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Publicado el viernes 30 de octubre de 2009
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EDICIÓN DE FIN DE SEMANA

Charlotte, sede del Bank of America y del Wachovi, una capital fantasma

La crisis rompe los sueños de las ciudades financieras de EEUU

La expansión de los últimos años deja 'cinturones de herrumbre' bancaria en Norteamérica

Wachovia BankAlfred Greens.– La crisis financiera ha roto muchos sueños, como los de las pequeñas ciudades que prosperaron al calor de la expansión bancaria en Estados Unidos. Charlotte, sede Bank of America, primer banco del país, y de Wachovia Bank el cuarto por activos, bien puede ser un símbolo de los devastadores efectos que ha sembrado la crisis financiera en aquellas ciudades que apostaron por un modelo de crecimiento basado en el sector bancario para competir con Nueva York. Los "cinturones de herrumbre" que surgieron tras las masivas reestructuraciones industriales en Europa y Estados Unidos durante los años 70 y 80, vuelven a nuestra memoria, pero ahora en el sector de los servicios financieros.

Pocas ciudades de Estados Unidos prosperaron tanto en los últimos 20 años como Charlotte, Carolina del Norte, con un centro de negocios cuyos edificios competían en altura y diseño con Chicago o Nueva York; una desenfrenada expansión urbanística para atender la demanda de viviendas de las familias de los ejecutivos de la banca, y abundantes recursos públicos. En plena expansión, los edificios que construyeron los bancos albergaban a firmas de abogados, de contabilidad o de otras actividades necesarias para las entidades financieras. En los tiempos de gloria, Bank of America y Wachovia, empleaban en Charlotte a 35.000 personas, el 10 por ciento de la fuerza laboral de la ciudad, que concentraban casi la cuarta parte de la renta local aportando más de 1.000 millones de dólares anuales a la economía de la ciudad

Hoy, la situación en Charlotte ha cambiado drásticamente. La tasa de paro es del 12 por ciento, unos cuatro puntos más que la media nacional, los edificios que simbolizaban el éxito están vacíos, las viviendas de las nuevas áreas residenciales se han puesto a la venta con fuertes descuentos, su sistema educativo, que atrajo estos años a profesionales de otras ciudades, ha dejado este verano en la calle a más de 1.000 profesionales, y el número de personas que acuden a comedores de beneficencia ha crecido un 22 por ciento desde agosto de 2007. Y el sentimiento de orgullo por ser la segunda capital financiera del país está bastante deprimido tras la quiebra de Wachovia, que compró el californiano Wells Fargo. Si se excluye a Bank of America, la siguiente entidad financiera con sede en Charlotte tiene seis oficinas y 49 empleados.

La transformación de Charlotte en un centro financiero fue producto de la desregulación bancaria. Hasta los años 80, la legislación limitaba la capacidad de los bancos para operar en diferentes estados, y los mayores bancos estaban ubicados en las grandes ciudades. Cuando se levantaron las limitaciones, las entidades financieras vieron en las ciudades pequeñas una oportunidad para crecer. Fue entonces cuando Bank of America y Wachovia emprenden una fuerte expansión comprando pequeñas entidades a lo largo del "Sun Belt", el "cinturón del sol" que se extiende de este a oeste de la costa atlántica estadounidense. A finales del siglo pasado, los activos de ambas instituciones bancarias solo los superaban sus rivales de Nueva York.

La experiencia de Charlotte es similar a la de numerosas ciudades estadounidenses que aprovecharon la liberalización geográfica de la actividad bancaria para crear nichos de negocio y atraer a entidades. Por ejemplo, la laxa legislación de los estados de Delaware y Dakota del Sur sobre tarjetas de crédito atrajo a numerosas entidades, no necesariamente bancarias, que podían obviar los límites a la financiación con dinero de plástico vigentes en otros estados. Algo parecido sucedió con los créditos hipotecarios de la financiera Countrywide Financial, con sede en el Condado de Orange, la llamada capital de las hipotecas subprime. Bank of America compró Countrywide Financial en verano de 2008 para impulsar el negocio hipotecario cuando aún no se conocía la profundidad de la crisis en el negocio de las hipotecas basura.

Ahora el futuro de Charlotte y de otras ciudades que vivieron el frustrado sueño de convertirse en centros financieros permanece poco claro. "Cuando bancos de Dallas, Atlanta y de San Francisco fueron absorbidos por los gigantes de Charlotte, no nos preocupó lo que estaban haciendo las autoridades. Ahora lo estamos viviendo nosotros en nuestras propias carnes", ha afirmado el presidente de la Cámara de Comercio local.

Al menos a los ciudadanos de la ciudad de Carolina del Norte les cabe el consuelo de poder disponer de un nuevo centro cultural con un museo dedicado al arte afroamericano. Acaba de inaugurarse en la antigua sede de Wachovia Bank.