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Publicado el jueves 3 de diciembre de 2009
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ANÁLISIS

España, sin Solbes, pierde influencia en el área financiera de la Unión Europea

Londres, París y Berlín imponen la supervisión conjunta de las finanzas europeas

José Hervás.– Los ministros de Economía y Hacienda de la UE han logrado alcanzar un acuerdo que facilita la creación de un sistema de supervisión financiera a escala europea. El acuerdo se ha conseguido gracias a la presión de Londres, París y Berlín. España, tras el cese de Pedro Solbes como máximo responsable de Economía, todavía no ha conseguido hacerse un hueco en el Ecofin. Pese a haber sido citado el modelo español como ejemplo de supervisión del sistema financiero, la opinión de Madrid cada día cuenta menos. Algo tendrán que ver en la cuestión la reciente incorporación de Elena Salgado y el escurridizo papel que juega el Gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez. Tras muchos meses de contactos informales, ayer después de cinco horas de debate se hizo la fumata blanca.

Los Veintisiete alcanzaron ayer un acuerdo complejo sobre el sistema de toma de decisiones de los nuevos tres nuevos organismos de supervisión y control. Las tres nuevas autoridades trabajarán en red con los supervisores financieros nacionales dentro del llamado Sistema Europeo de Supervisores Financieros (SESF). Los ministros los seguirán sometiendo a su vez, a la supervisión política. Las nuevas entidades son la Autoridad Europea Bancaria, la Autoridad Europea de Seguros y Pensiones de Jubilación y la Autoridad Europea de Valores.

Por encima de ellos se sitúa la Junta Europea de Riesgo Sistémico, encargada de analizar toda la información macroeconómica disponible y de emitir alertas y recomendaciones a los estados miembros afectados, en caso de detectar riesgos. 

El sistema supone la creación de tres entidades paneuropeas de supervisión para los sectores bancario, de seguros y bolsa. El compromiso, al que también se ha sumado el Reino Unido que ha impuesto sus condiciones, deber ser negociado ahora con el Parlamento Europeo a partir de enero. El nuevo parlamento, que según el tratado de Lisboa ve incrementadas sus responsabilidades, ha advertido que no aceptará una legislación descafeinada.

El todavía presidente del Consejo Ecofin, hasta que el 1 de enero tome el relevo Elena Salgado, el sueco Anders Borg, considera relevante que la Unión Europea pueda contar, a partir de 2010, con un sistema para hacer frente a crisis de dimensión transfronteriza. Coincide la decisión con la aprobación por la comisión financiera de la Cámara de Representantes de EEUU de un texto de reforma de la regulación financiera cuyo objetivo principal es resolver el problema de que las instituciones demasiados grandes no quiebren y  con ellas todo el sistema. Es la cuestión conocida como demasiado grande para quebrar, -"too big to fail"-. No ha sido una decisión sencilla tampoco en Estados Unidos donde el proyecto ha sido aprobado por 31 votos a favor frente a 27 en contra.

Para el comisario responsable de las propuestas legislativas iniciales, el irlandés Charlie McCreevy, el texto aprobado supone un enorme progreso respecto a la situación actual. Brusela admite que le gustaría haber dotado de mayor poder a las tres instituciones comunitarias.

El compromiso sólo reconoce un poder directo al supervisor europeo en lo que respecta a la interpretación de la legislación común, el establecimiento de reglas armonizadas y la coordinación en caso de crisis. Las decisiones que tomen las autoridades europeas de supervisión no podrán menoscabar las responsabilidades fiscales de los gobiernos afectados.

El acuerdo incluye un rebuscado procedimiento de apelación, como ha exigido Londres desde el primer momento, contra las decisiones de estas autoridades en caso de que un Estado se vea obligado a utilizar recursos de los contribuyentes, como puede ser el caso del salvamento de un banco.

Para la ministra de Economía y Hacienda, que todavía se siente en la obligación de justificar las decisiones comunitarias sean cuales sean, no se trata de un acuerdo débil. Para Elena Salgado lo importante es que se haya incorporado al proyecto el Reino Unido que cuenta con la más importante plataforma financiera tras la de Nueva York.