Monitor del Seguro
Quedan apenas dos legislaturas para evitar su colapso
La procrastinación del Gobierno en la reforma del sistema de pensiones
AXA propone un impuesto reducido para el ahorro generado durante más de diez años
La reforma del actual sistema de pensiones es algo que viene preocupando al sector asegurador español desde hace mucho tiempo, y al que dedica importantes recursos. Por eso, la presidenta de la patronal del seguro, Unespa, aprovecha cualquier foro para dar su opinión y alertar del peligro que puede suponer no reformar profundamente nuestro sistema de pensiones. Unas jornadas con el título de "Vida, pensiones y previsión social complementaria; la reforma necesaria del sistema de pensiones en España", organizadas por la aseguradora AXA y por el "Nuevo Lunes", le han venido como anillo al dedo a Pilar González de Frutos para enviar otro "aviso a navegantes". A ver si en esta ocasión toman nota y no hacen oídos sordos como han hecho hasta ahora.
Después de tantas intervenciones sobre el mismo temas, González de Frutos en esta ocasión ha escarbado en el diccionario en busca de palabrejas raras que definan la actual situación y ver si así llama de una por todas la atención de los que tienen que recoger el guante, que no son otros que el Gobierno y los grandes partidos políticos. Esa búsqueda le ha llevado a encontrar la palabra "procrastinar", que significa diferir, aplazar, y afirma que eso es lo que estamos haciendo con el asunto de las pensiones, dejándolo todo para mañana, mientras que a nuestro alrededor italianos, suecos, alemanes y otros muchos países afrontaban la reforma del sistema de pensiones, "nosotros hemos aprovechado nuestro mejor momento histórico de afiliación mirando hacia otro lado y pese a que sabemos que tenemos una de las poblaciones más envejecidas de Europa".
De Frutos rechazó tajantemente que el sistema público de pensiones "esté quebrado" o que "debe ser privatizado" y afirmó que "tanto el talibanismo liberal como el estatalista son capaces de poner en serio peligro la eficiencia del sistema de pensiones", porque de esa pelea solo se obtiene el resultado ya conocido de entonces "no hagamos nada". Según la presidenta de la patronal aseguradora "tenemos uno de los sistemas de pensiones más solidarios de nuestro entorno", generoso y razonablemente homogéneo.
La presidenta de Unespa insistió en la necesidad de abordar el debate social de la reforma de las pensiones de "forma urgente" y apuntó que los gobiernos tienen miedo a hacerlo porque creen que eso les llevaría a pasar a la oposición en las siguientes elecciones. Y avisó de que "el sistema de pensiones necesita una reforma integral" antes de 2020, que es cuando saldrá el último tren (cuando los votantes mayores de 50 años superen a los de entre 18 y 49 años), lo que en términos políticos equivale a poco más de dos legislaturas.
Pero además de poco tiempo, González de Frutos considera que las condiciones van a ser más difíciles que las actuales. Dificultad que viene dada por la caída de la filiación a la Seguridad Social y por el aumento del desempleo.
Para la presidenta de Unespa, "hemos derrochado unos años excelentes, pero podemos salir de ésta" conservando nuestro sistema de pensiones, haciéndolo más eficiente, y evitando la pobreza relativa de nuestros mayores. "Hay que ponerse a trabajar. En realidad, había que haberlo hecho ayer" afirmó.
La clave, para González de Frutos "es que nos pongamos a trabajar en el corto plazo en la organización de ese gran debate del que tiene que surgir la reforma". Y se atrevió a formular propuestas, las ocho que considera más obvias y que llevan en el candelero más de 15 años: incrementar la edad de jubilación; aumentar los años de cómputo para el cálculo de la pensión; buscar vías alternativas de financiación a las cotizaciones, como los impuestos, notablemente el IVA; insertar un sistema de cuentas nocionales que mejore la percepción por el contribuyente de la consolidación de sus propios derechos; integrar al sector privado dentro del sistema; migrar a sistemas de contribución definida; introducir, o intensificar, el copago de servicios sociales; introducir sistemas de reequilibrio automático que reajustan las pensiones y/o las cotizaciones cuando el sistema sobrepasa determinados niveles de alarma.
La combinación de estas ocho propuestas que formula la presidenta de Unespa (aunque pueden haber muchas más), nos llevaría a 255 posibles reformas, "cada una con sus consecuencias, con su análisis de sensibilidad, con sus pros, con sus contras". La propuesta 256 sería la no hacer nada, "justo lo que estamos haciendo ahora y deberíamos dejar de hacer". Por eso, afirma que "hay que decirle muy claro a la opinión pública que lo que hay en el horizonte son dos cosas: más ahorro, y más años de trabajo. «Y», no «o»".
Pero el verdadero debate, un debate a tres bandas, se produjo en torno a la fiscalidad sobre el ahorro a largo plazo, en el que intervinieron la propia González de Frutos, Javier de Agustín, consejero delegado de AXA y Jesús Gascón, director general de Tributos del Ministerio de Economía y Hacienda.
Para la presidenta de tenemos una fiscalidad del ahorro "con freno y marcha atrás", que un día da ventajas al ahorro y otro lo penaliza. Por eso se pregunta qué quién será capaz de ahorrar a largo plazo "en un sistema en el que el tratamiento fiscal tanto de ahorro o prestación, dentro de diez, quince o veinte años, es una lotería". Y afirma que la última reforma, la del 2007, "dio la puntilla" igualando todos los ahorros, con lo que ganar un euro es lo mismo, que sea en un día o en veinte años, y ya a partir del año que viene, "con una tributación al ahorro más cara poco mas podemos esperar".
Previamente, en la presentación de la jornada, Javier de Agustín hizo una propuesta en el mismo sentido de la que viene haciendo Unespa hace muchos años, y es que se establezca un impuesto reducido para las rentas del ahorro que se generen en un periodo de más de diez años. "También coincidió con De Frutos al señalar que "debemos ahorrar y hacerlo antes", ya que considera que cuando una persona se jubila tiene por delante más de 20 años de vida, de media, para los que necesitará, al menos, los mismos recursos económicos que en su etapa en activo. "Algo difícil si no ha decidido ahorrar a través de prestaciones complementarias a las públicas", advirtió.
Pero las razones no valen para el director general de Tributos, que descartó que la última reforma fiscal aprobada por el Congreso desincentive las decisiones de ahorro, y adelantó que el Departamento que dirige Elena Salgado no se plantea cambiar su tributación.
Gascón quiso hacernos comulgar con ruedas de molino y sostuvo que, aunque el gravamen a las rentas del ahorro se ha elevado en un punto hasta el 19% para los primeros 6.000 euros de beneficio y tres puntos, hasta el 21%, a partir de esa cifra, con ello no se penaliza el ahorro y que "las decisiones de los ciudadanos y de las empresas no se basan sólo en la fiscalidad". También explicó que la reforma homogeneíza las tributaciones del ahorro y corrige "innumerables excepciones" y que la reforma responde al principio de neutralidad fiscal y que no se prevén cambios a corto plazo.
En este debate, que no fue muy distinto al de otras ocasiones, parece que Hacienda y el Gobierno hablan un idioma y el resto de la sociedad otro muy distinto. Para los primeros, el aumentar los impuestos no es penalizar, pues a ver si los penalizan bajándolos.
Además, si la mayoría de la sociedad -partidos políticos e instituciones incluidos- está de acuerdo en que hay que fomentar el ahorro a largo plazo, sobre todo para complementar la prestación por jubilación, es absurdo que se haga una reforma en la que se homogeneízan las tributaciones y se adopta el principio de igualdad fiscal.
¡Así nos luce el pelo!