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Publicado el sábado 19 de diciembre de 2009
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La aprobación del SIP que impulsa Cajamar mete presión al sector

Cajas Rurales del Mediterráneo acelera su integración con un reglamento interno

Quiere estar plenamente operativo en junio del año que viene

No hay mejor estímulo que los movimientos de los competidores. El visto bueno del Banco de España al Sistema Institucional de Protección (SIP) impulsado por la almeriense Cajamar (la primera caja rural del sector) y cuatro entidades de la Comunidad Valenciana ha espoleado al sector. Los presidentes de las veinte cajas rurales que conforman el Grupo Cooperativo Cajas Rurales del Mediterráneo (CRM) han concluido a toda prisa la redacción del Reglamento de Funcionamiento, que ya han remitido al Banco de España para su examen y para la introducción de aquellas sugerencias que el supervisor considere necesarias. El proceso continuará con la presentación del reglamento que regula el funcionamiento de esta fusión virtual a las asambleas generales de las respectivas entidades para su aprobación.

Algo que deberá estar listo antes de que finalice el primer semestre del año que viene. Porque el objetivo de los responsables de Ruralcaja, la entidad valenciana que lidera esta fusión virtual, es que el grupo CRM esté plenamente operativo en el segundo semestre de 2010. De esta forma, sería la fusión virtual de cajas rurales con más entidades implicadas, además de consolidar la posición en el sector a través de la Asociación Española de Cajas Rurales y sobre todo de ganar peso para la incorporación de CRM al SIP que promueven las entidades grandes y medianas, con el bufete Garrigues como asesor.

El proceso para la constitución del CRM comenzó el 31 de julio con la aprobación por parte de los Consejos Rectores de 17 cajas rurales del Protocolo de Intenciones para la creación del Grupo Cooperativo. Posteriormente, se han adherido tres cajas rurales más de la Comunidad Valenciana: Crèdit Valencia, Caja Rural de Cheste y Caja Rural de Turís. De forma que ya hay entidades de las tres provincias que forman la Comunidad Valenciana. Desde entonces, los equipos directivos de todas las cajas han trabajado conjuntamente para la elaboración del reglamento del Grupo, la parte más importante en una fusión virtual.

CRM parte del planteamiento de una integración "entre iguales, que se ha diseñado democráticamente con la participación de todas las entidades adheridas, y que permitirá que todas las cajas rurales participantes afronten los retos del sector desde su actual independencia". Porque el Grupo potenciará "no sólo las marcas individuales de todos sus componentes, sino también la esencia local de las cajas integrantes".

El proyecto, que nace en la Comunitat Valenciana pero que tiene vocación nacional mediante la adhesión posterior a un SIP micho más amplio, supondrá la consolidación de las cuentas anuales de Ruralcaja, Torrent, Crèdit Valencia, Burriana, Altea, Algemesí, Alcora, Callosa d'en Sarriá, Nules, L'Alcudia, Alqueries, Cheste, Alginet, Betxí, Turís, Villar, Vilavella, Almenara, Xilxes y Vilafamés. En total, unos activos cercanos a los 12.200 millones de euros, 634 sucursales y 2.687 empleados. Claramente, "el líder de la Asociación Española de Cajas Rurales", a la que no pertenece la entidad más grande, Cajamar, al desarrollar una expansión nacional (absorbió a la Caja Rural del Duero) que chocaba con el pacto de no agresión de las cajas rurales.

En el momento de la incorporación a CRM de la última entidad, la Caja Rural de Turís, el presidente de ésta, José Vicente Añón, dejaba muy claro cuál era el objetivo último de la operación: "el Grupo Cooperativo CRM va a situar al cooperativismo de crédito valenciano como un referente de ámbito nacional y punta de lanza para la constitución del SIP".