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Publicado el lunes 16 de noviembre de 2009
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El fracaso de la fusión a tres en Castilla y León, atribuido al presidente de la comunidad por ser de Burgos

La necesaria integración del sector financiero topa con factores personalistas y localistas

La fusión en CyL la impulsaba el vicepresidente económico, Tomás Villanueva, y no entusiasmaba a Juan Vicente Herrera

Juan Vicente HerreraMiguel Ángel Valero.– Puede parecer increíble, incluso surrealista. Pero es, desde luego, cierto. La fusión entre Caja Duero, Caja España y Caja Burgos, en la que la Junta de Castilla León llevaba trabajando desde hace dos años y que estaba siendo reclamada por el Banco de España, no se ha llevado a cabo, entre otras razones, porque el presidente de esa comunidad autónoma, Juan Vicente Herrera, es de Burgos. "Ha nacido en Burgos, tiene casa allí, y no podía presentarse en la ciudad con esa fusión tal y como la querían los de Caja España y los de Caja Duero", señala una persona muy vinculada a esa operación. Como en esta fusión a medias, los factores localistas y personales están condicionando la integración del sector financiero, especialmente en el frente de las cajas de ahorro, sin que el Banco de España haga, o quiera hacer, nada. Pero vayamos por partes.

La Junta de Castilla León, y sobre todo su vicepresidente económico, Tomás Villanueva, quiso propiciar una fusión virtual, a través de un Sistema Institucional de Protección (SIP) de todas las cajas de la autonomía: Caja España, Caja Duero, Caja Burgos, Caja Círculo (de fundación eclesiástica), Caja Ávila y Caja Segovia. El proyecto no salió adelante por la oposición de los directores generales de las entidades afectadas, que pensaban que ese plan significaba una intromisión ilegítima en las cajas.

Tras ese fracaso, Villanueva vuelve a la carga promoviendo una fusión entre las dos cajas con más voluntad de fusionarse: Caja España y Caja Duero. El Banco de España recomienda que entre al menos una tercera entidad en la operación, para darle más dimensión y unas mayores posibilidades de mejora de la eficiencia. Y entra en escena Caja Burgos, que había intentado previamente una integración con la otra entidad de ahorro de la provincia, CajaCírculo, controlada por el Círculo Católico de Burgos. Y que le dio sonoras calabazas.

"La operación, tal como está diseñada, es de Villanueva. Y no le gusta nada a Herrera, que es de Burgos. Un detalle muy importante. Y la fusión se estanca en las discusiones sobre dónde debe estar la sede, quién iba a ser el presidente, cuál era el director general. Y a todo esto se une la ancestral rivalidad entre Burgos, León y Salamanca, con Valladolid ahí como capital autonómica, que también juega su papel. Y las peleas por el poder y por colocar cada uno a los suyos en la nueva entidad", insiste este directivo. "Al final, la fusión no sale porque aunque estemos en el siglo XXI en Castilla y León continúa predominando una mentalidad muy provinciana, mandan los factores personalistas y localistas. Y así es imposible que salga un reparto del poder más o menos equilibrado", concluye.

Hasta el propio presidente de Caja Burgos ha ido retransmitiendo los avatares de tan complicada operación mediante sus artículos y sus declaraciones en el "Diario de Burgos". De un entusiasmo inicial siempre moderado ha evolucionado hacia un distanciamiento crítico, lamentando la oportunidad perdida "para hacer bien las cosas" por una vez en Castilla y León.

"No lo hemos conseguido porque no se nos ha tenido en cuenta", explicaba Arribas tras rechazar "por unanimidad" el consejo de Caja Burgos la fusión con Caja España y Caja Duero. Unos días antes, la entidad presidida por José María Arribas hacía público un comunicado interno en el que rechazaba el reparto de consejeros planteado por Caja Duero y Caja España. Cada una de estas entidades tendría el 37%, mientras que Burgos quedaba con el 26%. Esta entidad intentó elevar su participación hasta un reparto equitativo del 33%, algo que no se corresponde con el peso financiero de cada una de las cajas y que no aceptaron en León ni en Salamanca.

Y la fusión se estanca, encalla, ante el escaso entusiasmo que por ella siente el presidente de Castilla y León, el burgalés Herrera. Y fracasa a pesar de los intentos del Banco de España por empujar a estas entidades hacia un movimiento de concentración y aunque el supervisor no está precisamente entusiasmado por las integraciones entre cajas de una misma comunidad autónoma.

Lo que de paso muestra el escaso margen de maniobra que tiene el Banco de España cuando el Gobierno autonómico de turno quiere dirigir directamente, y sin encomendarse a los técnicos, el necesario proceso de concentración de las entidades de ahorro.

Y, ahora, ¿qué? "Caja Burgos no tiene futuro en solitario. La andadura de esta entidad en solitario no tiene mucho recorrido posible", señala una de las personas que participaron en la frustrada fusión. Una operación con Caja Ávila y/o con Caja Segovia "no tiene mucho sentido", porque las sinergias son "casi inexistentes". Y una fusión con CajaCírculo "es imposible que salga", por el papel de la Iglesia, y porque el coste en despidos y en cierres de oficinas sería inasumible.

Así que, pasado un tiempo prudencial, se volverá a intentar la fusión. Posiblemente, cuando Caja Duero y Caja España tengan ya lista la suya. Y hasta pueden entrar en una segunda fase Caja Ávila y Caja Segovia, aunque éstas parecen más interesadas en alianzas estratégicas con entidades de otras autonomías. Lo mismo que CajaCírculo.

Y hasta puede suceder que, con la nueva fusión en marcha, el presidente autonómico pueda pasear tranquilamente por su ciudad sin que nadie le pueda reprochar que ha entregado Caja Burgos a ésos de León o de Salamanca.