Monitor Ibérico
La crisis de las cajas ofrece oportunidades para adquirir actiuvos
La Caixa Geral de Depósitos desea ampliar su presencia en España
El BBVA, a su vez, manifiesta su interés en la privatización del BPN luso
Hubo una época, no muy lejana, en que la sola idea de que un banco español tomara el control de una entidad financier en Portugal era casi como una declaración de guerra. Eso fue lo que pasó en 1993, cundo el Banesto de Mario Conde anunció que tenía un 50% del Banco Totta y Açores (BTA). Ahora, puede ocurrir lo contario, con ciertas salvedades y con contrapartidas. La Caixa Geral de Depósitos, uno de los principales grupos financieros lusos, ambiciona ampliar -o incluso adquirir una nueva entidad, quizá una caj de ahorros en crisis o sus activos - su presencia en España. Queda atrás lo que ocurrió en 1993, cuando el escándalo fue mayúsculo, y se habló de "invasión española". Fue fue hasta que en 1994, ante la presión del Gobierno portugués, dirigido por el actual jefe del Estado Anibal Cavaco Silva, cuando Emilio Botín no tuvo más remedio que renunciar a los 50% del BTA que el Santander había heredado de Banesto.
"Las instituciones quedan y los gobiernos cambian", profetizó entonces Botín, que tardó sólo cinco años en tomar su revancha: en el verano del 1999, adquirió al multimillonario Antonio Champalimaud la aseguradora Mundial Confiança, y con ella el BTA y otras entidades financieras de menor rango, como el Banco Predial Portugués (BPP) y el Sotto Mayor (BSM). Ahora es el BBVA quien desafía el nacionalismo portugués.
En aquellos años, Botín tuvo que hacer a frente a una ola de patriotismo luso anti español y a la hostilidad del nuevo gobierno, ya bajo la dirección del socialista de Antonio Guterres. Y fue sólo tras la intervención de la Comisión Europea, que en noviembre 1999 recibió luz verde la operación, mediante una solución de compromiso: Santander se quedaba con el BTA y el BPP, mientras que la Caixa Geral de Depósitos (CGD, controlada por el Estado, se hacía con Mundial Confiança. Hoy, el Santander Totta tiene una cuota de mercado del 10%, y ya nadie habla de "invasión española", Es más, tanto la opinión publica como las autoridades lusas estarían encantadas de ver al BBVA tomar el control del Banco Português de Negócios (BPN), que fue nacionalizado hace un año con un "agujero" de 2.400 millones de euros y cuya "privatización" está prevista a "muy corto plazo".
No es ningún secreto que el BBVA lleva años esperando la oportunidad de comprar un banco en el país vecino, donde el rival Santander tiene hoy una cuota de mercado del 10%. Y aunque se rehuse a comentar oficialmente los "rumores de mercado", su interés por el BPN, que tiene 1.800 empleados y una red de 250 oficinas de cobertura nacional, está en el orden del día de cualquier inversor informado: el banco fue intervenido por el Estado en noviembre del 2008, tras descubrirse un importante "agujero" provocado por la mala gestión y numerosas operaciones ilícitas atribuidas a "administradores sin escrúpulos" bajo la presidencia de Oliveira Costa (ya pasó más de seis meses en prisión y espera ahora el juicio en régimen de detención domiciliaria).
Ahora, su "privatización" figura entre las prioridades del nuevo Gobierno socialista de José Sócrates. Según el secretario de estado del Tesoro y Finanzas Carlos Costa Pino, el anuncio oficial del modelo de privatización y el respectivo calendario podría producirse durante los próximos días, y el responsable del BBVA en Portugal, Alberto Charro, dijo hace poco que la adquisición del BPN sería "una oportunidad muy interesante para ganar dimensión en el mercado portugués".
Lo cierto es que el Gobierno socialista tiene prisa en vender el BPN, cuya gestión provisional fue confiada a la institución financiera pública CGD, con unos costes muy elevados para el erario público. En el momento de la nacionalización, que según la explicación oficial tenía como objetivo evitar la quiebra de la entidad, puesto que hubiera sembrado el pánico en el sector financiero (el llamado "riesgo sistémico"), el Banco de Portugal (BdP) situaba el "agujero" del BPN en 700/800 millones de euros, mientras que ahora ya se habla de unos 2.400 millones.
Además, para mantener el BPN a flote, con la liquidez mínima exigida por el BdP, la CGD tuvo que poner ya más de 3.500 millones de euros, y alerta que habrá quizás que hacer nuevas aportaciones garantizadas por el Estado. El resultado de todo ello es que el BBVA y los otros "novios" potenciales del BPN, como el Montepio Geral y la propia CGD, sólo avanzarán con una propuesta de adquisición cuando el Estado tenga ya saneado por completo la entidad.
El interés que tiene el BBVA en comprar un banco luso, no entra en conflicto con la estrategia dibujada hace unos días en Barcelona por el director para España y Portugal, Juan Asúa, para quien es en los momentos de crisis cuando surgen las mejores oportunidades de negocio. Así, aunque descarte una operación de gran calado, puesto que de momento está concentrado en el crecimiento orgánico, el BBVA está muy atento a los procesos de concentración y restructuración en el mercado doméstico, y que alcanza también el luso, por la cercanía geográfica, y igualmente porque Portugal representa hoy buenas oportunidades de negocio y de actividad para las empresas españolas.
Con lo cual, no es sólo el BPN que está bajo la mirada del BBVA: las oportunidades de adquisición alcanzan también el pequeño Banco Privado Português (BPP) igualmente intervenido por el BdP y que está en una situación de quiebra, y quizás la mayor entidad financiera privada lusa, el Banco Comercial Portuguès (BCP), con una imagen muy deteriorada, por una serie de operaciones ilícitas y también porque lleva más dos años en crisis y atascado en "guerrillas internas".
Lo que el BBVA tiene ya muy claro, es que al contrario de lo que ocurrió en 1993 con el Banesto y en 1999 con el Santander, en relación con la compra del Totta & Açores, prácticamente ya nadie habla en Portugal de "invasión española" y sobre todo, tanto las autoridades como la opinión pública tienen hoy una imagen muy positiva del Santander Totta y estarían dispuestas a apoyar la entrada en Portugal del segundo gran banco español.
Ocurre, además, que la CGD, que tiene aun el Estado como único accionista, también lleva años esperando la oportunidad de crecer en España, donde sólo cuenta todavía con las 230 oficinas de Banco Caixa Geral (BCG). Según su presidente Faria de Oliveira, que ya estuvo al frente de la BCG, el mercado ibérico es fundamental para la economía nacional, así que tras haber dejado escapar algunas buenas oportunidades, como el Banco Atlántico, la CGD mantiene como "objetivo prioritario" la compra de une entidad financiera mediana española. "Con la crisis, la CGD tuvo que aplazar su objetivo, pero solo un poco, puesta que su concretización está prevista lo más pronto posible". La entrada pacifica del BBVA en Portugal podría acelerar la consolidación de la CGD en España aventuran ya los analistas políticos y financieros lusos.