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Publicado el lunes 28 de diciembre de 2009
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La rentabilidad de su filial baja diez puntos, con un significativo deterioro de los márgenes

Al BBVA le comienzan a preocupar seriamente los efectos de la reforma fiscal en México

Teme el impacto en la captación de depósitos, que generará menos liquidez

Francisco Gonzalez, presidente de BBVA Ángel Guzmán.– El grupo BBVA logra más de una cuarta parte de sus beneficios en México. Es por tanto un mercado estratégico para la entidad que preside Francisco González. Y además el único en el que tiene una posición de liderato por encima del Santander, su principal competidor en España. Precisamente la atonía del mercado nacional, por la crisis económica, inmobiliaria y de consumo, coincide con un mal momento de su segunda área más importante, ya que México, además de la crisis financiera internacional y de la economía (que afectaron a dos fuentes clave de ingresos: el petróleo y las remesas de inmigrantes, sobre todo de Estados Unidos, pero también de España), sufrió la pandemia de la gripe A (que afectó sobremanera a los ingresos por el turismo). Algo que permitió al grupo BBVA tener más diversificadas las fuentes de beneficios, con la irrupción de América del Sur, "otro Bancomer", como lo definen en la entidad, en detrimento de España y de México.

Pero a las sombras en esta creciente fuente de ingresos por la amenaza de nacionalización del BBVA Banco Provincial en Venezuela y en algún otro país de América del Sur, en México planea la certeza de que la reforma fiscal emprendida por el Gobierno de Felipe Calderón, y que entra en vigor el primer día de 2010, va a afectar muy negativamente a la cuenta de resultados de BBVA Bancomer, el banco más grande del país (en dura pugna con Banamex, controlado por el Citi estadounidense).

Así lo reconoce la principal filial internacional del BBVA en un informe remitido a la Bolsa Mexicana de Valores (donde FG la excluyó de cotización en beneficio de la casa matriz). En ese informe, los responsables del Grupo Financiero BBVA Bancomer admiten cuatro "caminos" por los que la reforma fiscal va a generar un impacto negativo tanto en sus propias operaciones durante el año que está a punto de comenzar, como en las de sus clientes.

El primero es la subida del IVA del 15% al 16% (del 10% al 11% en la frontera con Estados Unidos, precisamente una de las áreas de expansión del grupo español), que va a disparar los gastos generales del BBVA Bancomer. Y además, "el incremento en la tasa del IVA impactará a los clientes por los servicios prestados por el Grupo Financiero". El segundo "camino" para el deterioro de la cuenta de resultados viene provocado por el aumento del 28% al 30% en el Impuesto sobre la Renta.

El tercero afecta directamente a los clientes del BBVA Bancomer, ya que el Impuesto a los Depósitos en Efectivo aplica a partir de los 15.000 pesos la retención (frente a los 25.000 pesos actuales) y la tasa sube del 2% al 3%. Esto significa que en un depósito de 17.000 pesos en el BBVA Bancomer, que antes no pagaba nada, ahora el impuesto se aplicará sobre los 2.000 pesos que superan de 15.000. La gran preocupación de la filial mexicana del BBVA es cómo va a afectar ese mayor gravamen a la captación de ahorro, vital en un momento en el que los mercados de financiación mayorista todavía están muy desconfiados y en el que los recursos de la casa matriz tampoco andan muy holgados, por lo que desde Madrid imponen la autofinanciación de las filiales internacionales para evitar inyecciones de liquidez que deterioran las ratios de capital y las cuentas de resultados.

La última medida perjudicial para el BBVA Bancomer se refiere al régimen de consolidación fiscal. No afecta directamente al banco (los grupos financieros no pueden entrar en este sistema), `pero sí indirectamente "por el impacto que tenga la reforma en el sector de clientes que sí consolidan", admite el informe remitido a la Bolsa Mexicana de Valores. . El régimen de consolidación fiscal, que consiste en que varias empresas tributan como una sola entidad económica, se refleja en el pago del Impuesto sobre la Renta, ya que éste se difiere a lo largo del tiempo, por el resultado de la disminución de pérdidas fiscales obtenidas por una o varias empresas del grupo, contra las utilidades fiscales obtenidas por otras dentro del mismo grupo.  El Congreso mexicano aprobó  un límite máximo de cinco años para que las empresas que consolidan comiencen a pagar el Impuesto Sobre la Renta que han diferido en años previos.

Según sendas encuestas de las consultoras KPMG y Horwath Castillo Miranda, ocho de cada diez compañías instaladas en México señalan que la reforma fiscal afectará negativamente a sus operaciones en 2010. Al mismo tiempo, el Banco de México reconoce que los cambios tributarios ayudarán a un incremento de la inflación hasta el 5,25%, lo mismo que el encarecimiento de las tarifas públicas de gas, gasolina y electricidad.

Frente a este escenario poco optimista en 2010, en los nueve primeros meses del año que está a punto de terminar, BBVA Bancomer incrementó sus ingresos el 4,8% respecto al mismo período de 2009. Pero la rentabilidad sobre recursos propios (ROE) en el tercer trimestre bajó casi diez puntos: del 31% al 21,9%. Los beneficios disminuyeron el 13%, debido a un descenso del 8,6% en los ingresos por intereses (debido a los bajos tipos y a la menos concesión de créditos) y a un resultado negativo de 188 millones de pesos en la actividad de intermediación.

Los seis bancos más importantes del sistema financiero mexicano perdieron en el tercer trimestre una tercera parte de su rentabilidad, con una caída media de 4.5 puntos del ROE (del 17,7% al 13,3%), lo que supone la mitad que en el BBVA Bancomer. Los beneficios apenas aumentaron el 0,2%, que contrasta con el descenso del 13% en la filial mexicana del grupo que preside Francisco González. BBVA Bancomer se comportó mejor que el sector en los ingresos por intereses: caída del 8,6% frente al 17,4% de media de los seis grandes (la filial del BBVA, Banamex, Santander, Banorte, HSBC, Scotia Bank Inverlat).

Banamex fue el único gran banco que mejoró su rentabilidad, del 8,7% al 16,7%, que la filial del Citi atribuye a la estrategia de reinvertir el beneficio (que se disparó nada menso que el 115,8%) en vez de transferirlo a la casa matriz. Algo que se interpreta como una velada crítica al BBVA. El caso más llamativo es el HSBC México, ya que la ROE bajó del 12,8% al 5,6% pese a ser el único (junto a Banamex) de los bancos que logró incrementar sus beneficios, en este caso el 9,8%.