Monitor de Coyuntura
Estados Unidos, recuperación sin V de victoria
El crecimiento se asienta, pero sigue necesitando políticas expansivas
Al cierre de este informe el Bureau of Economic Analysis anunció que la economía había crecido un 3,5% intertrimestral anualizado en el tercer trimestre, dejando atrás la recesión más intensa desde 1945. La recuperación se asienta en la progresiva disipación de las turbulencias financieras, el cambio de ciclo de los inventarios y la estabilización del consumo privado y del precio de los inmuebles, y en unos estímulos fiscales y monetarios sin precedentes desde el fin de la Segunda Guerra Mundial. En este sentido, la Oficina Presupuestaria del Congreso anunció que, en el año fiscal de 2009, el Presupuesto Federal arrojaría un déficit de 1,4 billones de dólares, el 9,9% del PIB, muy superior al 3,2% de 2008. Pese al elevado coste de estas medidas, que incluyen estímulos a la compra de automóviles y viviendas y el plan de rescate de los activos tóxicos del sistema financiero (245.000 millones de dólares), la demanda seguirá necesitando ayudas hasta la segunda mitad de 2010.
La recuperación se verá lastrada por el endeudamiento de los hogares, el mercado de trabajo y la necesidad de crédito. Tres factores lastran la recuperación de la demanda. En primer lugar, los consumidores siguen con su largo proceso de desapalancamiento, con la consiguiente reducción de sus presupuestos para compras. Conscientes de esto, los comercios prevén que, en las próximas navidades, los hogares gastarán un 1,0% menos que en la campaña de 2008. El segundo factor es la debilidad del mercado de trabajo, ya que el empleo evoluciona con retraso en las recuperaciones. Por último, a pesar de la importante inyección de liquidez en el sistema, al crédito bancario le cuesta llegar a las pequeñas empresas y a los consumidores. En el lado positivo, el exceso de capacidad de la economía hará que las tensiones inflacionistas sigan sin aflorar en los próximos meses, lo que dará margen de maniobra para mantener las políticas expansivas hasta que la recuperación haya tomado más cuerpo.
La confianza de los consumidores sigue baja, pero las ventas minoristas tienen vida después de los estímulos
Los últimos indicadores de demanda apuntan a este perfil de recuperación lenta. Las ventas minoristas descendieron tras finalizar el programa de «dinero para chatarra» que había incentivado las ventas de coches en julio y agosto. Sin embargo, el indicador sin automóviles ni gasolina volvió a mejorar el registro del mes previo, en un 0,4%, y vino a constatar que el consumo tiene un suelo relativamente sólido. Pero el índice de confianza del consumidor del Conference Board de septiembre perdió el impulso de los dos meses previos, cediendo de 54,5 hasta el nivel de los 53,1 puntos, con las mayores debilidades centradas en la percepción de la situación actual.
Los empresarios se pasan al optimismo, pero la actividad industrial se recupera con lentitud.
Por el lado de la oferta, la percepción empresarial es optimista por segundo mes consecutivo, pero los indicadores de la industria sólo mejoran con parsimonia. El índice de manufacturas se tomó un leve respiro en su larga serie de avances, quedando en el nivel de los 52,6 puntos, mientras que el de servicios llegó a los 55,1 puntos. Por su parte, la producción industrial de septiembre registró su tercer mes de avances, pero su recuperación sigue siendo magra en comparación con la caída previa, mientras que la utilización de la capacidad productiva del 70,4% se mantuvo cerca del mínimo histórico.
La vivienda toca fondo.Los precios confirman el final de los descensos, pero sigue habiendo sobreoferta
El mercado de la vivienda también presenta este patrón de mejora lenta. El índice de precios Case-Shiller tuvo en julio su segundo mes de avances, creciendo un 1,3% respecto a junio, en términos desestacionalizados, tras tres años de retrocesos que totalizaron una bajada del 33,1%. Áreas como San Francisco o Cleveland acumulan una recuperación del 6,7% y del 7,9% desde su nivel mínimo, mientras que Las Vegas o Detroit siguen sin tocar fondo. Pero la recuperación del sector seguirá lastrada por las ejecuciones de hipotecas por impago que, según la National Association of Realtors, subieron en agosto un 23% interanual, lo que dificulta la reducción de los 2,4 millones de viviendas pendientes de venta. Las 590.000 viviendas iniciadas en septiembre, 11.000 más que en el mínimo histórico de abril, son un modesto incremento que queda lejos de los dos millones típicos del año 2006.
El mercado laboral sigue débil, con una tasa de paro del 9,8%
El mercado de trabajo seguirá siendo en los próximos meses uno de los puntos débiles de la economía estadounidense. Quedan atrás los meses de intensa destrucción de empleo, pero el ajuste no ha tocado fondo. En septiembre se perdieron 263.000 empleos, lo que eleva a 7,2 millones la cifra neta de empleos destruidos desde el fin de 2007. La tasa de paro, que subió hasta el 9,8%, sigue teniendo recorrido al alza y se deberá esperar hasta bien entrado 2010 para ver mejoras sustanciales.
El IPC desciende un 1,5% y el subyacente sube un 1,4% en una línea de estabilidad
La floja demanda y los recursos ociosos hacen que los precios sigan estables. El índice general de precios al consumo (IPC), que en septiembre retrocedió un 1,3% interanual, debería repuntar en los próximos meses a causa del precio del petróleo. Por su parte, el IPC subyacente, el general sin los alimentos ni la energía, tuvo un leve repunte que lo llevó a subir un 1,5% interanual aunque, sin la ayuda del descenso del precio del alquiler de la vivienda, hubiera aumentado un 2,1%.
El déficit comercial detiene la corrección que empezó con la crisis del comercio global
En el capítulo del sector exterior, el déficit comercial de bienes y servicios de agosto fue de 30.710 millones de dólares, 1.140 millones por debajo del saldo de julio y poco más de la mitad del valor de inicios de 2008. Sin embargo, la recuperación de exportaciones e importaciones pierde fuerza. La menor demanda interna y la reducción global de los flujos comerciales habían contribuido inicialmente a una corrección del déficit exterior que, sin embargo, lleva ya cinco meses interrumpida. Así, la balanza sin el petróleo y sus derivados, más acorde con las tendencias de fondo, arrojó en septiembre un déficit de 14.204 millones de dólares, superior al registro de marzo, cuando culminó la crisis del comercio. A largo plazo, subyace la senda de la corrección, pero la previsible recuperación de la demanda interna y de los flujos comerciales dificultará una vigorosa contribución al crecimiento del sector exterior en los próximos meses.