El Gobierno vasco modificará su Ley de Cajas para acelerar una fusión de sus entidades
BBK y Kutxa estudian alianzas y otras operaciones para llegar con mayor capacidad de negociación
Oficialmente, no hay ninguna prisa. De hecho, está previsto que la Ley de Cajas de Ahorros del País Vasco no sea modificada hasta que no supere ampliamente los diez años de vida (fue promulgada en 1991) y el calendario anunciado por la portavoz del Gobierno vasco, Idioa Mendia, señala que esa cuestión no toca hasta el segundo semestre de 2012. Pero la letra pequeña precisa que esa fecha puede adelantarse en caso de producirse "alguna circunstancia nueva en la vida económica o mercantil". En otras palabras, si se produce el tan deseado consenso político sobre la conveniencia de integrar las tres cajas de ahorros vascas (BBK, Kutxa y Vital) o si alguna de ellas protagoniza alguna operación aprovechando el proceso de reestructuración que está viviendo el sistema financiero, y muy especialmente las entidades de ahorro, en toda España.
En cualquier caso, el mensaje del Gobierno del socialista Patxi López es claro: el Ejecutivo autonómico está a favor del refrán que dice que "a la tercera va la vencida" y de volver a intentar la fusión. Para ello, se harán todos los cambios que sean necesarios en la normativa vasca de cajas. El objetivo es que no fracase la operación por motivos políticos, como ha sucedido en los dos intentos anteriores. Y para ello, la portavoz del Gobierno vasco admite que se "requiere el consenso transversal con otros partidos, especialmente con el PNV y con el PP".
Cómo cambian las cosas cuando se ven desde el poder. Desde que Patxi López fue nombrado lehendakari, gracias a los votos del PP, siempre ha defendido la necesidad de que BBK, Vital y Kutxa retomen su proyecto de unión. La postura favorable más nítida la mostró en la reunión con los presidentes de las tres entidades a mediados de junio: no sólo se comprometió con la fusión sino que aceptó la tesis de las entidades de aplazar la operación hasta que no se haya superado la crisis económica y financiera, lo que suponía congelarla al menos hasta 2011. Pero en el año 2005, el Partido Socialista Vasco congeló su proyecto de concentración por el rechazo frontal del PP, que controlaba entonces Caja Vital. Y tres años más tarde, no apoyó con entusiasmo la propuesta liderada por Xabier de Irala y respaldada por los directores generales de las otras dos cajas, y tampoco la fusión entre BBK y Kutxa, que no salió por ocho votos en la asamblea general extraordinaria de la caja guipuzcoana.
El Gobierno vasco quiere aprovechar la reforma de la Ley autonómica de cajas para regular "los procesos de fusión, disolución y liquidación" de estas entidades, que tras diez años de vigencia de las normas actuales "requieren una adecuación a la realidad actual". Un eufemismo para decir que se tratarán de eliminar todas las barreras posibles y facilitar la concentración de las tres entidades.
La nueva regulación quiere asimilar las lecciones de los fracasos anteriores. Y recuperar algunos elementos pactados en el intento de 2005, como la ampliación de la asamblea general de la nueva entidad de 100 a 150 miembros para mantener así la proporcionalidad de las tres cajas, o que las tres diputaciones forales y los ayuntamientos de las tres capitales vascas tuvieran la misma representación en la nueva institución.
Y aprovechando que hay que hacer reformas en la Ley autonómica de Cajas, el Gobierno de Patxi López regulará la emisión de cuotas participativas (que no se contempla, lógicamente, en la normativa actual). Y reforzará las funciones autonómicas de control y de inspección de las entidades de ahorro, endureciendo el régimen sancionador que existe actualmente.
Mientras tanto, ¿qué están haciendo las entidades? El presidente de BBK, Mario Fernández, insiste en que la estrategia consiste en "focalizar la actividad en superar la situación de crisis y sobre todo en superar el año 2010, que es un año extremadamente complejo", para instantes después dejar muy claro que ese planteamiento es "compatible" con "estudiar alguna oportunidad" de acudir al rescate de alguna caja de fuera del País Vasco que se encuentre en dificultades, como se intentó con Caja Castilla La Mancha (CCM), o de suscribir alguna alianza de gran calado.
El abogado, muy vinculado al nacionalismo vasco, pone condiciones a estas operaciones de expansión fuera de Euskadi: "Jamás entraremos en algo que ponga en peligro la solvencia y el patrimonio de BBK". Tampoco si la fusión o la alianza suponen "poner en riesgo el control de BBK por parte de la sociedad de Bizkaia, instrumentada a través de la representación que en cada momento exista". "Yo hablo de la sociedad de Bizkaia, no de ningún partido político", precisa Mario Fernández.
Por su parte, la Kutxa también estudia la vía de las alianzas estratégicas con cajas de fuera del País Vasco. La entidad guipuzcoana sabe que tiene el lastre de las inversiones inmobiliarias en la costa mediterránea y en otras zonas, donde ha pagado el error de asumir riesgos que otras entidades no querían para poder captar negocio en la expansión por el resto de España. Por este motivo, difícilmente el Banco de España acudiría a la Kutxa para que ayudara al rescate de una caja con problemas, como sí ha sucedido con BBK.
Pero las maniobras de unos y de otros están claras: llegar al momento de la fusión, una vez superada la crisis, en las mejores condiciones posibles. Una mayor dimensión genera un peso más grande en la caja única vasca, por muchas salvaguardas de representación equitativa de las tres entidades, de las diputaciones o de los ayuntamientos capitalinos.