Monitor Ibérico
La lusa desconfía de la apertura de una oficina de Telefónica en Lisboa
Portugal Telecom redefine su relación con Telefónica
La española aduce que sólo quiere reforzar su tráfico internacional
Las relaciones entre las dos operadoras históricas ibéricas quedan hoy muy lejos de la "alianza estratégica" firmada en 1997, con un intercambio de participaciones. Telefónica aún controla un 10% de Portugal Telecom (PT), ya sin ninguna contrapartida lusa. Ambas compañías sólo tienen ahora en común la gestión compartida de Vivo, pero no es un secreto que PT hace todo lo que puede para quedarse sola en la operadora brasileña, y sobre todo no olvida que tuvo que hacer frente a una OPA hostil de Sonae, a la que Telefónica había declarado públicamente su apoyo. De ahí, pues, que la apertura de una oficina de Telefónica en Lisboa, sea mirada por PT con una cierta desconfianza.
En principio, la operadora histórica lusa no tiene nada que temer de esta iniciativa de su homóloga española. Lo único que pretende Telefónica es gestionar a partir de Lisboa una parte del flujo de comunicaciones de su clientela multinacional. Por lo menos, eso es lo que dice la directora de la delegación inaugurada hace unos días en la capital lusa, Maria João Almeida. Concretamente, la iniciativa de Telefónica resulta de un contrato firmado en diciembre 2008 con la transportadora DHL, que confió a la operadora española la gestión de sus comunicaciones - fijas, móviles y tecnologías de la información.
La delegación de Lisboa, que tiene una plantilla de apenas cuatro personas, no fue la única del género abierta por Telefónica: el acuerdo firmado con DHL, cuya actividad se desarrolla en 28 países, supuso la apertura de sendas oficinas en quince capitales. La operadora española hace pues hincapié en que la apertura de la oficina de Lisboa no está dirigida contra PT: ambas operadoras establecieron implícitamente en 1997 un pacto reciproco de no-agresión, con lo cual Telefónica tendrá el cuidado de no hacer competencia a PT en el mercado domestico luso.
Sin embargo, además de la gestión del acuerdo firmado con DHL, Telefónica no descarta utilizar la oficina de Lisboa para alcanzar otros negocios transversales del mismo tipo, de ámbito internacional, a los cuales la operadora lusa no puede aspirar, porque no tiene la dimensión ni la infraestructura internacional necesarias. Según Maria João Almeida, Telefónica descarta inclusive entrar en el "mercado de los grades clientes en Portugal", para no hacer competencia a las operadoras locales.
Para garantizar el servicio de proximidad exigido por DHL, Telefónica tuvo que desarrollar una infraestructura propia en la capital portuguesa. Sin embargo, además del tramo principal de red llamado "backbone", Telefónica sólo invirtió en la instalación de dos puntos de presencia (POP), en Lisboa y en Oporto. Las demás necesidades de Telefónica, como la compra de circuitos, serán cubiertas a través acuerdos con varias operadoras, sin prejuicio pues de las "relaciones privilegiadas" que mantiene con PT.
Lo cierto es que el desembarco de Telefónica en Lisboa, aunque no sea para hacer sangre en el mercado luso, no hace ninguna gracia a PT. En vez de la "luna de miel" que protagonizaran en 1997, cuando firmaron su alianza estratégica intercambiando participaciones, las dos operadoras se miran hoy más como rivales que como aliadas. Eso pasa sobre todo en Brasil, donde ambas están empeñadas en tener el mando en Vivo. Y lo mismo ocurre en el seno del consejo de PT, donde la presencia de Telefónica, con un 10%, es mirada con recelo: los restantes accionistas no olvidan ni perdonan que la operadora española estuviera a favor de la OPA de Sonae.
El representante de Telefónica en el consejo de PT era el entonces presidente de Telefónica Móviles Antonio Viana Batista, que al final se quedó en la calle... pero con una suculenta indemnización de 12 millones de euros. Ahora vuelve al primer plano en el sector, con un puesto de "consejero independiente" en la compañía canadiense Research in Motion (RIM), que fabrica el "Blackberry". RIM quiere pues sacar provecho de la gran experiencia internacional del antiguo "numero dos" de una Telefónica en expansión y que tenía ganas de fagocitar a la aliada PT.