REGULACIÓN BANCARIA
El regulador británico aprieta las tuercas a la banca independiente
La banca privada sigue pasando por malos momentos en todo el mundo. Tras escándalos como el de UBS, que se ha saldado con un acuerdo extrajudicial en un caso de evasión fiscal en Estados Unidos, ahora las autoridades británicas quieren una nueva regulación que, según los afectados, penalizará a las firmas independientes de gestión de patrimonios. La Financial Services Authority, el regulador del sector financiero, se propone aumentar los requisitos mínimos exigidos para operar en banca privada y sustituir el actual modelo basado en las comisiones sobre la venta de servicios de las firmas independientes por otro basado en tarifas.
La reforma entrará en vigor en 2012. Los afectados se quejan en su mayoría de que el nuevo modelo les supone una pesada carga, y que implica mayores costes para el regulador. Tradicionalmente, la modalidad tarifaria ha sido la más utilizada por la banca privada en la venta de servicios a sus clientes ricos.
El momento elegido para iniciar la reforma coincide con una cierta recuperación del negocio, los inversores están empezando a buscar oportunidades y a asumir cierto riesgo, y la banca privada independiente podría ser un blanco apetecible para firmas más grandes. "Hay un coste real para el sector independiente y los asesores de mayor nivel podrían estar pensando que esto se va a poner muy difícil", opina un experto, que no descarta que algunas firmas pudieran contemplar un cierto grado de integración en una organización más grande, con la infraestructura necesaria para captar negocio, con vistas a ser absorbidas posteriormente.
En otros casos, las grandes entidades podrían comprar carteras de clientes de las firmas independientes que no puedan cumplir la nueva regulación. La filial británica de banca privada de Societe Generale se propone arañar 1.300 millones de libras en nuevos activos en los próximos tres años atrayendo a independientes. "En los próximos dos años veremos numerosas firmas independientes en venta", declaró a Reuters una experta de la entidad.
La filial de banca privada de Schroders está dispuesta a comprar negocio y a incorporar asesores y sus agendas. Por el contrario, Lloyds ha decidido vender activos de banca privada a Rathbones ante la perspectiva de una regulación más estricta. Y, por contrario, algunas firmas independientes están viendo oportunidades para crecer con la salida de competidores.
Un broker británico, Collins Stewart, prevé duplicar su patrimonio bajo gestión a 10.000 millones de libras gracias a las carteras que se pongan a la venta, y ha dado la bienvenida a la reforma. El broker cree que el nuevo sistema permitirá a los intermediarios con mejor negocio cobrar a los inversores las tarifas que reflejan los servicios, trasladándoles mayores costes.
Pero, en general, la principal crítica a la reforma es que los costes se disparan con un modelo basado en tarifas porque los asesores van a tener demostrar su independencia haciendo sus propios análisis de mercado. Integrados en la estructura de un banco privado se podrían ahorrar ese sobrecoste.
Según un informe encargado por la FSA de principios de año, la reforma podría provocar que alrededor del 10 por ciento de las firmas independientes tire la toalla antes de plantearse su cumplimiento.