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Publicado el miércoles 4 de noviembre de 2009
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Reunión al máximo nivel con la Xunta de Galicia

El penúltimo cartucho de Caixanova para evitar la fusión: un informe de mil páginas

Tras quedarse CajAstur con CCM, la entidad preferida para una alianza es Caja Cantabria

Julio Fernández GayosoM. Á. V.– Nada menos que un argumento de un millar de folios, distribuido en dos tomos, para tratar de frenar una fusión que parece cada día más cercana. El presidente de Caixanova, Julio Fernández Gayoso, y su mano derecha de siempre, el director general José Luis Pego, entre otros directivos de la entidad, acudieron el pasado lunes a una reunión con el presidente de la Xunta de Galicia, Alberto Núñez Feijoo, y con la conselleira de Facenda, Marta Fernández Currás. La reunión, que se prolongó durante más de dos horas, no sirvió sin embargo para cambiar posturas iniciales. Caixanova se opone a una fusión con Caixa Galicia porque cree que la mejor opción para todos es que las dos entidades gallegas ganen dimensión por separado.

Concretamente, mediante alianzas con otras cajas de fuera. Y la Xunta aprovechó un acto con los representantes provinciales y municipales del PP para que Núñez Feijoo insistiera en su doble mensaje: “sumar esfuerzos por el interés común de Galicia” y que tiene hasta el 31 de diciembre para definir su postura sobre el futuro de las cajas.

Entre medias, Pepiño Blanco, que aprovechó su intervención en Forum Europa Tribuna Galicia, para recordar que "nunca en Galicia a lo largo de la historia hemos reforzado nuestra galleguidad si miramos sólo para adentro". De esta forma, el ministro de Fomento y vicesecretario general del PSOE daba a entender que apoya la tesis de Caixanova de alianzas con cajas de fuera.Y de paso meter cizaña con este asunto, que divide a Galicia.

Fernández Gayoso explicó a Núñez Feijoo que le gustan las dos iniciativas de integración de cajas en torno a un Sistema Institucional de Protección (SIP): la de Caja Navarra con CajaCanarias y la de Caja Rioja, CAI y la Insular de Canarias. Caixanova también maneja otras fórmulas de alianzas con entidades como Caja Cantabria, la primera en lanzar públicamente la idea de una agrupación a través de un SIP, o CajAstur, aunque ésta se enciuentra ahora concentrada en la integración de CCM tras ganar la puja organizada por el Banco de España. El SIP permite mantener la marca, la red comercial, los órganos de gobierno, la obra social, la vinculación con Galicia, frente al elevado coste (1.500 empleos y 200 sucursales) de una fusión con Caixa Galicia. Y la galleguidad de Caixanova, principio irrenunciable para la Xunta, estaría más que garantizada.

El informe entregado a la Xunta será también remitido a los órganos de gobierno de Caixanova, que serán los que tengan que decidir sobre el futuro de esta entidad. La Xunta de Galicia, que tiene un representante con voz pero sin voto en la Comisión de Controil de las dos cajas, mantiene un derecho de veto sobre lo que decida la asamblea general, que al final es la que vota sí o no a una fusión o a una alianza.

Pero la decisión de la Xunta, que parece ya definida, se ve facilitada por el proceso de renovación de los órganos de gobierno de las dos cajas gallegas en la primavera de 2010: la presidencia, la mitad del consejo de administración y parte de la Comisión de Control. Mauro Varela, presidente de Caixa Galicia, tiene 68 años, cumple 12 como consejero y siete al frente de la entidad. Su relevo no es tan importante, porque no es ejecutivo, como Julio Fernández Gayoso, de 78 años, y que por tanto supera la edad máxima (75 años) que fijan los estatutos para tomar posesión como consejero, lo mismo que uno de los vicepresidentes, Alfonso Zulueta. Fernández Gayoso, en 2005, logró que la Xunta modificara los estatutos de la caja para alcanzar la presidencia, dotarla de poder ejecutivo y eludir su jubilación, al cumplir la edad máxima, como director general de la entidad.

Sin embargo, todo ese proceso de renovación quedaría en suspenso si la caja afectada entra en un proceso de fusión. Ninguno de los 20 nombres que han de renovarse en la cúpula de las dos cajas vería comprometido su cargo "al menos durante dos o tres años, que es el tiempo medio que tarda en cerrarse una fusión hasta la constitución de la nueva asamblea y el nuevo consejo", señalan fuentes del sector. Pero esa suspensión no tendría por qué producirse si la integración no es una fusión, sino una alianza.