Además de Caja Granada y de las dos entidades de Extremadura
Cajasol y Caja Guadalajara abren su grupo a Caja Ávila y Caja Segovia
El Grupo Consolidable Contractual implicaría a entidades de cuatro comunidades autónomas
El proyecto de Grupo Contractual Consolidable, que supera el Sistema Institucional de Protección (SIP) en la misma dirección marcada por la integración de Caja Navarra y CajaCanarias -que fueron los primeros-, y de Caja Rioja, CAI y Caixa Sabadell, que impulsa la sevillana Cajasol, quiere implicar nada menos que a cuatro comunidades autónomas: Andalucía, Castilla La Mancha, Extremadura y Castilla León. Algo que nadie ha logrado hasta ahora. Además de Cajasol, que logró una compleja fusión entre las dos entidades de ahorro sevillanas (El Monte y Caja San Fernando) en un tiempo récord (un año) en el peor escenario posible (en medio de la crisis financiera internacional, la económica y el hundimiento del sector inmobiliario en España) y de Caja Guadalajara, que ya han dado el primer paso, se quiere implicar en la operación a Caja Granada, por un lado; a Caja de Badajoz y a Caja de Extremadura, por otro; y también a Caja Ávila y Caja Segovia.
De momento, el presidente de Cajasol, Antonio Pulido, ha conseguido autorización de su consejo de administración (de sus 40 miembros, sólo votaron en contra los dos representantes del sindicato UGT porque consideran que un SIP "atenta contra la propia naturaleza de las cajas" y que "puede suponer su privatización") para cerrar el acuerdo con Caja Guadalajara y para explorar la vía de la extensión del Grupo Contractual Consolidable a otras entidades.
El presidente de Caja Guadalajara, José Luis Ros, ha sido facultado por su consejo de administración "para entregar toda la información necesaria, incluida la de carácter reservado, para la elaboración del modelo organizativo y de negocio, funcionamiento, régimen jurídico y otros aspectos" del Grupo Contractual Consolidable. Ros se suma a la estrategia de Pulido para incorporar a más cajas a esta iniciativa.
Con las dos cajas extremeñas ya se ha hablado de fórmulas de integración. Pero el nuevo grupo topa con dos obstáculos. Uno, político. La Junta de Extremadura no se opone a la operación, pero prefiere que primero se produzca la fusión efectiva de sus dos entidades de ahorro. El otro se refiere a que se acaba de realizar la renovación de los órganos de gobierno de las cajas (con relevos en las presidencias), lo que siempre dificulta las conversaciones.
Respecto a Castilla La Mancha, el Gobierno autonómico primero trató de forzar a sus cajas a integrarse en una fusión virtual a través de un SIP. Luego, buscó una fusión efectiva entre Caja Duero, Caja España y Caja Burgos. Ésta se descolgó porque el acuerdo perjudicaba a la representatividad de Burgos en la nueva entidad, que quiere cerrar el acuerdo antes de fin de año. Ante la inviabilidad de una fusión entre las dos cajas burgalesas (CajaCírculo es de fundación eclesiástica) y de una operación entre Caja Burgos y Caja Segovia y Caja Ávila, tampoco quedan muchas opciones.
La gran ventaja del Grupo Contractual Consolidable, en este sentido, es que cada entidad mantiene su autonomía comercial, su marca, sus órganos de gobierno y su obra social. El Grupo asumirá la gestión de los riesgos, la actividad de mercados, la financiera, la mayorista y los servicios centrales. Y como en la propuesta de Caja Navarra y de CajaCanarias habrá una marca nueva, que acompañará a las denominaciones de las entidades, en las zonas de expansión en los que las cajas no estén ya presentes.
Un modelo que no plantea problemas políticos a las comunidades autónomas afectadas, como no han surgido en Canarias y Navarra, por una parte, ni en Aragón, Canarias y La Rioja, por otra. Tanto la Junta de Andalucía, que siempre ha defendido el modelo de caja única, como Castilla La Mancha, que ve cómo sus dos cajas se integran en grupos de fuera (CCM con CajAstur y Caja Guadalajara con CajaSol), no han puesto reparos a la operación. Es más, Cajasol impulsa la integración o fusión fría apoyándose en una fórmula introducida oportunamente por la Junta de Andalucía en la Ley autonómica de Cajas en octubre: el SIP y su versión perfeccionada, el Grupo Contractual Consolidable.
Respecto a Caja Granada, ésta mantiene su voluntad de independencia, aunque quedaría encajonada entre UnicajaSur (más Caja Jaén) y una Cajasol reforzada por su integración en el Grupo Contractual Consolidable. Sus responsables han declinado comentar la iniciativa de Cajasol.
Otra cuestión es si el Grupo Contractual Consolidable, como el SIP en otras propuestas, debería evolucionar necesariamente hacia una fusión "de verdad", como plantean algunos consejeros de Cajasol. Utilizando la treta que tan popular hizo Jordi Pujol cuando estaba al frente de la Generalitat, "ahora no toca".