LA GUERRA DEL CARBÓN
Todos contentos pero tendrán que subir las tarifas
Miguel Sebastián, cosa inusual en él pese a sus siempre buenas intenciones, ha conseguido por una vez cuadrar el círculo y poner de acuerdo -casi, aunque protesten formalmente- a los productores de carbón nacional y a las empresas eléctricas, forzadas por decreto ley a consumir en sus centrales el combustible procedente del subsuelo leonés y asturiano, mucho más caro y contaminante que el importado. Con sus stoks repletos al máximo, una demanda eléctrica muy disminuida por la crisis (más del 18% de caída en el sector industrial) y obligadas a priorizar en sus centrales la energía procedente del regimen especial (solar, eólica y afortunadamente la nuclear e hidraúlica), las eléctricas no han recibido tal mal la propuesta ministerial (ver documento adjunto a pie de página) para 'salvar' el empleo minero estable en Asturias y León, tierras muy próximas al corazón electoral de José Luis Rodríguez Zapatero. Tampoco lo ha hecho Carbunión, aunque oficialmente se queje.
Sometidas a una situación insostenible porque las generadoras ya no pueden consumir más carbón sin afectar al equilibrio ecológico global y al financiero particular, carboníferas y eléctricas han recibido con cierto alivio, no exento de quejas, el documento ministerial, que será publicado en el BOE, en su versión definitiva, antes del mes de enero. De momento, el último borrador conocido (lleva fecha del 28 de octubre) ha provocado una reacción desigual, a mitad de camino entre la satisfación y el rechazo. La verdad es que no perjudica a casi nadie (todas las eléctricas tienen ya térmicas de carbón, incluyendo Gas Natural, tras adquirir Fenosa) y al mismo tiempo salva 'los mínimos' exigidos de las compañías carboníferas, que por vez primera, a través e Carbunión, han contratado un lobby en Madrid para defender sus intereses.
A la espera de un análisis mucho más pormenorizado, lo cierto es que la propuesta ministerial dejará en el 2010 las cosas como están en sus resultados finales, aunque se modique su funcionamiento y pese a la fuerte competencia de las renovables, también subvencionadas. Se mantendrá en la práctica el consumo de los mismos niveles de carbón nacional y las eléctricas no dejarán de utillizar prioritariamente ni las nucleares ni las hidroeléctricas. Eso sí, mantener el consumo del carbón, en las presentes circusntancias, equivaldrá a subvencionar su precio y por expentisón el mantenimiento del empleo minero en León y Asturias.
Nuevamente -resulta obvio-, se recurre a las compañías eléctricas para mantener ciertos fines sociales que, como expresaba Ignacio Galán hace menos de dos semanas, ese tipo de subvención y en las cantidades destinadas, dedicadas a otros menesteres, podría haber convertido la zona minera del noroeste de España en un nuevo Silicon Valley. No lo sabremos nunca, obviamente.
SUBIDA DE TARIFAS
De momento, y según afirmaban ayer fuentes del sector a Europa Press, "el decreto que soluciona el problema del escaso consumo de carbón nacional, sumado a otras partidas que engordan los costes de la tarifa eléctrica, obligará inevitablemente a aplicar subidas en el precio de la luz en la próxima revisión trimestral de enero"
Las empresas dan por hecho que tras la aplicación del decreto del carbón difícilmente podrá cumplirse el objetivo de que en 2009 se genere un déficit de tarifa inferior a 3.500 millones de euros. Este límite había sido fijado por el Gobierno en el real decreto ley 6/2009, que intenta resolver el problema del desajuste entre ingresos y costes regulados del sistema de generación.
Para evitar subidas que podrían alcanzar el 10%, las compañías abogan por trasladar de la tarifa a los Presupuestos Generales del Estado (PGE) de forma anticipada los costes extrapeninsulares o aplicar un IVA rebajado a la electricidad, que pasaría del 16% al 7%. La nueva Tarifa de Último Recurso (TUR) se calcula conforme a una fórmula automática en la que, aparte de los precios de la energía, se tiene en cuenta el objetivo máximo de déficit para el año.
Las cinco eléctricas integradas en la patronal Unesa tienen previstro celebrar el martes o el miércoles un encuentro para analizar a nivel técnico las consecuencias de aplicar la solución para el carbón ya pactada por Industria con las empresas mineras de Carbunión y los sindicatos.
También esta semana, el consejo de administración de la Comisión Nacional de la Energía (CNE) mantendrá una reunión de carácter extraordinario en la que aprobará un informe acerca del decreto. Tras este trámite y el visto bueno de la Comisión Delegada de Asuntos Económicos, podrá ver la luz el decreto, previsiblemente entre mediados de noviembre y las primeras semanas de diciembre.
El borrador de real decreto reserva un precio fijo para la electricidad producida en nueve plantas a partir de carbón nacional, que dejarán de participar en el mercado mayorista de electricidad, o 'pool', y que quedarán retribuidas gracias a un mecanismo de resolución de restricciones por garantía de suministro.
Las centrales, cada una de las cuales tendrá un máximo unitario de producción, recibirán de media ponderada 57,32 euros por megavatio hora (MWh). Las plantas térmicas afectadas son dos de Endesa (Compostilla y Teruel), una de Endesa y Gas Natural-Unión Fenosa (Anllares), dos de Gas Natural-Unión Fenosa (Narcea y La Robla), dos de E.ON (Escucha y Puentenuevo), una de Iberdrola (Velilla) y otra de HC (Soto de Ribera).
POSICIÓN DE CARBUNIÓN
Por su parte, las empresas de Carbunión rechazan que el precio fijo para las centrales que quemen carbón nacional pueda considerarse una ayuda, recuerdan que los 57,32 euros por MWh son inferiores a la retribución de otras fuentes de generación como la eólica y destacan el carácter estratégico del carbón.
De hecho, las posibles reticencias de Bruselas a la aplicación de un precio fijo se sortean en el decreto alegando que la propia Comisión Europea acepta que se incentiven fuentes nacionales de generación hasta en un 15% de la producción eléctrica con el objetivo de que el país pueda reducir su dependencia y mejorar la seguridad de suministro.
Además, las mineras argumentan que el precio fijo responderá de forma coyuntural a un escenario de precios bajos en la generación eléctrica y que, cuando los precios se recuperen, las centrales térmicas ya no necesitarán este incentivo, ya que podrán acudir al 'pool' y vender más cara la electricidad producida.