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Publicado el martes 15 de diciembre de 2009
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TENDENCIAS

TDT: Diez años perdidos por causa de la política

Tendencias.– El 3 de abril de 2010 se deberá haber completado el apagón analógico en la totalidad del territorio nacional, aunque muchos comienzan a sustituir este término por el de encendido digital, en la creencia de que el apagón no podrá ser total por esas fechas y que lo digital y lo analógico van a tener que convivir durante un tiempo que nadie se aventura a cifrar. En cualquier caso, el histórico evento se llevará a cabo diez años después de que entrara en funcionamiento la primera plataforma comercial de Televisión Digital Terrestre (TDT) en España, Quiero TV; plataforma de pago que cesó sus distintas emisiones en 2002, tras casi tres años en los que los radiodifusores públicos y privados estatales estuvieron emitiendo su oferta analógica también en digital. Se perdía así una década de desarrollo tecnológico, de evolución industrial y de haber sido pioneros en Europa de los servicios y calidades inherentes a  la tecnología digital, demostrando, un vez más, que en España los interés políticos priman sobre cualesquiera otros y que los gobiernos, obsesionados con el corto plazo, son incapaces de definir estrategias que determinen hacia donde se quiere ir en materia de desarrollo económico.

Porque capacidades sí parecen existir y por ello en 1997, con el PP en el poder,   se privatizaba Retevisión (red de TV) y se propiciaba y creaba un grupo empresarial formado por Endesa, FENOSA, Telecom Italia, cajas y bancos para cubrir esa parcela del mundo audiovisual. En  enero de 1998 salía a concurso una batería de servicios que iban desde la telefonía móvil al cable, pasando por la TDT, operada por Quiero TV. La aventura duro poco. Lo justo para que se comprobara que todo había sido una operación financiera diseñada para obtener importantes plusvalías.

Telecom Italia fue la primera que vendió en 2001 y detrás fue el resto hasta la desaparición absoluta del grupo Auna. Quiero TV cerró dando  paso a la fusión de Vía Digital y Canal Satélite Digital; Retevisión se vendió a Abertis; Amena a Orange y el cable a ONO. Las plusvalías se están todavía calculando y más de uno y de dos -que todavía siguen dando guerra en la escena pública- se llenaron los bolsillos.

Con ello desaparecieron muchas e interesantes opciones, entre ellas el que España contara en la actualidad con un gran grupo en este sector y que se hubiera desarrollado, en aquel entonces, un emergente sector industrial que nació al calor del grupo y que languideció con la desaparición del macroproyecto.

Diez años después del primer intento y dos años antes de lo requerido por la Comisión Europea, todo parece indicar que esta es la definitiva, aunque se augura un largo periodo hasta que las zonas rurales -más de un 2% del total de la población- puedan tener acceso a la TDT y ello por la obsesión del gobierno de favorecer, mediante subvenciones públicas, "opciones nacionales" como Hispasat y Abertis en detrimento de otras más tan operativas y ventajosas como la de los satélites Astra, lo que le ha valido al gobierno español una denuncia ante la Comisión Europea, cuyo resultado se conocerá, previsiblemente durante la presidencia española de la Unión.

Terminara con ello un periodo convulso para la televisión española en donde se ha visto de todo y no siempre bueno; terminarán las fases de implantación no siempre exitosas; terminará un tiempo en el que desde el gobierno, una vez más, se ha jugado con un sector como el que juega al palé y finalizará el reparto y distribución de canales con algo más que aleatoriedad por parte del ejecutivo y con ello se clarificará de inicio y entre otras cosas el pago y el no pago en la TDT.

Terminará todo eso y comenzará la posibilidad de ver la tele en alta definición y otras muchas posibilidades que la tecnología digital permitirá en el futuro cercano, aunque España haya perdido el tren que había cogido hace una década; como también se iniciará un periodo de recursos escasos en el que se prevé que la tarta publicitaria no va a dar para todos.