Monitor de Latinoamérica
Rentabilidad y liquidez, los dos principales atractivos para el ahorro regional
Iberoamérica prefiere Brasil para invertir
Atrae la mitad de las inversiones de la región, más de 3.000 millones de dólares
La nueva era que vive Brasil incluye el atributo indiscutible de ser el líder de la región, un papel refrendado con el de primer receptor de inversiones de sus vecinos. Brasil capta cada vez más ahorro del resto de Iberoamérica, siendo el primer destino del dinero que la región invierte en el exterior. A cifras de octubre, el país recibió unos 3.000 millones de dólares en inversión de otros países iberoamericanos, según estimaciones de firmas financieras, que calculan que ahora Brasil podría estar recibiendo la mitad del flujo inversor total del subcontinente y seguirá subiendo el año que viene. El caso de Brasil ha sido otro de los éxitos del mundo emergente, junto con India y China, las tres grandes economías que se mantienen a flote cuando el resto está aún lejos de la plena recuperación.
La combinación de rentabilidad de las inversiones y la liquidez de sus mercados ha atraído tanto a los inversores de la región como a estadounidenses y europeos. Otro de los atractivos es la seguridad que ha supuesto para los inversores que Brasil recuperara el grado de inversión por las agencias de calificación. "Brasil está en la ruta de los flujos internacionales de capital y eso incluye a otros países latinoamericanos", dice Alfredo Coutiño, director para América Latina de Moody's Economy.com.
En los últimos tres años Brasil ha estado recibiendo una media de 30.000 millones de dólares anuales en inversión extranjera. "Por las perspectivas económicas y el grado de inversión, los flujos de capital pueden aumentar entre 15% y 20% en los próximos años", sostiene Coutiño.
Los principales inversores regionales son grupos de México, Chile, Argentina y Venezuela, interesados principalmente en los sectores de la energía y la construcción civil, pero la mayor parte del flujo inversor procede de países desarrollados y se dirige tanto a inversiones directas como de cartera.
Una de las prioridades de BM&F Bovespa, la gestora de la Bolsa de São Paulo, es la de conseguir la integración con otras bolsas locales para crear una "red de interconexiones entre las bolsas de otros países". Las negociaciones están más avanzadas con las bolsas de Santiago, Lima y Bogotá. Gracias a los acuerdos sobre negociación de valores, los inversores de Brasil y de otros países iberoamericanos podrán seguir en tiempo real las cotizaciones de las demás bolsas.
El nuevo destino brasileño de las inversiones de la región supone un importante cambio en las preferencias de sus inversores, que tradicionalmente han preferido colocar su dinero en los mercados europeos o estadounidense, a hacerlo en casa o en el barrio. En la actualidad, el interés por Brasil no sólo ha crecido, sino que también ha cambiado el perfil de cierta demanda que ahora apuesta por valores de más riesgo. El abanico de preferencias inversoras incluye tanto la renta fija, con tasas elevadas por los altos tipos de interés, como la renta variable que sigue creciendo.
La firma financiera chilena Celfin Asset Management calcula que los fondos destinados a Iberoamérica pasaron de 250 millones de dólares a principios de año, a los 600 millones a fines de septiembre y de ese total, más del 60% fue hacia Brasil.
Los inversores encuentran en la economía brasileña rentabilidades excepcionales en estos atribulados tiempos. Por ejemplo, el índice bursátil iBovespa ha acumulado una rentabilidad en dólares del 129 por ciento a octubre, la segunda mejor después de la bolsa peruana. Brasil cuenta también con una economía más diversificada y mercados más profundos y líquidos, con una bolsa que refleja la relevancia de las empresas de minería y de otros sectores, como el financiero.
Los analistas afirman que la bolsa brasileña podría ponerse cara cuando atraviese los 67.000 puntos, y pronostican un crecimiento del 5% para el próximo año en que podrían producirse subidas de los tipos de interés. "La economía brasileña y la de los países emergentes fueron menos golpeadas que la de los desarrollados. Por eso el apetito de los inversores creció", afirma un ejecutivo de la firma financiera colombiana Acciones y Valores, lo que explica la preferencia por acciones de grandes empresas, como Vale, Petrobras y Embraer. "Las empresas más nuevas no inspiran confianza".