ANÁLISIS
Zapatero entra en una Caja Madrid que se queda sin poesía
Zapatero. Pero no José Luis Rodríguez, presidente del Gobierno. Virgilio, ex ministro socialista con Felipe González y actual rector de la Universidad de Alcalá de Henares. Por cierto, uno de los firmantes del manifiesto que reclamaba a la presidenta de la Comunidad de Madrid que pagara lo que debe a las Universidades y que las dotara de más recursos. Virgilio Zapatero será propuesto consejero general para que pueda ocupar uno de los 22 disputados asientos en el consejo de administración. Y desde allí a una vicepresidencia, que ahora ocupan Estanislao Rodríguez Ponga, un hombre del futuro presidente Rodrigo Rato, y José Antonio Moral Santín (Izquierda Unida).
Que las diferentes familias que tratan de coexistir (más que convivir) en la antigua Federación Socialista Madrileña hayan logrado ponerse de acuerdo en algo, y más en un puesto tan goloso como ser vicepresidente de Caja Madrid, ya es digno de destacarse.
Lo mismo que el momento elegido para hacer el anuncio. Que se las trae. Un día después de que su portavoz en el Parlamento autonómico, Maru Menéndez, asegurase que el Partido Socialista se planteaba recurrir ante el Juzgado de lo contencioso para reclamar un consejero más en Caja Madrid, lo que podría paralizar nuevamente el zarandeado proceso electoral en la cuarta entidad financiera de España.
Pero lo mejor son las reacciones. El vicepresidente autonómico y fracasado aspirante a la poltrona de Caja Madrid, Ignacio González, dice que conoce a Zapatero (Virgilio) "desde hace muchos años" y que le merece "el mayor de los respetos". Pero inmediatamente señala que "todos sabemos cuál es la experiencia profesional del señor Virgilio Zapatero y su vinculación con el mundo financiero y su no participación en la actividad política". "Dos criterios que, al parecer, son los que ha defendido sistemáticamente el PSOE a la hora de determinar lo que deben ser los representantes en las instituciones financieras". Como puede leerse, ironía de la fina.
De paso, y aunque "ahora mismo, estoy al margen", González (Ignacio) deja caer que "es bueno para la institución" lograr "un pacto de estabilidad, con la mayor representación posible de todas las instituciones que forman parte". Y lo dice el que ha provocado el mayor cataclismo que se recuerda en Caja Madrid desde la salida forzosa de Jaime Terceiro por un pacto contra natura entre el PP, Izquierda Unida y parte de CCOO, y el desencadenante de un tremendo pulso político entre el presidente del PP, la presidenta de la Comunidad de Madrid y el alcalde de la capital.
Pero no se pierdan la salida de Esperanza Aguirre, a cuenta de que su enemigo Manuel Cobo, mano derecha de Alberto Ruiz Gallardón, encabece la lista de representantes municipales a la asamblea general de Caja Madrid. Argumenta que si "se pone por orden alfabético", el vicealcalde no podría encabezarla, ya que antes figuraría por ejemplo Ana Botella, teniente de alcalde y mujer del ex presidente del Gobierno José María Aznar, o Juan Bravo (sí, el del basurazo) o Pedro Calvo (sí, el que conducía sin tener permiso). Para colmo, afirma que ya sería "casualidad" que Cobo fuera el primero de la lista.
Por cierto, que Esperanza Aguirre no debe saber que la venganza es un plazo que sabe mejor frío, y quiere en la lista del PP para la asamblea general de Caja Madrid a sus dos hombres de confianza: Ignacio González y Francisco Granados. Que ya son ganas de marear aún más a una perdiz que ya está harta de tantas vueltas.
Quien lo tiene claro es el actual presidente de Caja Madrid. Miguel Blesa, que también es consejero de Mapfre, con quien la entidad tiene una alianza estratégica de bancaseguros y es el segundo mayor accionista (tras la Fundación Mapfre), ha comunicado a la CNMV la venta de 820.966 acciones de la aseguradora en un rango de precios que va desde los 2,98 euros por acción a 3,02 euros. Nada menos que 2,47 millones de euros.
¿Y la poesía? El poeta Enrique Gracia Trinidad organizaba, con la ayuda de Caja Madrid, desde hace muchos años unos magníficos recitales de poesía todos los meses (menos en verano) en la Biblioteca Nacional. Ahora, la caja se ha cargado "Poetas en Vivo", por los que han pasado José Hierro, Claudio Rodríguez, Félix Grande, Gloria Fuertes, Ángel González, o Antonio Gala, alegando recortes presupuestarios. Es que son malos tiempos para la lírica. Así nos va.