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Publicado el sábado 12 de diciembre de 2009
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La CECA quiere más cambios legales para estimular las operaciones interregionales

Bancos y cajas reclaman al Gobierno estímulos para promover más fusiones

Para la AEB, "la salida de la crisis pasa por una concentración del sistema financiero"

José Antonio OlavarrietaM. Ángel Valero.– Como quien no quiere la cosa, el Gobierno ha introducido en el Senado una enmienda durante la tramitación en el Senado del proyecto de Ley de medidas urgentes para el mantenimiento y el fomento del empleo y la protección de las personas desempleadas, por la que se facilitan las fusiones de cajas de ahorros. La medida, claramente pensada para zanjar la polémica por la utilización de un banco, el Liberta, para que CajAstur pudiera hacerse cargo de Caja Castilla La Mancha (CCM), pretende que estas operaciones se rijan por la normativa mercantil que se aplica a todas las empresas, por encima de lo que regulen leyes sectoriales. Debe ser una casualidad, por supuesto, pero este movimiento del Gobierno ha coincidido con nuevas proclamas de las patronales de cajas y de bancos para que haya más fusiones en el sector financiero. Da la sensación de que tanto el Gobierno como los sectores llamados a la concentración (sobre todo, cajas de ahorros, pero también bancos) no terminan de encontrar fórmulas para estimular esos procesos.

En el caso de la Confederación Española de Cajas de Ahorros (Ceca), su director general, José Antonio Olavarrieta, aprovechó su intervención en el Foro Cajas y Tercer Sector para reclamar una "pequeña modificación" en la Ley de Órganos Rectores de Cajas de Ahorros (la famosa Lorca) para que el Banco de España pueda facultar a las entidades de ahorro para crear Sistemas Institucionales de Protección (SIP) o figuras similares (como los Grupos Contractuales Consolidables).

Para Olavarrieta, "es cuanto menos exótico" que las cajas tengan que recurrir a un banco para crear una SIP, por lo que podría ser otra entidad de ahorro o, al menos, un establecimiento financiero de crédito., obviando las resistencias del Banco de España a este tipo de experimentos, como se ha demostrado en el caso CajAstur. La mano derecha de Juan Ramón Quintás en la Ceca cree que éste es un instrumento idóneo para que cajas de diferentes autonomías puedan acometer procesos de integración, soslayando los eventuales obstáculos que puedan poner los Gobiernos regionales.

Por su parte, el secretario general de la Asociación Española de Banca (AEB) y ex director general de Supervisión del Banco de España, Pedro Pablo Villasante, dejaba claro en la presentación de los resultados de los nueve primeros meses que "la salida de la crisis pasa por una concentración del sistema financiero". Cree que se requiere "un redimensionamiento para ganar competitividad". Y reitera la postura de la patronal bancaria de limitar las ayudas públicas a entidades que acometan procesos de reestructuración.

Villasante asegura que los bancos españoles participarán en fusiones tanto dentro como fuera de España si con ello ganan en rentabilidad. "Los banqueros son gestores racionales. Por ello, piensan siempre en rentabilidad y en la capacidad de competir en el futuro. Cuando vean que potenciando una fusión están mejor, llegarán a acuerdos en ese sentido", añade el secretario general de la patronal de bancos.

Curiosamente, Villasante protagonizó una pintoresca polémica. Algunos periodistas entendieron que en su discurso se mostraba partidario de la intervención sobre entidades financieras, cuando lo que según él había dicho que "las ayudas públicas deben estar condicionadas a su viabilidad, a su reestructuración y a su integración". Claro que una pregunta de Capitalmadrid también generó una cierta confusión en el secretario general de la AEB. Se le preguntó al director general de la AEB cómo iba a quedar el actual Banco Liberta, futuro Banco CCM, dentro de la patronal. Villasante explicó que el Liberta, al que definió como "ficha bancaria dormida, inactiva", no pertenece a la AEB. La inclusión de los datos de la filial de CajAstur en los balances y cuentas de pérdidas y ganancias de la banca en España la atribuyó a "una obligación legal" de dar las cifras de todos los bancos que operan en España, sean o no miembros de la patronal. Y que el Liberta seguirá, tras su utilización para integrar CCM, siendo un banco "porque una caja no tiene accionistas, y esa entidad, sí".

En cualquier caso, el secretario general de la AEB cree que "los bancos tienen que descubrir que están mejor juntos que separados" para acometer fusiones. Villasante parece olvidar que desde el comienzo de la crisis financiera internacional no se ha producido ninguna integración de bancos en España, frente a nueve operaciones que afectan a 23 cajas (algo más de la mitad del sector): Unicaja-Caja Jaén-CajaSur; CajAstur-CCM; Cajasol-Caja de Guadalajara; Caixa Catalunya-Caixa Tarragona-Caixa Manresa; Caixa Sabadell-Caixa Manlleu-Caixa Girona-Caixa Terrassa; Caja Navarra-CajaCanarias; CAI-Caja Rioja-Caja Insular: Caixa Laietana-Caixa Penedés; y Caja España-Caja Duero. También se han anunciado procesos de integración, a través de SIP, de cajas rurales y de alguna cooperativa de crédito.

Villasante justificó esa menor voluntad integradora en la mayor actividad internacional de los bancos españoles, que ya supone el 29,5% de los activos totales, el 56,5% del margen bruto y el 30,6% del resultado en los nueve primeros meses del ejercicio que está a punto de terminar. Un período en el que los bancos han ganado el 10,7% menos que en septiembre de 2008, 12.709 millones de euros, al aumentar el 66% las provisiones para insolvencias y los saneamientos.

El secretario general de la AEB cree que el año terminará de una forma muy parecida, con beneficios, aunque menores a los de 2008, por el espectacular esfuerzo en provisiones, y con una mayor contención de costes. En 2010, los bancos seguirán obteniendo beneficios, aunque serán inferiores a los de 2009, pero será "un año también difícil por las incógnitas sobre la salida de la crisis, la retirada de las ayudas públicas y de las inyecciones de liquidez".

Un escenario que puede propiciar fusiones, aunque "los bancos españoles mantienen su capacidad para generar resultados positivos y no han tenido que hacer uso de sus recursos propios para absorber pérdidas o ser capitalizados con elevadas ayudas públicas, como lo han sido sus principales competidores internacionales".