Quiere despejar todas las dudas, internas y externas, sobre la operación
Medel da un golpe en la mesa para que la fusión entre Unicaja y CajaSur sea rápida
Reclama que la integración real se realice en un plazo inferior a los dos años
Braulio Medel, presidente de Unicaja, tiene prisa. No quiere que la reactivación de la economía, del consumo y, por tanto, del crédito pille a la entidad financiera más importante de Andalucía todavía enfrascada en la doble fusión: Caja Jaén y, sobre todo, la cordobesa y eclesiástica CajaSur. Así que, allá por donde va, Medel, que tiene una gran experiencia en fusiones (Unicaja es fruto de la unión de cinco entidades de ahorro), exige la máxima celeridad. Tanto a los ejecutivos de las otras entidades como a sus propios directivos. No hay tiempo que perder, insiste, y sabe perfectamente que los primeros meses son clave para una integración sin problemas.
Así que, aunque el calendario de las dos fusiones, va "razonablemente bien", el presidente de Unicaja reitera a unos y a otros que hay que atar ahora todos los cabos sueltos, no dejar ninguna cuestión importante pendiente, porque las cosas hay que hacerlas bien en la fase previa (la que se vive ahora) para que la digestión sea corta y, sobre todo, poco pesada. El cuaderno de bitácora, la hoja de ruta, de Medel tiene una idea esencial: Unicaja nunca ha tenido intención de entrar en proyectos que luego requieran una digestión larga. Fue una de las razones, junto al desacuerdo con el Banco de España respecto a las ayudas necesarias, del fracaso del rescate de Caja Castilla La Mancha (CCM) y que provocó su intervención. La segunda idea es también muy clara: "Una fusión que no sea digerida en dos años es que tiene algún problema de diseño".
Todo esto viene a cuento de las dudas que existen, dentro y fuera de Unicaja, sobre cuánto tiempo tardará la caja de ahorros malagueña en absorber de verdad la complicada situación de CajaSur. Porque Caja Jaén no plantea problema alguno de integración, y además de su buena situación es una entidad mucha más pequeña. Y sobre si habrá una digestión corta y poco pesada, como pretende Medel. Aunque nadie lo dice con esas palabras, también hay un cierto temor en Unicaja a las zancadillas, maniobras de distracción y tácticas dilatorias de los directivos de CajaSur, que son los que llevan las de perder.
Hasta el presidente de CajaSur, Santiago Gómez Sierra, ha tenido que salir a la palestra para garantizar que no habrá juego sucio o subterráneo contra la integración en Unicaja. Quizás para tranquilizar a su tropa, el canónigo de la catedral de Córdoba insiste en que "no se darán medidas traumáticas, ni discriminatorias" para resolver el "exceso" de plantilla y de oficinas. "Todo eso habrá que regularizarlo, procurando no hacer medidas traumáticas y buscando el equilibrio entre fortalecer nuestras empresas, sin debilitar a los trabajadores. Lo deseable es que la mayoría de las salidas no sean traumáticas, por lo que el camino irá por ahí". Y exige "aportar a la entidad fusionada todo lo que podamos, con interés y con ilusión". Porque sabe perfectamente que Medel tiene la sartén por el mango y que, en caso de conflicto, está la alargada sombra del Banco de España.
El caso es que sobran más de 1.200 trabajadores y unas 290 sucursales, según los primeros cálculos internos, considerados como bastante conservadores. Sólo en Córdoba, casi un millar, de los que solamente 250 serían de Unicaja. El informe de Boston Consulting, que se utilizó como base para negociar la fusión ("la Biblia", lo definían en Unicaja), hablaba de 988 empleos en CajaSur y 236 de Unicaja, y que de los costes de integración, estimados en 402 millones, el 60% tiene su origen en el ajuste de plantilla.
Pero no se trata sólo de integración de recursos humanos, ni de racionalización de la red comercial. Aunque el acierto en esta labor determinará el alcance del ajuste de plantilla. Y aunque sobren sucursales, Medel tiene muy en mente lo que sucedió con el Santander y con el Central Hispano, donde el ajuste de la red fue tan brutal, que produjo fugas de clientes, y hubo que volver a abrir oficinas para recuperarlos. Y, como en ese caso, aquí también habrá, aunque sea temporalmente, tres marcas: Unicaja, CajaSur y Caja Jaén.
Hay en CajaSur graves problemas de concentración de riesgos en el negocio inmobiliario, mucha tarea pendiente de recuperación de créditos morosos, y mucha labor de venta de pisos, locales comerciales, edificios, apartamentos, y otros ladrillos, precisamente en el peor de los momentos del mercado. Y también mucho trabajo comercial que hacer para no perder demasiados clientes con la fusión. La futura Unicajasur acaparará seis de cada cien libretas de ahorro (exactamente, el 6,1% del total) en el sector. Y el 4,6% de todas las cuentas operativas. Y el 5,2% de las cuentas de depósito. Y el 4,4% de todas las tarjetas de débito y de crédito.
También hay que afinar en la cuestión de las sinergias, que según el informe de Boston Consulting pueden alcanzar los 135 millones de euros, fundamentalmente por la vía del incremento de los ingresos al integrar negocios. El ahorro de costes aportará unos 35 millones.
Pero al final lo más complejo, lo que garantiza el éxito o el fracaso de una integración, es el encaje de bolillos para hacer que cada directivo esté en el puesto más adecuado. Y es aquí donde Braulio Medel tiene que imponer su autoridad, aunque se han pactado cuotas mínimas de poder para no generar excesivos agravios y facilitar la trascendental fase de transición. Ya hay un gesto que puede servir de ejemplo: el presidente de Caja Jaén, José Antonio Arcos Moya, que tenía reservada una de las vicepresidencias (la tercera) de la nueva entidad, no seguirá cuando finalice esa transición. Una decisión que "no está derivada de ningún problema ni disconformidad ni de ninguna falta de apoyos". Eso sí, antes de comunicar su decisión, pactó con Medel que le sustituirá el que fuera alcalde de Jaén, José María de la Torre. Y que el director general de Caja Jaén, Dionisio Martín Padilla, será el primer ejecutivo de la nueva entidad en esa provincia, con la categoría de director general adjunto.
La prueba de fuego para Medel va a ser la sustitución de Santiago Gómez Sierra, si es que finalmente el cabildo catedralicio de Córdoba no consigue convencerle de que siga tras la fusión. El presidente de Unicaja no quiere que le cuelen un elemento problemático y, aunque oficialmente no hay vetos, hay nombres que no gustan nada al equipo de Braulio Medel. Un guiño de la caja cordobesa es que los suplentes en el consejo serán seglares, y no sacerdotes como ha sido siempre.