MERCADO DE CAPITALES
Brasil castiga fiscalmente las inversiones de no residentes
Las economías emergentes frenan el 'capital golondrina'
A diferencia de anteriores crisis, esta vez las medidas penalizadoras no se han criticado
Las economías emergentes están defendiéndose de los movimientos de capital a corto plazo con la vieja receta de las penalizaciones, pero a diferencia de crisis anteriores en ésta no se han levantado voces críticas. Brasil, una economía volcada a la exportación de materias primas, ha aprobado recientemente un impuesto que encarece en un dos por ciento las compras netas de renta variable y fija de los inversores no residentes para evitar la apreciación del real, que estaba encareciendo las ventas al exterior. Las autoridades brasileñas no descartan endurecer la medida. En los últimos 12 meses el índice bursátil Bovespa ha subido más del doble en dólares y el real los ha hecho un 30 %.
Otro país que se encuentra presionado por los movimientos de capital extranjero a corto es Corea del Sur, cuyo mercado bursátil se ha revalorizado desde marzo un 40 por ciento y su moneda, el won, un 20 por ciento. Las autoridades coreanas han anunciado que están analizando si aplican controles sobre los ratios de liquidez en divisas de la banca extranjera que opera en el país.
Analistas sostienen que las iniciativas encaminadas a frenar los movimientos del capital especulativo en los mercados emergentes son un mensaje oportuno en un momento en que aumenta la presión sobre ellos por su potencial de crecimiento, pero no creen que vayan a ir a más. "Decisiones como el impuesto del dos por ciento en Brasil no van a influir mucho en una decisión inversora de medio plazo, pero reducen un poco el apetitito por el riesgo de activos que ya están en su precio. Son decisiones oportunas cuando resulta lógico reducir la agresividad sobre los mercados emergentes", según Pioneer Investments.
En Turquía, el tribunal constitucional falló hace pocos días que los extranjeros deben pagar los mismos impuestos que los turcos por la compra de bonos y de contratos de futuros. Por su parte, Colombia ha limitado desde 2008 la especulación sobre el peso para frenar la repatriación de dólares por firmas foráneas. Y en Sudáfrica, el Gobierno ha tenido que desmentir las informaciones que hablaban de una congelación del tipo de cambio del rand.
Para las autoridades de estos países, las medidas contra los capitales golondrina además de desalentar las posiciones puramente especulativas pueden impedir la formación de burbujas, sin que por ello los inversores estables se vean inducidos a abandonar el país. Según algunos analistas, es previsible que se vean más señales que pongan cierto coto a la especulación cambiaria, pero salvo que empeore la situación mundial, el interés en los emergentes continúa siendo sólido.
"Dudo que esos controles puedan tener un impacto sobre los flujos extranjeros si la inversión a largo continúa siendo fuerte", según expertos de una gestora internacional.
La realidad de las economías emergentes es que tras sufrir una ola de ventas masivas en busca de liquidez por la quiebra de Lehman Brothers, han recuperado con relativa rapidez el atractivo inversor superando en rentabilidad a otros mercados. El índice MSCI de los principales países emergentes, que se desplomó en octubre del año pasado, se ha revalorizado un 120 por ciento en los últimos 12 meses. El índice de solvencia JPMorgan de deuda soberana de emergentes revela una caída de la prima de riesgo a 300 puntos básicos desde un máximo de 690 puntos a principios de año.
Según la firma de información sobre flujos internacionales de fondos EPFR Global, el año pasado huyeron 49.500 millones de dólares de fondos de renta variable de países emergentes, mientras que los datos más recientes de la citada firma indican que no sólo ha regresado un volumen equivalente, sino que a septiembre pasado el saldo era neto en unos 52.600 millones, no muy lejos de los 54.300 millones de dólares que había antes del estallido de la crisis en 2007.