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Publicado el martes 29 de diciembre de 2009
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SALUD LABORAL

Inspección de Trabajo vincula el amianto en la sede bilbaína del BBVA con el cáncer

Fija recargos del 50% en las prestaciones para un trabajador

Ángel Guzmán.– La Inspección de Trabajo de Vizcaya ha emitido un informe favorable al reconocimiento como enfermedad profesional del cáncer de pleura que sufre un electricista del BBVA que trabajó en la sede del banco en la Gran Vía de Bilbao entre 1968 y el año 2000. CCOO venía reclamando que el banco que preside Francisco González asumiera su responsabilidad en las enfermedades ocasionadas por el contacto con el amianto, un material cancerígeno.

El sindicato recuerda que el Banco de Vizcaya, actualmente subsumido en el BBVA, fue promotor de la construcción, a finales de los 60, del edificio de la Gran Vía de Bilbao “y por tanto, conocedor de los materiales utilizados, especialmente del amianto proyectado que forraba sus vigas, falsos techos y hueco de ascensores, circunstancia ignorada y de la que no se informó a los trabajadores”.

La decisión de Inspección de Trabajo deja al descubierto que "los problemas de salud derivados del amianto no se reducen a las industrias contaminantes", según Jesús Uzkudun, responsable de Salud Laboral de CC OO Euskadi. Éste también reclama que los propietarios de edificios construidos entre los años 60 y 70 "deberían realizar un inventario, para evitar exposiciones de riesgo, sin esperar a la aparición de enfermos".

El trabajador al que se refiere el informe de la Inspección, C. R. M, trabajó como electricista entre 1968 y 2000 para la entidad, dedicándose a la reparación y cambio de ubicación de las luminarias de los techos, retirando las losetas del falso techo. El obrero "usaba usaba frecuentemente el taladro para perforar el amianto" y realizaba la "la limpieza y cambio de filtros del aire acondicionado". También era responsabilidad suya "la revisión de motores y climatizadores". Por todos estos factores, CCOO considera que era "evidente el contacto directo con amianto y el desprendimiento de polvo en todas las operaciones".

El sindicato acusa al BBVA de ignorar "la legislación del amianto, cuando ya en 1961 y 1962 se incluye la asbestosis como enfermedad profesional y se establecieron por primera vez, limites de concentración de amianto, así como medidas tendentes a reducir el polvo". El informe de CCOO sobre el caso del electricista C. R. M. que ha motivado la resolución de Inspección de Trabajo de Vizcaya, destaca que "en esa época ya existía consenso científico sobre la relación del amianto con el cáncer de pulmón y el mesotelioma" y añade que en 1984 "la legislación ya obligaba a mediciones ambientales, reconocimientos médicos previos y post ocupacionales".

Lo más grave, según la investigación sindical, es que cuando en el año 2000 los delegados de Prevención Laboral en el BBVA "pusieron al descubierto la existencia de amianto en su variante crocilodita", el banco "sólo ofreció reconocimientos médicos voluntarios, olvidándose de la vigilancia médica de post ocupacionales y no impulsó un plan de vigilancia sanitaria".

Ahora, casi diez años después, el informe de la Inspección de Trabajo de Vizcaya propone un recargo en las prestaciones del trabajador jubilado del 50% "por estar expuesto a los riesgos del amianto entre 1969 hasta su edad de jubilación y ante la gravedad de los daños producidos y la ausencia de cualquier medida de prevención por el propio BBVA".

CCOO ha valorado especialmente que la resolución de la Inspección de Trabajo de Vizcaya, "frente al olvido de algunos jueces e Inspectores de trabajo", señala que "existían obligaciones y responsabilidades preventivas con relación al amianto con anterioridad a 1982 y que por dichos incumplimientos empresariales deben asumir recargos de prestaciones para las víctimas".