Letra más grande Letra más pequeña
Enviar este artículo a un amigo Imprimir este artículo
Publicado el sábado 28 de noviembre de 2009
Enviar este artículo a un amigo
Email de tu amigo/a
Para que sepa quién lo envía...

CajaSur irrita al Banco de España

Segundo aviso, y último, para un grupo de canónigos

Ángel Guzmán.- No ha sido un buen día para la Iglesia. La católica, apostólica y romana, por supuesto. En Irlanda, el demoledor informe sobre los abusos sexuales de los curas a niños en Dublín desde los años 60 y sobre la complicidad del Gobierno por tapar el escándalo. En África, un informe de la ONU vincula a dos ONG católicas españolas y a otras italianas de financiar los desmanes de las milicias hutus en el Congo y en Ruanda. Y, en otro nivel, por supuesto, en España el Cabildo de la Catedral de Córdoba está a punto de perder definitivamente todos los privilegios (casi dan ganas de escribir canonjías) en torno a CajaSur. Si hay algo de debe saber perfectamente el responsable de una entidad financiera, es que no se le puede echar un pulso al Banco de España. Porque siempre lo perderá. Ejemplos hay de sobra. Como debe ser, por cierto. Porque con las cosas de comer no se juega.

El caso es que el consejo de administración de CajaSur, controlado con mano de hierro en guante de seda por los canónigos de la Catedral de Córdoba, se puso un poco farruco con esto de su absorción por la Unicaja de Braulio Medel. En una fusión, siempre hay alguien que gana. Normalmente, el que en mejor situación está. O, como cuando Argentaria se fusionó con el BBV, el que mejor sabe jugar sus bazas, aunque termine convirtiéndose en un juego sucio. La caja malagueña conoce perfectamente la situación real de la cordobesa, lastrada por las operaciones inmobiliarias y otras de la época del ínclito Miguel Castillejo. Y parece lógico que la mayor parte del ajuste necesario para llevar a buen término la fusión recaiga sobre el que más se ha equivocado, el que peor gestión ha realizado.

Pero los canónigos de la catedral de Córdoba, con Santiago Gómez Sierra a la cabeza, no querían imitar a Abraham ni sacrificar sus privilegios. Y se negaron a aceptar el ajuste diseñado por Boston Consulting, de 956 despidos en "su" caja, frente a los 63 en Unicaja. La fusión quedaba colgando de un hilo, quizás del cabello de un ángel. Hasta que el Banco de España ha dado el segundo aviso. Porque el primero lo dio cuando obligó a CajaSur a dejarse de historias y a fusionarse, porque hasta el Vaticano se negaba a poner un euro más para su saneamiento, que no está el óbolo de San Pedro para rescatar entidades financieras.

Miguel Ángel Fernandez Ordóñez, el gobernador del Banco de España, llamó a capítulo a los dos presidentes, Braulio Medel y Santiago Gómez, y les leyó la cartilla. En latín (la frasecilla se la atribuyen a Agustín de Hipona, el de las "Confesiones") se dice que Roma locuta, causa finita: cuando Roma habla, se acaba la discusión. En román paladino, que  CajaSur tiene un plazo máximo de cinco días para aceptar un acuerdo de fusión con Unicaja.

En caso contrario, no habrá excomunión. Pero sí intervención. Posterior subasta al mejor postor, y sin garantía de mantenimiento del empleo. Porque no hay plan B: si no hay fusión con Unicaja, no la habrá con otra entidad.

Así que tocan meditaciones y seguir la ortodoxia: confesión de los pecados, acto de contrición y propósito de enmienda. Y aceptar la penitencia. O la purga de Benito. Porque los privilegios también se acaban. Hasta para los canónigos. Porque ya lo dijo Jesús de Nazareth: "dad a Dios lo que es de Dios, y al César, lo que es del César".