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Publicado el miércoles 7 de octubre de 2009
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Monitor de Latinoamérica

Los países iberoamericanos disputan a los asiáticos el primer puesto como destino inversor

Menos remesas pero más flujos de inversión

Lationamérica recibirá 151.000 millones de dólares en 2010, un 51% más

RemesasAlfred Greens.– La comunidad iberoamericana resiste la crisis financiera mundial con signos opuestos: por un lado, los ingresos por remesas que envían sus emigrantes están cayendo por el aumento del paro en los países de acogida, pero, por otro lado, la región es uno de los principales destinos de los flujos de inversión, que podrían crecer un 51% el próximo año. El Instituto de Finanzas Internacionales (IFI), la asociación que aglutina a los principales bancos del mundo, prevé que Iberoamérica recibirá 151.000 millones de dólares en flujos de capital exterior el próximo año, un 51% más que en 2009, y frente a los 132.400 millones del pasado ejercicio.

Los principales receptores de este volumen de capital seguirán siendo aquellos que gozan de mayor acceso a crédito, como  Brasil, Chile, Colombia, México y Perú, mientras que otros, como Argentina y Ecuador, con problemas de credibilidad entre los inversores internacionales, previsiblemente serán los menos favorecidos.             

Se estima que los flujos de inversión destinados a las economías emergentes pasarán este año a 672.000 millones de dólares, frente a los 349.000 millones de 2009, un volumen muy inferior a los 649.000 millones de 2008.

Si bien la región es, junto con la asiática, una de las que está resistiendo mejor la crisis gracias a la demanda internacional de materias primas (el FMI prevé que el PIB sudamericano crezca el año próximo un 3%), la recesión de las economías ricas está provocando una caída de las remesas que envían los emigrantes sudamericanos, especialmente desde Estados Unidos.

Analistas calculan que Iberoamérica recibirá este año unos 62.000 millones de dólares en remesas de sus emigrantes, de los que unos 42.000 millones provendrán de Estados Unidos. Según recientes estimaciones del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), los envíos de remesas hacia América Latina y el Caribe disminuirán este año un 10%.

 "La crisis está claramente limitando la capacidad de los inmigrantes de enviar recursos a sus hogares", dijo el presidente del BID, Luis Alberto Moreno, en la pasada presentación de un estudio. "Empezamos a notar una desaceleración en el crecimiento anual a mediados de 2007, cuando el sector inmobiliario en Estados Unidos comenzó a perder impulso. En 2008, los envíos dejaron de crecer y nosotros creemos que este año va a ser el primer año con un crecimiento negativo", dijeron técnicos del BID.

Las previsiones contrastan con la bonanza de estos últimos años en que las remesas crecían a tasas de dos dígitos  anuales constituyendo una de las principales rúbricas de ingresos de la balanza de pagos regional. Ahora la crisis está reduciendo esta fuente de financiación, incluso se empiezan a dar casos inversos, que familias de México, normalmente del sureste, la zona más pobre del país, están enviando fondos a familiares de Estados Unidos en situación desesperada.

Según la Asociación Mexicana de Uniones de Crédito del Sector Social (AMUCSS), organismo que gestiona la concesión de microcréditos, los envíos que estas familias hacen a Estados Unidos varían entre los 300 y los 600 dólares mensuales, un dinero que permite aguantar hasta que se encuentren empleo. A estas familias  les resulta más barato enviar parte de su dinero a sus parientes en Estados Unidos que costear su retorno, pues están "entrenadas" para soportar la caída de sus  ingresos, dada su condición de pobreza  permanente, según la AMUCSS, que cifra hasta en un 30% la caída de las remesas en las áreas donde opera.                  

En estas condiciones, los emigrantes prefieren asumir sacrificios, por muy duros que sean, antes que regresar a sus países de origen donde las oportunidades de encontrar empleo son algo escasas. Las firmas que intermedian los envíos de remesas señalan que,  a pesar de la crisis, el negocio está aguantando bien por ser uno de los flujos de capitales que mejor ha resistido el desplome en la actividad de las principales economías mundiales, con descensos inferiores a los flujos internacionales de inversiones privadas.