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Publicado el lunes 5 de octubre de 2009
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Se esperan muchos cambios, salvo en Comunicación

FG y Cano remodelarán esta semana la segunda línea ejecutiva del BBVA

En Bilbao se teme que el banco que preside González cambie su sede a Madrid

Francisco Gonzalez y Ángel CanoÁngel Guzmán.– Un informe de Ahorro Corporación reclamaba, tras la marcha de José Ignacio Goirigolzarri, que Francisco González y el nuevo consejero delegado, Ángel Cano, hicieran "un anuncio detallado del plan de reestructuración para profundizar en las implicaciones del nuevo organigrama". No es que FG y su número dos, el único que sigue con él desde que coincidieron en Argentaria, vayan a hacer caso a la firma de análisis de las cajas, pero sí van a efectuar una amplia remodelación de la segunda línea ejecutiva del grupo a lo largo de esta semana. Los cambios serán numerosos sobre todo en las áreas comerciales, donde abundan directivos vinculados de una u otra forma al anterior consejero delegado. De hecho, algunos directivos ya están con la mosca detrás de la oreja y temen que su cercanía a Goirigolzarri les cueste entrar en el cementerio de elefantes, como se denominan aquellos puestos sin responsabilidad real y sin apenas bonus suculentos. Más de uno medita adelantarse a los cambios y apuntarse a las ofertas de bajas incentivadas.

FG ha dado a Cano los criterios para los cambios: el nuevo organigrama debe reflejar más el carácter internacional del grupo, por lo que se esperan relevos en la dirección de México y de Estados Unidos y traslados de ejecutivos españoles a América Latina, además de premiar a algunos directivos de estos países con ascensos a puestos de responsabilidad global. Los que conocen algunos de los cambios creen que se va a repetir el caso de Vitalino Nafría, un vasco que Goirigolzarri llevó a México para abordar la transformación de Bancomer y para iniciar la expansión en Estados Unidos y que luego terminó en España como director de Banca Comercial, hasta que se prejubiló en una de las operaciones de limpieza que tanto le gustan a FG, para ganarse las lentejas como presidente de Metrovacesa.

El presidente del BBVA quiere también más rotaciones de los directivos, para que no se acomoden en un área determinada y para estimular la competencia interna y la rivalidad. Pero hay tres grandes objetivos: una gran operación en Estados Unidos; comenzar a pensar en una adquisición en Europa; y tratar de resolver uno de los grandes fracasos del BBVA, que es Brasil, máxime cuando el principal competidor, el Santander, es de lejos el mayor banco privado de ese país. ¿Y en España? Más eficiencia, más productividad, menos sucursales y menos plantilla, más agresividad comercial y más tecnología, que luego se pueda exportar a otras filiales del grupo para rentabilizar las inversiones realizadas.

Obviamente, Ángel Cano aprovechará el nuevo organigrama para reforzar su posición en el banco, con vistas a ser el sucesor de FG dentro del plazo de cinco años fijado por el consejo de administración y que deberá ratificar la próxima junta general de accionistas. Colocará gente suya en los puestos claves, especialmente en Banca Comercial, donde prácticamente no tiene experiencia. Y premiará a miembros de su equipo con ascensos a puestos de mayor relieve, y por supuesto de retribución más elevada.

Mientras pergeñan esos cambios en un organigrama que periódicamente sufrirá un baile de cargos y de nombres, FG ve sin inmutarse cómo aumenta el distanciamiento del banco respecto del País Vasco. "Hace muchos años que el BBVA perdió la B de Bilbao", acusa el alcalde de Bilbao, Iñaki Azkuna, del PNV, quien no oculta que "el banco no se ha portado bien con la ciudad", que su "bilbainidad" había quedado ya muy "capitidisminuida" mucho antes del relevo de Goirigolzarri por Cano, y que pide a los directivos actuales que "no olviden dónde se creó, quiénes lo trabajaron y cuál ha sido su trayectoria y su historia".

Azkuna pone el peor ejemplo para el BBVA: el Santander, que pese a su gran internacionalización, "mantiene intactas sus raíces cántabras, su compromiso con esa comunidad y su sede social". Recuerda que hace más de dos años, con motivo del 150º aniversario del banco, pidió a FG en el Guggenheim que el BBVA se llamara "Banco de Bilbao", como hizo el BSCH con el Banco Santander, sin que hubiera más respuesta que el silencio.

En Bilbao creen que FG terminará por irse de allí para quedarse en Madrid como sede social, con las implicaciones políticas, económicas y fiscales (el País Vasco perdería una buena parte de sus ingresos por tener la sede social del BBVA en Bilbao). "Éstos harán lo que les convenga", señala Azkuna.

El secretario general de la patronal Confebask, José Guillermo Zubia, considera "preocupante" el "progresivo alejamiento" del BBVA respecto a su "punto de origen". Una opinión más que autorizada, máxime si se tiene en cuenta que en el consejo de administración del BBVA se sienta Roman Knorr, antiguo presidente de la patronal vasca. Para Zubia, la salida de Goirigolzarri es un paso más en el "alejamiento" de Euskadi del "centro de decisión" del BBVA

Poe cierto, que en la concentración de un grupo de dirigentes y militantes de Ezker Batua (EB) ante la todavía sede principal del BBVA en Bilbao se pudo ver una gran pancarta que decía: "Pensión media en Euskadi: 800 euros al mes. Pensión media de un directivo del BBVA: 250.000 euros al mes", en referencia a la indemnización de Goirigolzarri. La izquierda vasca presentó una proposición no de ley en el Parlamento vasco en la que se insta al Gobierno central que limite los salarios, jubilaciones e indemnizaciones de los altos ejecutivos de empresas sujetas a supervisión por el Banco de España.