Ruralcaja acelera la concentración de cajas rurales tras fichar a Crédit Valencia
Cajamar pierde un socio clave, Córdoba acelera su fusión virtual y las pequeñas entidades avanzan en la suya
Ruralcaja y, sobre todo, su director general, Juan Antonio Gisbert (defenestrado por Zaplana cuando era presidente de la Comunidad Valenciana por negarse a una fusión entre Bancaja y CAM) han dado un paso de gigante en su estrategia de concentración. Los presidentes de las 28 cooperativas que integran Crédit Valencia aprobaron su incorporación al grupo Cajas Rurales del Mediterráneo (CRM), constituido en julio por 17 entidades valencianas (Torrent, Altea, Burriana, Algemesí, Alcora, Callosa d'en Sarrià, Nules, L'Alcúdia, Alqueries, Alginet, Villar, Villavieja, Almenara, Betxi, Xilxes y Vilafamés) bajo el liderazgo de Ruralcaja. No es sólo la incorporación de Crédit Valencia. Es que la mayor caja rural, la almeriense Cajamar, que creó un Sistema Integral de Protección (SIP) con tres cajas valencianas (Caja Campo, Albalat, Casinos), pierde a un socio clave, al que expresamente había invitado a su proyecto.
Precisamente, CRM era la respuesta de Ruralcaja a la osadía de Cajamar. Crédit Valencia explica que se va con Ruralcaja porque es un grupo valenciano que "nos es mucho más próximo" y porque "respeta nuestra independencia y nuestra idiosincrasia". CRM quiere estar operativo a mediados del próximo año, y ya ha invitado a su proyecto a la rural de Baleares, a la de Fuente Álamo (Murcia) y a entidades de Albacete, Cuenca y Teruel. Cajamar responderá acelerando la incorporación de otras cajas rurales a su proyecto.
De paso, el fichaje de Crédit Valencia por CRM debilita el SIP integrado por 40 cajas rurales comarcales y locales, que recientemente presentaron al Banco de España su proyecto, diseñado por Analistas Financieros Internacionales, y beneficia al que Ruralcaja lidera junto a las grandes (Navarra, Sur y Granada) y en la que se terminará integrando CRM, que nunca ha ocultado su vocación nacional.
El presidente de Caja Rural de Córdoba, Manuel Enríquez, reiteró la apuesta de su entidad por constituir un Sistema Institucional de Protección (SIP), junto a una veintena de cajas rurales de toda España, antes de que finalice el presente ejercicio. Es que ahora todos tienen prisa, cuando hay proyectos que llevan en marcha más de dos años.