ANÁLISIS
Salgado respira tras decidir la UE mantener las ayudas a la banca
La fragilidad del sistema financiero recomienda esperar a junio para adoptar medidas
El sector financiero volvió ayer a respirar con tranquilidad, y con él la vicepresidenta segunda del Gobierno, Elena Salgado, tras conocer que los Gobierno de los Veintisiete países miembros de la Unión mantendrán las medidas de apoyo como mínimo hasta el próximo mes de junio. La decisión ha sido adoptada por los máximos responsables del primer grupo económico integrado del mundo, luego alguna lógica debe tener. Los mercados, divididos a la hora de sopesar qué es más importante si la declaración del mantenimiento de las ayudas o la permanencia de la fragilidad del sistema, se decantaron por aprovecharse de las buenas noticias. Y apostaron por considerar que la continuidad de las ayudas será bueno para la recuperación económica.
Los ministros de Economía y Finanzas de la UE -que debatieron por primera vez de manera formal cuándo devolver la normalidad al sector, salvado de la quiebra por la inyección de dinero público-, no llegaron a más conclusiones que la de que resulta necesario no retirar las ayudas. "Necesitamos seguir hablando para decidir cuándo volver a las condiciones normales", admitía el presidente de turno del Ecofin, el ministro sueco Anders Borg, en la rueda de prensa posterior a la celebración del consejo. Será bajo presidencia española cuando se deba adoptar la decisión.
España es uno de los países partidarios de no fijar todavía una fecha precisa para determinar cuando debe iniciarse la retirada de las garantías extraordinarias. Los temores que le habían expresado a la responsable de Economía y Hacienda los responsables de la patronal de las cajas no se han cumplido. Gobierno, Banco de España y el sector cuentan con una prórroga para tratar de utilizar las medidas que la Comisión admite por extraordinarias.
España, que está en pleno proceso de debate sobre las fusiones de una parte de sus cajas de ahorro insistió en la conveniencia, necesidad apostillan algunos, de no fijar por el momento la fecha de comienzo para la retirada de las garantías extraordinarias.
Según Salgado, hay una opinión mayoritaria entre sus colegas los ministros comunitarios de que lo mejor sería una salida natural. Para la vicepresidenta haber iniciado el debate no quiere decir que las estrategias de salida tengan que ponerse en marcha inmediatamente. El debate de ayer de los responsables de Economía de la Unión se ciñó únicamente a la conveniencia o no de la retirada de los avales públicos puestos en marcha en los peores momentos de la crisis desencadenada por las hipotecas-basura estadounidenses.
Salgado precisó que en la actualidad las emisiones no garantizadas están creciendo, mientras que las garantizadas están disminuyendo porque para algunas instituciones financieras empieza a resultar más barato acudir al mercado sin la garantía del Estado.
Como conclusión, la vicepresidenta segunda del Gobierno considera que tal y como están evolucionando los mercados, debería hacerse una evaluación nueva en junio, en función del informe que presente el Comité Económico y Financiero. De momento, pues, mucha tranquilidad aunque al Gobernador del Banco de España parece que se le agota la paciencia con las cajas.