Inspección de Trabajo ya había reconocido este hecho en marzo de 2006
Alarma en la plantilla del BBVA: el amianto en la sede de Bilbao produce cáncer
El Instituto Vasco de Seguridad y Salud Laboral confirma que la enfermedad de un trabajador está relacionada con ese mineral
C. R. M., electricista que trabajó en la sede del BBVA en Bilbao desde 1968 a 2002, padece un cáncer de pleura. El sindicato Comisiones Obreras piensa que esa enfermedad es profesional, ya que se basa en el contacto con el amianto en su lugar de trabajo. Tras la denuncia del sindicato y la confirmación del Instituto Vasco de Seguridad y Salud Laboral de que ese cáncer puede deberse al contacto con tan peligroso material (muy habitual en los edificios de aquella época), la Inspección de Trabajo de Vizcaya ha obligado al banco que preside Francisco González a entregarle documentación sobre las evaluaciones de riesgos laborales desde 1995 a 2000 y toda la información que dispongan sobre antecedentes de enfermedades profesionales derivadas del amianto de otros trabajadores del grupo.
El Instituto Vasco de Seguridad y Salud Laboral ha ordenado al BBVA que asuma una vigilancia exhaustiva respecto a la salud de los trabajadores de ese centro de trabajo (el más grande que tiene el grupo en Bilbao) debido a la constatación de la existencia de amianto en ese edificio.
Jesús Uzkudun, responsable de Salud Laboral de CCOO de Euskadi, planteó la denuncia ante el Instituto Vasco de Seguridad y Salud Laboral y ante la Inspección de Trabajo de Bizkaia para que se aclarara la procedencia profesional del cáncer del electricista. Pero lo más alarmante es que llueve sobre mojado. Porque la Inspección de Trabajo, que investiga la denuncia de CCOO por supuesta enfermedad profesional por exposición al amianto del electricista que trabajó en ese edificio nada menos que 34 años, ya reconoció en un informe elaborado en marzo de 2006, a raíz de una denuncia de un delegado del sindicato ELA en la subcontrata Giroa (una de las encargadas del mantenimiento), la existencia de amianto en la sede de Gran Vía. Inmueble, por cierto, que tiene protección urbanística como edificio singular.
En ese mismo informe se aseguraba que el BBVA inició el trabajo de desamiantado del edificio por medio de la empresa Cespa Conten SA. Pero Ángel Cárcoba, experto en amianto de CCOO, explicó al diario abertzale Gara que el proceso de desamiantado en esa sede del BBVA en Bilbao "se realizó con los trabajadores y clientes dentro" y que el nivel de fibras de amianto en el ambiente "estuvo por encima de lo permitido". La empresa responsable del desamiantado replica que se mantenía en los parámetros admitidos por la normativa vigente entonces.
Para el sindicato CCOO, esa discusión no lleva a ninguna parte. Porque los estudios científicos ha fijado que basta con tan sólo una fibra de ese mineral, altamente cancerígeno, para contaminar a un trabajador. Con el agravante de que esa contaminación puede aflorar entre 15 y 20 años después de haberse producido el contacto habitual con ese mineral.
En su denuncia, el electricista, ya jubilado, adjunta el diagnóstico del Hospital de Cruces de "mesotelioma epidermoide" o cáncer de pleura. Explica que su actividad en la sede del BBVA en la Gran Vía bilbaína era "cambiar las reactancias del alumbrado, tirar cableados, cambiar el filtro del aire climatizado". Trabajos en los que era "inevitable el contacto y desprendimiento de fibras de amianto que forraban las `dobles tes' transversales del techo de las diferentes plantas del edificio". También se resalta en la denuncia que esa actividad "se desarrolló sin ninguna medida preventiva, ni protección respiratoria, llevando la ropa sucia por el polvo a lavar a su propio domicilio", a pesar de que los responsables del banco conocían la existencia de amianto en sus instalaciones.
CCOO de Euskadi compara este caso con el de Luis Guerra Santamaría, afectado por un mesotelioma contraído por amianto tras haber trabajado como calderero en General Electric desde 1966, que falleció hace unos días. El sindicato critica que las autoridades sanitarias no se hayan esforzado en investigar el origen laboral de ese cáncer, cuando ese trabajador realizaba labores de montaje en las que sufrió un habitual contacto con el amianto y otras sustancias tóxicas y presumiblemente cancerígenas.
Jesús Uzkudun, responsable de Salud Laboral del sindicato, critica "la ocultación del origen laboral de estas enfermedades" por parte de las empresas afectadas y también por parte de las autoridades sanitarias. Y concluye que "la más elemental reivindicación de justicia con las víctimas de las enfermedades laborales exige su reconocimiento y las compensaciones económicas correspondientes para ellos y sus familias".
En el BBVA remiten a la Inspección de Trabajo y al Instituto Vasco de Seguridad y Salud Laboral sobre esta cuestión, y al resultado de las investigaciones provocadas por la denuncia. Pero empleados que trabajan en la sede de Gran Vía no ocultan su preocupación, sobre todo en los casos de personas que llevan muchos años allí.
El caso del amianto no impidió que el pasado lunes, miembros de colectivos sindicales y sociales de Barakaldo organizaran en la sede del BBVA un acto de protesta al que acudieron disfrazados de vampiros. Era su forma de denunciar "cómo el paro y la precariedad, y bancos sin escrúpulos como el BBVA, nos chupan la sangre, nos roban la vida y la posibilidad de desarrollar un proyecto vital a largo plazo". Explican que "con esta iniciativa, hemos querido anunciar la campaña informativa que se realizará durante las próximas semanas en todas las sedes de empresas radicadas en el municipio para demandar una mayor protección social para las familias afectadas por la actual crisis económica".