La Xunta prefiere una consolidación total que preserve la 'galleguidad' del sistema de ahorro local
El PP gallego sugiere una fusión virtual alternativa entre Caixa Galicia y Caixanova
La entidad de Vigo insiste en una alianza con Caja Cantabria, CajaMurcia e incluso CajAstur
No es una postura oficial del Partido Popular (PP) de Galicia. Pero sí una reflexión de un grupo de destacados militantes vinculados al sector financiero. Parte de la idea, todavía no oficial, de que la Xunta presidida por Alberto Núñez Feijoo quiere una fusión de las dos cajas de ahorros gallegas. Para hacer compatible esa pretensión con la tozudez de las cifras y con la posición mayoritaria del empresariado, sindicatos y otras fuerzas vivas, que defienden que se mantengan las dos entidades por separado, a este grupo del PP gallego se le ha ocurrido "la mejor solución para el sistema financiero de Galicia". Se trataría de crear un Sistema Institucional de Protección (SIP), que asumiría Tesorería, Gestión de Riesgos y otros servicios centrales, que podrían integrarse sin excesivos problemas de coste humano, y que serían fácilmente solucionables con planes de prejubilaciones y bajas incentivadas. Esa fusión virtual estaría abierta a otras cajas, pero siempre con la batuta en manos gallegas.
Si de alianzas con cajas de fuera se trata, en Caixa Galicia se ha barajado Bancaja o la CAM, siempre que la Generalitat Valenciana no imponga que se fusionen y luego absorban Caixa Ontinyent para posteriormente unirse a Caja Murcia; la unión que plantean Caixa Penedés y Caixa Laietana, si finalmente queda abierta a nuevos socios; e Ibercaja. Pero en la caja precisan que nunca se han planteado una SIP y que prefieren operaciones de mayor calado. En otras palabras, fusiones puras y duras, donde esté claro quién es el que manda.
Una fórmula que, en cambio, lleva tiempo defendiendo Caixanova, en su afán de evitar una fusión con Caixa Galicia. La entidad con sede en Vigo mostró interés en participar en la fusión de facto puesta en marcha por Caja Navarra y CajaCanarias, pero la Xunta de Galicia lo impidió. Pero su presidente ejecutivo, Julio Fernández Gayoso, insiste en que es viable una alianza con Caja Cantabria, CajaMurcia e incluso con CajAstur. Y es que la caja asturiana sigue "atenta a todas las oportunidades que surjan en el mercado", aunque obviamente la prioridad es la ya aprobada integración de Caja Castilla La Mancha (CCM).
El problema es que la Xunta ha dejado muy claro que no aceptará operaciones en las que no quede clara la galleguidad de sus entidades de ahorro. Y eso sólo sería posible mediante alianzas en las que las dos cajas gallegas lleven claramente la voz cantante, lo que dificulta obviamente que otras entidades acepten acuerdos en los que van a jugar papeles secundarios. Se aferra incluso a un argumentario causi sindical. De hecho, la Confederación de Sindicatos Independientes de Cajas de Ahorros.- Csica,-calcula que la fusión, pura y llana, produciría un "excedente" de 2.000 empleados, aunque admite que "la mitad podría solucionarse con planes de prejubilación", con cargo al Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria, el FROB.
En cambio, una fusión virtual de las dos cajas gallegas, mediante un SIP o a través de cualquier otra fórmula (las dos entidades cuentan con bancos filiales que pueden servir de instrumentos ad hoc), evita el gran problema del coste humano y el de la duplicidad de sucursales. Sobre todo, soslaya la cuestión tan delicada de la rivalidad entre Vigo y A Coruña. Pero sus posibilidades de reducción de costes y de ganancia de eficiencia serían menos ambiciosas que en una fusión real. Y habrá que ver si el Banco de España acepta una operación virtual entre entidades de la misma comunidad autónoma.
La única ventaja de una SIP, desde este planteamiento, es que sería una primera fase para una integración efectiva posterior entre dos entidades de ahorro ferozmente competidoras entre sí, con una expansión nacional e incluso internacional muy parecidas y, por tanto, con grandes problemas de duplicidad de sucursales, estructuras y servicios centrales.
Tanto el Estatuto de Autonomía como la Ley de Cajas regional conceden a la Xunta una capacidad de veto sobre las operaciones de sus cajas. Una potestad que se ve reforzada con la imposición, nada más llegar Núñez Feijoo al Gobierno autonómico, de representantes de la Xunta, con voz pero sin voto, en las Comisiones de Control de las dos entidades. La Xunta insiste en que los trabajos de análisis y evaluación de la situación de las cajas no han finalizado y que habrá más encuentros con sus principales ejecutivos, "dentro de los contactos habituales para poder conocer sus planteamientos estratégicos". También recuerda que estos trabajos de análisis, que incluyen también la recogida de opiniones del Banco de España, no tienen por qué finalizar antes del 31 de diciembre.