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Publicado el sábado 21 de noviembre de 2009
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ANÁLISIS

Las cajas irritan a Gobierno, oposición y Banco de España

El PP, incómodo con la actitud de algunas CCAA

José Hervás.– Los cambios en la reorganización de la Unión Europea por la aplicación del Tratado de Lisboa van a dar un pequeño respiro al Gobierno en su intento de  poner orden en la reordenación del sistema financiero, en especial en la disminución del número de cajas de ahorro. Esperan que Bruselas se preocupe más del nuevo sistema de funcionamiento que de llamar al orden a los Estados miembros. Estos cambios y la confesión del responsable del área económica del PP, Cristóbal Montoro, admitiendo que la dirección nacional del partido está muy incómoda con la actitud de las autonomías que se cierran y no facilitan la reestructuración del sistema financiero español, han venido a darle un pequeño respiro a la vicepresidenta segunda del Gobierno y ministra de Economía y Hacienda, que no gana para disgustos.

Pero las diferencias afectan incluso al Banco de España. En las actas de su comisión ejecutiva constan diferencias notables sobre la solución dada a intervenida Caja Castilla La Mancha.

Montoro lo admitía ayer en un encuentro con periodistas. Según sus palabras la dirección nacional del partido no impulsa ni gestiona ninguna fusión entre cajas de ahorros, pero está muy incómoda con la actitud de las autonomías, que se cierran y no facilitan la reestructuración del sistema financiero. Medios populares interpretan estas palabras de su portavoz económico como una respuesta a las críticas que venía recibiendo por algunos responsables autonómicos al papel que juega su bufete como asesor en estas materias que podrían haber llevado a una actitud menos beligerante de cara a las condiciones de la reestructuración del sistema de cajas.

 Montoro reconoció que la reestructuración que debe acometerse en el sistema financiero español, en lo que atañe a las cajas, es tan importante que resulta eliminar el veto autonómico, para que la reestructuración sea posible y no se vayan a provocar únicamente engendros. De nuevo volvió a salir el caso de Cajastur cuyo modelo de solución empieza a disgustar incluso a consejeros del Banco de España, como figura en las actas de los consejos de su comisión Ejecutiva.

Montoro, como otros tantos directivos del PP, no ve claro que la fusión de la CCM se haga a través de un banco que Cajastur tenía inactivo y al que traslada el negocio financiero de la entidad castellanomanchega. La fórmula supone la bancarización de la entidad, aunque sea parcial, porque detrás de ese banco ahora está una caja pero nadie sabe lo que pasará en el futuro. De ahí la insistencia de los populares en pedir a la vicepresidenta Elena Salgado explique en el Congreso, si considera o no que la propuesta exige una modificación de la legalidad vigente. Salgado utilizó todos los subterfugios parlamentarios para no responder directamente a la pregunta. En el Banco de España, dirigido ahora por unas personas del otro bando económico del que le apoya a ella en el grupo socialista,  tampoco le dan muchas explicaciones.

Lo criticaba ayer Montoro al considerar que la vicepresidenta segunda, Elena Salgado, se inhibe en estos asuntos. Con su ‘locuacidad' habitual decía que resulta "delirante" que la vicepresidenta segunda asuma que las cajas no son su negociado sino del Banco de España, porque aunque este organismo ejerce de médico y diagnóstica la situación de cada entidad, el Gobierno no puede eludir ejercer sus funciones.