La caja muestra una actividad intensa en el interbancario mientras ignora las solicitudes de préstamos
El ritmo de concesión de créditos de Caja Madrid cae en picado y ya es menor que el de las amortizaciones
Altos cargos de la Comunidad de Madrid comienzan a estar preocupados, aunque echan la culpa de todos los males a Ruiz Gallardón
La batalla por Caja Madrid tiene un trasfondo económico del que, curiosamente, poco se habla y será por algo. Se trata del estado financiero de la entidad, del que sólo el Banco de España sabe y, probablemente, no todo, aunque mucho se huele. De momento, la guerra política -obviamente declarada ya a todos los niveles- entre la presidenta de la Comunidad de Madrid Esperanza Aguirre y el alcalde de la capital Alberto Ruiz Gallardón, se orienta a controlar el proceso electoral y colocar a un presidente próximo a sus intereses respectivos, en sustitución del ya defenestrado Miguel Blesa. Pero la realidad es que la lucha por el poder se ha agudizado en un momento en el que la caja muestra claros síntomas de baja actividad financiera, al menos en lo que se refiere a la concesión de préstamos. La gestión de Blesa parece orientada en dejar a su sucesor un balance al menos mejor maquillado de lo que la realidad indica, aunque ello se haga a costa de ignorar la situación real del país y la función primigenia de una caja, más de carácter social que financiero. De hecho, el ritmo crediticio de la cuarta entidad financiera del país ha sido en el último trimestre menor que el que registra la evolución de las amortizaciones. En otras palabras, Blesa ha inmerso a la entidad en un proceso acelerado de saneamiento a costa incluso de rechazar las demandas de crédito de su clientela.
El intenso proceso de aceleración aplicado a el saneamiento de las cuentas, después de una ciega estrategia de crecimiento del crédito al sector inmobiliario -con sonados tropiezos en el crédito al promotor-, ha provocado que el saldo final de la actividad crediticia de Caja Madrid sea menor a 30 de septiembre que a 30 de junio, pese al paralelo aumento de los depósitos de clientes, con lo que la cifra ha vuelto a los niveles de marzo pasado. El negocio de créditos a clientes ha perdido seis meses, aunque la caja lo haya compensado, a efectos de ingresos por intereses, con una posición claramente prestamista en el mercado interbancario. Esto equivale a suponer que Caja Madrid está "ayudando" cn sus depósitos a"arreglar" las cuentas de otras entidades con más problemas de liquidez de los que pueden resolver vía obtención de financiación pública o mediante emisiones de instrumentos de inversión.
Desde la caja de ahorros la posición oficial mantenida hasta ahora es que las desavenencias políticas entre los líderes madrileños del PP no afecta a la marcha diaria de la entidad, en la que los trabajadores siguen haciéndolo como siempre. Sin embargo, en los pasillos de las distintas dependencias de Comunidad de Madrid. gobernada por Esperanza Aguirre, comienza a haber comentarios de algunos altos cargos que están preocupados. Aunque también defienden que los profesionales de la caja están al margen de la política, estos altos cargos añaden que lo que airear las guerras puede dañar la imagen de la entidad por la politización. Esta preocupación, según insisten, no es por los números, porque Caja Madrid es una entidad solvente.
Lo que sí ponen de manifiesto las cifras es la táctica de la caja de paralizar la actividad crediticia para detener los aumentos de morosidad e incluso reducir el número de préstamos con peligro de impago. La documentación de la entidad señala que a 30 de septiembre los créditos a la clientela (particulares y empresas) sumaba 117.440 millones de euros, cifra ligeramente superior a los 114.361 millones de septiembre de 2008, lo que la caja esgrime para decir que los más de 19.000 millones de euros concedidos en estos doce meses a pymes y empresas ha contribuido a mantener la actividad económica.
Sin embargo, la cifra final de los nueve primeros meses del año es menor que la registrada en los primeros seis, que terminaron con un volumen de créditos de 118.223 millones de euros. La de septiembre es muy similar a la de marzo, mes en el que dicho volumen quedó en 117.199 millones de euros.
Esta evolución manifiesta que entre septiembre de 2008 y junio de 2009 la diferencia entre los créditos concedidos y los amortizados era positiva en unos 1.200 millones de euros por trimestre. Entre junio y septiembre, sin embargo, el saldo ha sido negativo en algo más de mil millones, con lo que el descenso se ha comido el incremento logrado en el trimestre anterior.
La caída en todas las actividades económicas que se registra en verano no sirve como explicación convincente, ya que históricamente lo que ha venido ocurriendo, y así ha seguido pasando este año, es que lo que se resiente normalmente es el volumen de depósitos, ya que muchos clientes particulares echan mano de ahorros para pagar los gastos extraordinarios de las vacaciones y la vuelta al colegio de las primeras semanas de septiembre.
En Caja Madrid no se ha dado este hecho. Durante los cuatro trimestres comprendidos entre septiembre de 2008 y el mismo mes de 2009 los depósitos de clientes han venido aumentando de forma constante en unos 2.000 millones de euros cada tres meses y el período junio/septiembre de 2009 no ha sido una excepción. Con verano de por medio el saldo final ha quedado en 144.134 millones, 1.200 millones más que en junio.
Tal acumulación de dinero obtenido a través de la red comercial ha propiciado que la caja haya terminado los primeros nueve meses del año con 12.900 millones de euros de excedente de liquidez, una parte de la cual (3.900 millones) corresponden a posición neta prestadora en el mercado interbancario que compensa en parte el menor ingreso de intereses por la paralización del aumento de créditos a la clientela.