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Publicado el lunes 30 de noviembre de 2009
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CajaSur, todo un culebrón

A mí, Sabino, que los arrollo o Santiago y cierra España

Miguel Ángel Valero .– Uno no sabe si reír o llorar. "Si nos intervienen, que nos intervengan". Esta frase, que muestra la antológica ignorancia de quien la formula, la profiere el representante de Izquierda Unida en el consejo de administración de CajaSur, Andrés Hen. Pues bien, señor Hen: si hay intervención, llegan los administradores nombrados por el Banco de España, levantan todas las alfombras y abren todas las ventanas, para que corra el aire. Saldrá de todo. Y posiblemente, poco bueno. Se harán números. Si se puede, se subastará. Si no, liquidación. Y todos a la calle.

Pero hay más. El presidente de CajaSur, el canónigo del Cabildo de la Catedral de Córdoba, Santiago Gómez Sierra, acude el jueves a la sede de la Consejería de Economía de la Junta de Andalucía para reunirse con la consejera, Carmen Martínez Aguayo. Y lo hace acompañado del directivo de la caja, Santiago Cabezas, que tiene que quedarse fuera del despacho al no haber sido invitado a la cita. El único documento que muestra el canónigo presidente es una resolución del Comité Intercentros de la entidad (aprobada, por cierto, sin unanimidad) en la que el sindicato mayoritario Aspromonte convoca una manifestación para el día 3 en defensa de la caja.

Sigan leyendo que esto no se ha acabado, ni mucho menos. La consejera de Economía de la Junta de Andalucía apoya a los miembros del consejo de administración de CajaSur que votaron a favor del plan de negocio de Boston Consulting, y que encendió la penúltima guerra de los canónigos. Y apoya también que éstos envíen una carta al arzobispo de Sevilla y administrador apostólico de la diócesis de Córdoba (donde por cierto, el entonces presidente de CajaSur y por supuesto también canónigo, Miguel Castillejo, se deshizo del obispo, Francisco Javier Martínez, más conocido como Pululu, pidiendo a Roma que lo mandaran a Granada) y miembro del Comité Ejecutivo de la Conferencia Episcopal, Juan José Asenjo, para que ejerciera de mediador, como superior jerárquico de los levantiscos canónigos. Como si esto fuera el conflicto entre Israel y Palestina.

Claro que nada es gratuito. La carta al arzobispo es una baza con la que estos consejeros de CajaSur (y de paso también la consejera de Economía de la Junta) pueden jugar en caso de intervención del Banco de España, porque el supervisor abriría expediente a los administradores de la entidad y podrían exigírseles "responsabilidades penales". Porque gestores y administradores de la caja cordobesa tendrán que responder, por ejemplo, de la extensa nómina de asesores contratados sin que se sepa hasta ahora qué es lo que hacían o qué generaban para la entidad, o las financiaciones a proyectos inmobiliarios "con un  marcado sesgo especulativo", como advertía en un informe de la inspección del Banco de España nada menos que en 2005.  

Hay más. En algunas parroquias de Córdoba explican la situación de CajaSur como "un martirio" para los canónigos. En otras, "que los socialistas nos quieren quitar la caja para quedársela ellos". Y alguno emite poco edificantes epítetos contra Braulio Medel, el presidente de Unicaja, y que tiene a varios sacerdotes en su consejo de administración. Pero hay sacerdotes que saben, y lo dicen, aunque en voz baja por medio a los canónigos aspirantes a figurar en el Martirilogio de la Iglesia, que "CajaSur no es capaz de llegar a fin de año sin ayuda externa"

"Es un suicidio y no estoy dispuesto a suicidarme con ellos", dice uno de los consejeros de CajaSur que el miércoles votó en contra de desafiar al Banco de España, a la lógica financiera y al sentido común. Pues menos mal.