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Publicado el viernes 13 de noviembre de 2009
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Monitor de EE.UU.

La economía, pese al paro y al reto presupuestario, ha dejado atras lo peor

El déficit de EEUU, una losa para Obama

Las reformas sólo eliminarán los números rojos a finales de la próxima década

Barack Obama, presidente de EEUUAlfred Greens.– La economía estadounidense podría estar saliendo de la recesión y encaminarse hacia la recuperación, pero el coste de salir de la mayor crisis desde los años 30 podría ser una losa para las cuentas públicas hasta gran parte de la próxima década. Hay consenso en que Estados Unidos ha dejado atrás lo peor, aunque con dudas sobre la sostenibilidad y calidad de la recuperación. Los últimos datos de desempleo de Estados Unidos, cuya tasa atravesó el nivel psicológico del 10% por primera vez en más de un cuarto de siglo, dan argumentos a quienes piensan que la recuperación será débil y necesitará de ayudas adicionales de estímulo que elevarán aún más el déficit público que ya alcanza el 10 por ciento del PIB, 1,4 billones de dólares, una cifra nunca vista en tiempos de paz. 

Expertos prevén que Estados Unidos mantendrá durante bien entrada la próxima década un déficit billonario que pesará como una losa en la gestión de las reformas del Presidente Obama, a menos que la economía inicie un sólido crecimiento que permita una rápida generación de ingresos fiscales.

La radiografía del déficit federal estadounidense no difiere del de otras grandes economías: un desplome de los ingresos cifrado en 400.000 millones de dólares y un aumento del gasto para estimular la actividad y rescatar entidades financieras, como los 100.000 millones empleados en las agencias hipotecarias Fannie Mae y Freddie Mac, o los 154.000 millones inyectados en el sector bancario. En total, el presidente Obama se ha encontrado al cierre del ejercicio fiscal terminado en septiembre con unos gastos de 3,5 billones de dólares y unos ingresos de  2,1 billones.

Queda por evaluar el impacto que tendrá sobre las cuentas federales las reformas que está promoviendo la nueva Administración, tal es el caso la reforma de la sanidad pública, recién aprobada  por la Cámara de Representantes y pendiente de debate en el Senado. La reforma del sistema sanitario estadounidense, que moviliza unos recursos de 2,5 billones de dólares, alrededor de un tercio del PIB, podría costar un billón de dólares y obligar a subidas de impuestos, según representantes republicanos y demócratas moderados que se oponen a la misma.  El problema que se le presenta a Estados Unidos, según la mayoría de los economistas, es que el país no puede soportar por demasiado tiempo déficit masivos.

Con esta panorama, Obama tiene ante sí una amplia agenda de problemas para acometer su política de reformas con que crear un sistema asistencial que proporcione unos mínimos servicios a los estadounidenses. Si ahora ha sido la sanidad, el siguiente paso es ampliar la prestación por desempleo. De momento se ha apuntado un éxito político con la reforma de la sanidad pública, pero habrá que esperar a las elecciones parciales del año próximo para ver los resultados de la feroz campaña de los republicanos contra la política de gasto público y, en su opinión, el intervencionismo de Obama. Paralelamente, éste se propone aumentar el abanico de deducciones fiscales iniciadas por su predecesor y que generaron en 2008 un déficit de 455.000 millones de dólares, el 3,2 por ciento del PIB. Para tranquilizar los ánimos, el Secretario del Tesoro Timothy F. Geithner  insiste en que la Casa Blanca está comprometida en colaborar con el Congreso para reducir los déficit futuros, que prevé seguirán siendo excesivos.

            ¿Cómo conseguirá Obama poner en equilibrio las cuentas públicas en los próximos años, aún con una economía recuperada? "Ahora no importa lo que causó un déficit tan enorme; la cuestión ahora es qué es lo que viene", dijo un académico de la Brookings Institution a The Washington Post.