Monitor de Latinoamérica
El Índice de Corrupción de Transparency Internacional castiga la zona
Latinoamérica suspende de nuevo en la lucha contra la corrupción
Venezuela, Bolivia y Argentina destacan entre los más corruptos
Los niveles de corrupción en el continente americano son lamentables. Cuando parecía que gran parte de la zona iba dejando atrás su pasado de inestabilidad institucional y ganando credibilidad lentamente entre los inversores, el balance en combatir las prácticas corruptas es desalentador: 21 naciones de América, de un total de 31, ocuparon destacados puestos en la clasificación de la corrupción mundial en 2009. Solo 10 han conseguido el aprobado. Según el organismo independiente Transparency Internacional, que elabora cada año el Índice de Percepción de la Corrupción a partir de los resultados obtenidos en encuestas, los resultados de 2009 son "sumamente preocupantes", pues revelan que la corrupción sigue enseñoreándose en aquellas regiones donde dominan la falta de transparencia, instituciones débiles y gobiernos ociosos en crear marcos jurídicos con que combatirla.
América Latina es una de esas regiones donde el mal -salvo honrosas excepciones- está "gravemente extendido", reflejando la importante tarea que tiene ante sí para fortalecer sus instituciones y frenar la injerencia de los intereses privados en el sector público, lacras para un desarrollo más equitativo y duradero.
El líder regional (el índice emplea una escala de 0 a 10, según la cual el nivel 10 equivaldría a corrupción nula) volvió a ser Canadá, con 8,7 puntos, seguido de Estados Unidos, que repite los 7,5 puntos del año pasado, "pese a la preocupación generalizada por la falta de control del sector financiero por parte del gobierno", sostiene TI. Entre las naciones iberoamericanas, Chile (6,7), Uruguay (6,7) y Costa Rica (5,3) fueron las únicas incluidas en el grupo con puntuación superior a 5, aunque "inferior a la de otros países del Caribe, como Barbados y Santa Lucía".
El soborno, los carteles y otras prácticas corruptas son un impedimento a la libre competencia y contribuyen a pérdidas masivas de recursos necesarios para el desarrollo mundial, especialmente de las zonas más pobres. Transparency Intenational calcula que entre los años 1990 y 2005 se detectaron más de 283 organizaciones internacionales cuyas prácticas de control de precios costaron a los consumidores de todo el mundo unos 300.000 millones de dólares.
El informe hace una llamada de atención para que las políticas de impulso de la demanda que se están aplicando mayoritariamente, como inyecciones de liquidez y un aumento del gasto público, no sean obstaculizadas por prácticas corruptas. "En un momento en que se están llevando a cabo masivos paquetes de estímulo y aportaciones de fondos públicos para restablecer la normalidad, es esencial localizar allí donde la corrupción está atenazando la gestión responsable y la confianza para acabar con su corrosivo círculo", ha declarado Huguette Labelle, presidenta de Transparency International (TI).
El grupo de países que se acercaron a la puntuación media, pero no obstante alejados del cinco, lo forman Brasil (3,7), Colombia (3,7), Perú (3,7) y México (3,3), cuyas economías "se han visto sacudidas por escándalos de impunidad, pagos irregulares y de corrupción política".
Los de menor puntuación fueron Bolivia (2,7), Nicaragua (2,5), Honduras (2,5) y Paraguay (2,1), que presentan "altos grados de pobreza y necesitan urgentemente instituciones sólidas y transparentes que puedan facilitar su necesario desarrollo económico", sostiene TI.
Argentina, con 2,9 puntos, y Venezuela, 1,9, "también se encuentran entre los países con peor resultado, lo que indica que los altos niveles de percepción de corrupción no están asociados exclusivamente con la pobreza". Cuba tuvo una puntuación de 4,4; El Salvador 3,4 y Guatemala, que registró el único incremento en la región, a 3,4 puntos. El informe indicó también que los periodistas de la región desarrollan su oficio en un entorno cada vez más restrictivo y que varios países ratificaron o propusieron proyectos legislativos de ley destinados a silenciar al periodismo crítico.
"Contener la corrupción requiere un control activo por parte del poder legislativo, un poder judicial eficiente, organismos de control y de lucha contra la corrupción independientes y los recursos adecuados; una aplicación enérgica de la ley, transparencia en los presupuestos públicos, los ingresos y en los fondos de ayuda, así como espacio para medios de comunicación independientes y para la sociedad civil más dinámica", afirma la presidente de TI.