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Publicado el martes 29 de diciembre de 2009
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El sector financiero quiere terminar el año con los deberes hechos en concentración

El Banco de España se sale con la suya: dos proyectos de las cajas rurales hablan de integración

El Sistema Institucional de Protección de las grandes propondrá en febrero la unión con el de las locales y comarcales

Miguel Ángel Fernandez OrdoñezMiguel Ángel Valero.– No hay nada como las recomendaciones del Banco de España. Mano de santo, que sortea todos los obstáculos. Es que el supervisor lanzó un claro mensaje al sector financiero, y específicamente a las cooperativas de crédito y a las cajas rurales, con la autorización del primer Sistema Institucional de Protección (SIP), el liderado por la almeriense Cajamar (la líder de este segmento, en pugna con la cooperativa de crédito del grupo Mondragón, la Caja Laboral Popular de Mondragón, y con Ruralcaja tratando de pisarle los talones) y cuatro entidades de la Comunidad Valenciana. El Banco de España ha superado su resistencia inicial a los SIP y a las fusiones virtuales, ante la resistencia que encuentra en algunas comunidades autónomas a integraciones reales entre entidades de ahorro de diferentes regiones. Pero quiere evitar que se produzca una proliferación de este tipo de concentraciones: entre las cajas rurales hay cuatro SIP en marcha, uno ya con todas las bendiciones, y tres instrumentos más o menos similares entre las cajas de ahorros.

El primer paso lo ha dado el SIP de las grandes cajas rurales, el que más tiempo lleva trabajando en este proceso de concentración. Primero, la Caja Rural de Asturias y otras entidades propusieron al Banco de España una consolidación de balances, que no convenció al supervisor. En una segunda fase, se acogieron a la figura del Sistema Institucional de Protección, contemplada en la legislación comunitaria y traspuesta ya a la normativa española. A pesar de que acumulan ya varios años de trabajo, no han logrado del Banco de España lo que sí obtuvo, en mucho menos tiempo, Cajamar, precisamente la entidad competidora al ser la única caja rural con vocación de implantación nacional, lo que provocó su exclusión del Grupo Caja Rural.

Una veintena de cajas rurales provinciales (exactamente, 21), comandadas por las del Sur, Navarra, Asturias, Granada, Jaén, Córdoba y Ruralcaja (que a su vez está liderando el Grupo Cajas Rurales del Mediterráneo, otro SIP de unas 20 entidades de la Comunidad Valenciana), espera tener toda la documentación lista para lograr el nihil obstat del Banco de España antes de que acaba el primer mes del próximo ejercicio. Una reunión de todas las entidades implicadas está prevista para finales de enero, para oficializar la fusión virtual, siempre que se consiga el permiso del Banco de España. Y con esa autorización en la mano, proponer al tercer SIP de las cajas rurales, que promueven 40 entidades locales y comarcales, algún acuerdo de integración.

El SIP de las grandes, que supone más del 70% de los activos del sector, está asesorado por el bufete Garrigues y por la consultora tecnológica Management Solutions, y cuenta con el control del Grupo Caja Rural, del Banco Cooperativo Español y de la Asociación Española de Cajas Rurales. Por su parte, el SIP de las locales y comarcales (Gijón, Almendralejo, Utrera, entre otras) ha logrado atraer a cuatro entidades provinciales (Toledo, Ciudad Real, Segovia e Ipar Kutxa), y tiene como asesor a Analistas Financieros Internacionales (AFI).

 

La iniciativa en este proceso la está llevando el presidente de la Caja Rural del Sur, José Luis García Palacios, quien reconoce que el SIP de las grandes entidades "no le parece suficiente al Banco de España, que quiere la fusión de todas las entidades para afrontar la situación con la mejor salud posible". Se refiere a la reunión mantenida por los directores generales de Ruralcaja, Juan Antonio Gisbert; de la Caja Rural de Navarra, Ignacio Arrieta; de la Rural de Granada, Dimas Rodríguez, y el presidente de la Caja Rural del Sur, José Luis García Palacios (el director general de ésta, Joaquín Vázquez, asistió, pero como representante del Fondo de Garantía de Depósitos de las cooperativas de crédito) con el Banco de España.

El supervisor dejó claro que prefiere que todas las entidades integrantes del Grupo Caja Rural formen parte de un único SIP. Un mensaje que no es nuevo, porque el 16 de septiembre de 2008, el subgobernador, Javier Aríztegui, ya advertía al sector de que la constitución de más de un SIP, aunque "no es descartable a priori", como efectivamente sucedió, era la "solución menos confortable para el supervisor".

Tras la reunión con el Banco de España, el SIP de las grandes analizó el 10 de diciembre la situación. En ese encuentro salió la idea de proponer una integración al otro SIP. García Palacios recordó que en verano remitió una carta "de buena voluntad" a todas las cajas rurales, ofreciéndoles la posibilidad de unir todas las fuerzas "siempre en una actitud de puertas abiertas", porque "en estos tiempos difíciles deberíamos estar lo más unidas posible".

"El modelo de cajas rurales es una fórmula exitosa", destaca el presidente de la Rural del Sur, que subraya que en Europa son más importantes que las cajas de ahorro (en Francia controlan Crédit Agricole, por ejemplo). Pero también enfatiza que estas entidades "no quieren fusionarse, quieren mantener su propia identidad, no están dispuestas a perder autonomía". El mensaje para el sector es obvio: "hacer un grupo de cajas rurales, pues el Banco de España quiere que nos unamos todos". "Creo que lo mejor es que estemos todos juntos pero todo tiene sus pasos, por lo que vamos a hacer una oferta en torno al mes de febrero, cuando tengamos ultimado nuestro SIP", concluye García Palacios.

El proyecto asesorado por Garrigues plantea sacar partido a mecanismos ya existentes en el Grupo Caja Rural y en la Asociación Española de Cajas Rurales, como el fondo de solidaridad, que permite socorrer a socios en apuros sin necesidad de apelar al Fondo de Garantía de Depósitos, o el acuerdo de tesorería, que compromete a un mantenimiento permanente de líneas de liquidez. Además de fijar unos niveles mínimos de solvencia, liquidez, cobertura de la morosidad, y de diversificación de los  riesgos, contempla planteamientos fácilmente asumibles por el resto de las entidades del Grupo Caja Rural: potenciar la marca común, la obligatoriedad de los servicios compartidos (RGA en seguros; RSI en tecnología; Banco Cooperativo Español) y profundizar en la coordinación de estrategias comerciales y de negocio.