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Publicado el lunes 28 de diciembre de 2009
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AENA: una infraestructura descomunal pero una atención muy deficiente

Barajas se descompone al primer contratiempo

AENAPor Luis Alcaide.– Lunes 21 de diciembre desde mi balcón veo tejados blancos. Ha nevado en Madrid. Imposible el banco del retiro, además voy al aeropuerto a buscar a mi hija y nieta que vienen de Brasil. Llamada a AENA para confirmar la hora de llegada del avión. La maquina contestadora solo repite "10.05....10.05". Radio Nacional, única emisora que informa del estado de calles y carreteras, no advierte peligros hasta Barajas. Voy un poco justo de tiempo y al subirme al coche me doy cuenta que he olvidado el móvil. Primer aviso. En lugar de tomar Velázquez me decido por O´Donnell y la M-30. La M-30 es un bloque casi inerte. Segundo aviso.

Finalmente enfilo la autovía poco tráfico aparco en el terminal de la T-1 y camino hacia el vestíbulo de llegadas. La puerta del cristal se abre al notar mi presencia. Entro en la jaula de cristal transparente pero la puerta de enfrente a la de entrada no se abre. Si se abre una que esta a mi izquierda por donde pasa gente. Giro hacia ella, doy un paso decidido y algo me golpea en la nariz y en los dientes. Casi me tumba. No hay nadie solo un jodido cristal transparente. El tercer aviso va en serio.

Mostrador de información. ¿El avión de Sao Paulo? Trae media hora de retraso. Señor está usted sangrando por la nariz. ¿Dónde esta el servicio de enfermería? Tiene que ir a la terminal 2, por el interior del aeropuerto son unos siete minutos. La pantalla sigue marcando las 10:30 como llegada del avión. Me decido por una farmacia cercana. Al salir la pantalla marca las 11:15 como hora de llegada. Tomo el camino de la enfermería. En la T-2 no hay señales indicadoras. En una sucursal del BBVA me informan cómo llegar. A 20 metros de la enfermería aparecen todo tipo de indicaciones. Una enfermería de postín, un ambulatorio en el que se han dejado una buena pasta.

Recepción impecable, señorita amabilísima. Por favor quiero ver al médico. El doctor acaba de salir a una urgencia. Bueno entonces alguna enfermera. Se han ido todos con el doctor a una urgencia fuera del aeropuerto y tardaran entre un cuarto y dos horas. Tiene usted otro botiquín en el terminal 4. Hay un autobús que conecta los dos terminales. Se trata de un botiquín pequeño y no lo puedo garantizar que el médico no este en otra urgencia. Antes de decidirme pregunto cuantas personas atienden diariamente en esta enfermería. Unas 20 personas diarias. Mas de la mitad son pasajeros, el caso de usted no es el primero ni tampoco el mas aparatoso por choque contra los cristales, también vienen por accidentes en las escaleras o en los carritos, y diariamente unos seis o siete empleados del aeropuerto. ¿En busca de baja por enfermedad fortuita?. Bueno. Además el doctor tiene un turno de 24 horas ininterrumpidas y precisamente hoy lo tiene de 48. La amable azafata busca desinfectantes yo aporto mis compras de la farmacia y salgo desinfectado y con una tirita en la nariz.

Las pantallas marcan un nuevo retraso, desde las 10:05 estamos en las 12:30. Me siento a leer el excelente "Observador Económico Financiero" elaborado por el servicio de estudios de Caja Madrid:

"La recesión global ha finalizado. El crecimiento mundial logró recuperar en el 3T 09 un ritmo ligeramente superior a su media a largo plazo...en 2010 la economía mundial aún será muy vulnerable..., sin "munición" para afrontar nuevos shocks adversos..., la fuerte desconexión entre las bolsas y el mercado laboral..., no será fácil absorber la creciente sobrecapacidad de Asia..."

Me pregunto si saldremos de la crisis o sólo asomaremos la cabeza para hundirnos. ¿Cuántos serán los impositores capaces de recorrer la literatura teológica en que incurrimos los economistas? A lo mío. Decididamente el avión se ha perdido. No puede estar tanto tiempo dando vueltas. En el mostrador de información continúa la desinformación. Cabinas telefónicas de interpretación impenetrable. Un astuto vendedor ofrece tarjetas de llamada. En efecto, el teléfono se traga monedas de euro a treinta o cuarenta segundos de velocidad. Consigo hablar con mi mujer. Me informa de sus gestiones. Ha hablado con la aerolínea TAM, concretamente con una operadora que está en Buenos Aires y le proporciona un teléfono en Madrid donde le comunican que el avión está en Barcelona y que así se lo han comunicado también en AENA. Aviso final, AENA se guarda la información. No la transmite a sus puntos numerosos de INFORMACIóN del aeropuerto.

A las 15:30 abrazo a las viajeras. La alegría ahoga cualquier calvario. Las trampas del aeropuerto gestionado por AENA continuarán. Cristales invisibles protagonistas diarios de accidentes, un botiquín de adorno y una estúpida desorganización de la información. Eso sí, una descomunal infraestructura.