña
Enviar este artículo a un amigo Imprimir este artículo
Publicado el jueves 31 de diciembre de 2009
Enviar este artículo a un amigo
Email de tu amigo/a
Para que sepa quién lo envía...

LA CRISIS Y LAS CAJAS

El BdE impone a Caja España y Caja Duero seguir con la fusión

Caja EspañaMiguel Ángel Valero.– Nada de intereses localistas ni de peleas por el poder. El Banco de España lo puede decir más alto, pero no más claro. Aunque la versión publicable es que el supervisor ha planteado en la reunión del martes por la tarde en Madrid, que duró algo más de una hora, con el presidente de Caja Duero, Julio Fermoso; su director general, Lucas Hernández; el presidente de Caja España, Santos Llamas, y el director general adjunto, Javier Ajenjo, ”la conveniencia” de que las dos entidades “continúen las conversaciones para tratar de alcanzar un acuerdo que desemboque en la fusión”.

Por la mañana, esas conversaciones se habían dado por rotas, ante las “discrepancias en la gestión de la entidad resultante”, hábil eufemismo que esconde que Caja Duero quiere que Salamanca sea la sede operativa y mandar efectivamente en la nueva caja, y que Caja España se resiste a dejar a León en un segundo plano y a que no haya consenso en las decisiones.

Como gesto de buena voluntad, para facilitar el entendimiento, el Banco de España ha ampliado el plazo, que vencía hoy, para entregar toda la documentación y poder acceder a las ayudas del Fondo de Reestructuración Ordenada de la Banca (Frob). A la presión del Banco de España, muy convincente, como ha quedado demostrado en la absorción de CajaSur por Unicaja pese a la resistencia casi numantina de los canónigos de la catedral de Córdoba, se ha unido la de la Junta de Castilla y León. Su presidente, Juan Vicente Herrera, no puede perder de nuevo el pulso de la fusión (primero quiso integrar en un Sistema Institucional de Protección a todas las cajas de la autonomía; luego intento fusionar a Caja Duero, Caja España y a Caja Burgos, que se retiró en el último momento y que ahora opta al Grupo Banca Cívica de Caja Navarra, CajaCanarias y Sa Nostra) y ha exigido “enderezar” su rumbo. Porque Castilla y León “no va a permitir el despropósito de que se camine en sentido contrario a una posible integración”. Especialmente, cuando las discrepancias se han producido “por cuestiones que nada tienen que ver con el fondo del asunto”.

Por su parte, la poderosa Confederación de Sindicatos Independientes de Cajas de Ahorro (CSICA) señalaba que “ambas cajas deben hacer un esfuerzo y acercar posiciones, las negociaciones no pueden truncarse por una lucha de poder”, porque según su presidente, Félix Torquemada, “en esta operación de fusión está en juego el futuro de ambas entidades, el futuro de los trabajadores y la estabilidad financiera de toda Castilla y León”. También, porque tanto Caja Duero como Caja España “se encuentran en un callejón sin salida, abocadas a entenderse, ya que cualquier otro proyecto de fusión ha demostrado ser inviable” y porque caminar ahora en solitario no es posiblepor la incertidumbre financiera que eso supondría”.

El consejo de Caja España, antes de recibir estas admoniciones, matizaba que la continuación de las negociaciones con Caja Duero se hará “siempre y cuando se respeten los equilibrios necesarios”. Caja Duero ha optado por celebrar su consejo hoy por la tarde.

En todo este lío, siempre hay quien aprovecha la oportunidad para barrer inteligentemente para casa. El secretario provincial del PSOE de Burgos, José María Jiménez, ha pedido a la Junta de Castilla y León que sea “flexible” a la hora de analizar el proyecto de Caja de Burgos de integrarse en el grupo Banca Cívica. Las comunidades autónomas de Navarra, Canarias y Baleares no han puesto pegas a la operación. Y Castilla León debería hacer lo mismo, porque es el proyecto “mejor encarrilado”, que no renuncia a la incorporación de Caja Segovia y de Caja Ávila (la fusión virtual de Cajasol y de Caja Guadalajara también le ha tirado los  tejos a estas dos entidades). En su opinión, “la Junta de Castilla y León nunca lo ha tenido tan fácil para definir un proyecto en torno a una cuestión tan complicada como las cajas”.

Lo que está claro para Caja Duero y para Caja España, por mucho que traten de amagar con otras alternativas, es que su fusión es inevitable. Tendrán que ceder en algunas posiciones, y a cambio arañar puestos en otras cuestiones. Pero se antoja muy complicado llevarle la contraria al Banco de España por una pelea sobre dónde debe estar la sede operativa y sobre cuántas áreas del organigrama deben ser para los míos. Tras escuchar a los respectivos consejos de administración, volverán a la mesa de negociaciones con posiciones más flexibles en torno a la configuración, las funciones y el reparto de sedes de los servicios centrales de la futura caja, cuestiones en que se encallaron y se encanallaron las conversaciones anteriores.