El cese del secretario de Estado de Investigación, Carlos Martínez, un aperitivo en la crisis interna del departamento
La titular de Ciencia y Tecnología está harta de ser ministra y sus empresas también
Cristina Garmendia medita dimitir tras la presidencia europea y así poner orden en sus negocios
Las nueve empresas agrupadas bajo el paraguas de Genetrix, holding fundado hace nueve años por la actual ministra de Ciencia y Tecnología, Cristina Garmendia, atraviesan momentos de tensión financiera debida a la crisis y algunos de sus directivos confían en que después de la presidencia europea que protagonizará España el próximo semestre esta donostiarra abandone la política activa y vuelva a ocuparse del entramado empresarial que desarrolló hasta su nombramiento como ministra tras las elecciones generales de 2008. El cese del secretario de Estado de Investigación, Carlos Martínez, en el último Consejo de Ministros, es una prueba de las tensiones que se viven en el seno del Gobierno por la reducción del presupuesto para I+D+i y del malestar de la ministra del ramo. Martínez, que antes de secretario de Estado era presidente del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), volverá al sector privado y ha confesado que tenía pactada su continuidad hasta el verano de 2010, aunque finalmente no ha podido ser.
Cristina Garmendia ha nombrado para sucederle a Felipe Pétriz Calvo, hasta ahora director general de Política Universitaria en el Ministerio de Educación. La designación de este alto cargo es vista en el sector investigador como un paso más en la estrategia de separar la I+D+i del ámbito de la industria militar y de los presupuestos del Ministerio de Industria, donde está en todopoderoso Miguel Sebastián, para acercar más la investigación al ámbito educativo y fortalecer su unión con el mundo empresarial.
Precisamente para este último fin fue para el que Garmendia creó Genetrix, el primer grupo empresarial privado ligado al CSIC. Dependiendo de este holding se agrupan tres compañías de investigación biomédica y fabricación de medicamentos basados en la utilización terapéutica de las células madre, auténtica obsesión de la ministra, a las que acompañan otras seis de servicios ligados al sector biotecnológico, cuyo fin primordial es generar recursos para poder gastarlos en la investigación.
Las tres empresas de investigación son Cellerix, Coretherapix y Biotherapix. Lad de servicios responden a las denominaciones de Imbiosis, Sensia, Alma BioInformatics, X Pool, Fénix Biotech y Biobide. Esta última ha sufrido en las últimas semanas uno de los procesos de tensión más duros dentro del grupo, cuando Genetrix renunció inicialmente a entrar en una operación de ampliación de capital y las presiones del Gobierno Vasco y de la Diputación de Guipúzcoa lograron que finalmente accediera a poner dinero.
Biobide, especializada en la comprobación de la eficacia de medicamentos a través de pruebas masivas en peces cebra, está ubicada en San Sebastián y cuenta como accionita principal a Genetrix (28,17%), seguida de la Corporación Modragón que, a través de su filiales de inversiones (11,63%) y de innovación (14,30%) acumula un 25,p3% del capital. Les siguen la Diputación de Guipúzcoa (24,88%) y el Gobierno Vasco, que tiene un 21,02% a través de su programa de ayuda empresarial Ekintzaile.
Hace pocos meses puso en marcha un plan para hacerse con cinco millones de euros de financiación adicional que al final, tras las tensiones vividas entre los socios y la amenaza incluso de instar concurso de acreedores por parte de alguno de ellos se han quedado en tres millones y a plazos. El primer millón y medio se materializará inmediatamente y una cantidad idéntica será desembolsada en los últimos meses de 2010. Entre ambas operaciones, Genetrix tendrá que poner sobre la mesa 845.100 euros, a no ser que encuentre otros socios interesados en entrar en el capital de Biobide y reduzca su participación.
Otra de las empresas antes gestionada por la ministra que ha sufrido tensiones es Cellerix, compañía que ya tiene en última fase de experimentación medicamentos para la piel basados en células madre. Para lograr llegar hasta el final y poner las medicinas en el mercado también necesitaba dinero. Lo primero que hizo fue cerrar un acuerdo en Estados Unidos con una distribuidora a la que ha cedido la exclusividad y que irá pagando 28 millones de euros a medida que avance la entrada en el mercado del medicamento denominado Ontaril.
La necesidad de nuevos fondos para mantener la tesorería era perentoria. Tras descartar la salida a bolsa por la mala situación del mercado, se lanzó a por una ampliación de capital. Después de algunas negativas sonadas de posibles nuevos socios, la operación se ha llevado a cabo, según señala la propia empresa, bajo el liderazgo de los fondos de capital riesgo especializados en biotecnología YSIOS Capital Partners, LSP (Life Science Partners) y Ventech, y en la misma destaca la contribución clave del Grupo Genetrix.
Dos de los inversores que ya estaban en el capital (Roche Venture Fund y Novartis Venture Fund) han incrementado su participación y A&G y el equipo gestor también han acudido a la ampliación. En consecuencia, al actual Consejo de Administración de Cellerix se suman Florent Gros en representación de Novartis y un segundo consejero por determinar en representación de Genetrix. Al accionariado se han sumado como nuevos inversores Bankinter, Capital Riesgo Madrid y JV Risk Technologies S.L.