Monitor de Latinoamérica
Moody's expresa su preocupación por la pérdida de confianza
Los venezolanos temen por su dinero
Hugo Chávez controla la cuarta parte del sistema financiero
Los venezolanos se están preguntando qué pasará con sus ahorros tras la intervención de siete entidades bancarias decidida por el Gobierno que acaudilla Hugo Chávez. La incertidumbre y el temor de que estén asistiendo al preludio de un plan de mayor calado que altere radicalmente el statu quo del resto del sector por parte de un Gobierno que no oculta sus veleidades marxistas en versión caribeña suscitan nuevas interrogantes sobre las reglas del juego en Venezuela. La crisis bancaria ha tenido también efectos políticos inesperados para el caudillo venezolano por la dimisión de un hombre de su confianza, el ministro de Ciencia y Tecnología, Jesse Chacón, hermano del presidente de Banco Real, que se encuentra detenido.
El pasado 4 de diciembre ,el gobierno venezolano anunció la intervención de los bancos Bolívar, Banpro, Canarias, Confederado, Baninvest, Central, Real y BaNorte por una supuesta falta de liquidez y presuntas irregularidades en su gestión, lo que llevó a la Fiscalía a ordenar la detención de más de 30 directivos, algunos de los cuales tuvieron tiempo de huir al extranjero.
Aunque los bancos bajo sospecha representan entre el 7 y el 8% de los depósitos del sistema bancario venezolano, el precedente creado ha disparado las alertas en la comunidad financiera por la suerte que puedan correr entidades controladas por instituciones extranjeras como Banco Provincial, la filial venezolana de BBVA, que aportó el 5% del beneficio consolidado del grupo español en los nueve primeros meses del ejercicio.
La agencia Moody's no ha ocultado su preocupación acerca de los efectos negativos que la intervención de los bancos podría tener en la confianza de los clientes de los grandes bancos venezolanos y de todo su sistema financiero. La agencia aseguró que se mantiene "alerta" ante los posibles nuevos movimientos de Venezuela debido al "alto nivel de incertidumbre" que se deriva de las intervenciones por supuestas irregularidades.
Uno de sus analistas, Felipe Carvallo, advirtió de la posibilidad de que "pueda haber más intervenciones en pequeñas y medianas entidades que podrían afectar a la confianza", y de que puedan producirse en los restantes bancos de menor tamaño "posibles retiradas de depósitos masivas que podrían conducir a una declaración de cierre temporal de esas entidades".
Según Moody's, Venezuela cuenta con al menos nueve entidades, además de las siete intervenidas, que estarían "peligrosamente cerca" de los niveles mínimos exigidos por la regulación venezolana, con lo que "el nivel de depósitos en peligro ascendería a un preocupante 26 por ciento del total de sistema". La agencia de calificación crediticia ha reducido el rating de Banco Mercantil, Banco Universal y Banco de Venezuela.
El Gobierno venezolano ha asegurado que la banca privada que opera en el país es "sólida" y ha calificado de "puntual" la intervención de los siete bancos, advirtiendo que cualquier entidad que "se salga de la ley" será intervenida de forma inmediata. El Estado ya controla el 24% del sistema financiero.
El caudillo venezolano ha decido fusionar cuatro de los bancos intervenidos, Confederado, Bolívar, Central Banco y Real Banco, con el estatal Banfoandes, en un nuevo grupo que se denominará "Bicentenario"; Canarias y Pro Vivienda serán liquidados, y la suerte de Baninvest es aún un misterio.
Mientras tanto, en las calles de Caracas y de otras ciudades, numerosos depositantes que guardan cola para interesarse por la suerte de sus ahorros, o sencillamente para trasladarlos a grandes bancos en una huída hacia la calidad, recuerdan el pánico de 1994-1995, cuando el sistema colapsó llevándose por delante los ahorros de miles de clientes. Ahora solo les queda creer las palabras del caudillo: "No vamos a dejar a los ahorristas en la calle", afirmó Hugo Chávez en uno de esos actos populistas que tanto le gustan.